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  • sábado, 5 de dezembro de 2015

    “SELFIES” ALIENANTES (JORGE HESSEN)

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes
    Madri/Espanha



    Significado de “selfies”: una fotografía que uno ha tomado de uno mismo, típicamente una tomada con un teléfono inteligente o webcam y subido a un sitio web de medios sociales.

    Las tecnologías personales, sobre todo los teléfonos inteligentes (celulares) revolucionaron el formato con el que las personas se expresan en el día a día en la actualidad, y la foto forma parte de esa transformación. Se experimenta la neurosis de las selfies (derivado del término inglés self (eu) junto al sufijo “ie” – un tipo de fotografía), para indicar una especie de autorretrato, tradicionalmente expuesto en la red social que ha contagiado a muchos, principalmente en Instagram y Facebook. El individuo aprieta la cámara del celular para el propio rostro y busca el mejor ángulo para sacar una fotografía esmerada. Puede ser en la playa, en una fiesta, en el parque, en el restaurante o en situaciones de alto riesgo de la propia vida. La obsesión es tan grande que en este último caso llega a causar fatales accidentes. 

    Cuando hablamos de selfies aquí, los números no son ni de lejos inexpresivos, o sea, nada menos que 880 billones de fotos fueron hechas apenas en 2014. Una parcela relevante de auto-exposición en la forma de autorretratos. Tales imágenes pueden camuflar amenazas, sobretodo cuando las fotografías revelan una connotación erotizante, una posición lasciva. Obviamente la exposición de datos personales, informaciones y fotografías supuestamente inocentes puede servir de materia prima para los delincuentes siempre de guardia.

    Una persona equilibrada, en la mayoría de las veces, ponen selfies con imágenes más espontaneas, a la inversa de aquellas estratégicamente montadas y editadas. Las personas más invigilantes tienden a enviar selfies algunas veces más erotizadas y exhibicionistas, con la intención de recibir el mayor número de “aprobados”, y con eso obtener una falsa percepción de que son “amadas”. Hay aquellas que hacen selfies en las academias retratando los cuerpos “sanados”, y si no estuvieran “aprobadas” y con “comentarios” quedan frustrados, deprimidos y amplían los ejercicios para esculturar lo visual.

    Personas que poseen poca autoestima supervaloran el “mirar” del otro, o sea, la aprobación del otro que tiende a ser muy importante para ellas. Hay algunos trastornos que pueden estar asociados al comportamiento descontrolado de la producción de selfies, como depresión, fobia social, trastorno afectivo bipolar y trastorno dismórfico corporal (término usado para designar la discrepancia o diferencia entre aquello que la persona acredita ser, en términos de imagen corporal, y aquello que realmente eres). Tales trastornos traen prejuicios concretos a la vida del individuo, como aislamiento social, anorexia, bulimia, automutilación y hasta suicidio.

    En este sentido, el vicio de sacar centenas de selfies no es una práctica recomendable, hasta porque la “auto representación selectiva” no aumenta la autoestima y ni la autoconfianza. Es preciso entonces establecer límites, criterios y cuidados para evitar los excesos. ¿Sin embargo, que es lo que lleva a un individuo a necesitar de las aprobaciones y compartimientos en la red social?

    Normalmente, las carencias afectivas son las principales causas de la necesidad de exponerse, de llamar la atención. Cuando no son aprobadas, comúnmente provocan situaciones psicopatológicas extremas. Hay personas (insanas) que van a sacar selfies próximas a animales feroces, subiendo a la vía de un tren, equilibrándose en el parapeto de un puente, en las alturas de las torres o aun en los puntos más altos de edificios gigantes, que además han sido una de las "modas" más peligrosas de los últimos tiempos, y eso ha traído graves consecuencias. 

    Los ‘selfies’, muy comúnmente tienen el poder de desencadenar la procura descomunal por atención y dependencia social, indicativas de la precaria autoestima y del patético egocentrismo. Esa forma de narcisismo excesivo puede tener efectos trágicos sobre las relaciones personales, normalmente cuando no hay límite entre lo prudente y lo extravagante en el contexto de la autopromoción visual, obviamente si eso se transformar en una práctica muy frecuente.

    ¿Será que estamos exagerando en el diagnóstico de una tendencia inofensiva? ¿O existen efectos colaterales sociales y psicológicos graves en el horizonte? La tecnología precisa estar a nuestro favor y a beneficio de la sociedad. ¿Qué tal si, en vez de enviar constantemente el propio retrato, enviásemos imágenes con informaciones culturales o compartiésemos proyectos sociales importantes? Eso sí sería muy útil a la sociedad. Sin embargo no será a través del envió de millares de fotos de si mismo que se estará colaborando con la mejoría de la vida en el planeta. ¡Es necesario construir una sociedad menos individualista y menos egocéntrica, colaborando para que las redes sociales puedan tener sobre todo una función de contribución para la sociedad!

    Nuestro avance espiritual consiste, exclusivamente, en la forma de ver la vida, y eso nada más es que la demostración de una nueva visión de nosotros mismos y del mundo a nuestro alrededor. El sentimiento de inferioridad o de baja autoestima asocia a los viciados en las selfies a una auto-exposición exagerada, a un auto negligencia o dejadez de las cosas personales. 

    La incapacidad de evaluación del sentido de auto conocimiento es también resultado del sentimiento de inferioridad, que nos remete a la vivencia entre “hábitos egoisticos” y a una “hibernación de los sentimientos”. Por tanto, el máximo sentido de nuestra actual encarnación debe ser la concienciación de la prosperidad de nuestro mundo íntimo. Somos esencias grandiosas a la procura de la perfección relativa, cuya puerta de entrada es el auto descubrimiento.



    ​Traducido por: M. C. R

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