MENU

  • LEITORES
  • sexta-feira, 14 de dezembro de 2018

    LA ENFERMEDAD NO PUEDE SER INSTRUMENTO DE PUNICIÓN Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    Los órganos del cuerpo físico responden a todos los estímulos (internos o externos), determinando un encadenamiento de reacciones. Además de los estímulos físicos que impactan, a través de los sentidos, las emociones o sentimientos que también provocan reacciones. Estas excitan o bloquean los mecanismos de funcionamiento. En verdad, el proceso de preservación y deterioro de cualquier órgano tiene una relación directa con las emociones y los sentimientos.
    Mente sana en cuerpo sano (Una mente sana en un cuerpo sano") es una célebre frase latina, proveniente de la Sátira X del poeta romano Juvenal. Nosotros somos lo que sentimos. René Descartes ya decía que somos lo que pensamos. Cuando nuestras emociones son reprimidas, terminan constituyéndose en la fuente de un conflicto emocional crónico, según Sigmund Freud, que generará disturbios físicos o psicológicos, si no se alivian, mediante los canales fisiológicos competentes.La cólera, la rabia, el temor, la ansiedad, la depresión, el disgusto, la aflicción así como todas las emociones derivadas de ellas, sobrecargan la economía sana del cuerpo. Hay otros factores emocionales que pueden influenciar patologías físicas, como relaciones afectivas infelices, penuria económica, desigualdad de ingresos y estrés relacionado con el trabajo profesional. Cuando estamos tristes y depresivos por una desilusión amorosa, o cuando estamos ansiosos e irritados por las deudas, también desarrollamos enfermedades.
    El estrés es como un conjunto de reacciones fisiológicas producidas por nuestro organismo para reaccionar y adaptarse a las situaciones presentadas en el día a día. El problema es que tales reacciones, psíquicas y orgánicas, pueden provocar un desequilibrio en nuestro organismo si ocurren de forma exagerada o intensa, dependiendo también del tiempo de duración. Cuanto más dura el estrés, obviamente la ruina será mayor.
    Adquirimos enfermedades porque no conseguimos convivir en armonía con el medio y con las personas a nuestro alrededor. Enfermamos porque mantenemos antipatías, enemistades, disgustos, culpas, arrepentimientos, resentimientos, temores y frustraciones que no queremos superar. Por desconocer nuestras propias emociones, muchas veces deseamos ocultarlas de los demás, y de nosotros mismos, moralmente los pensamientos y los sentimientos egoístas.
    Cada enfermedad, cada dolor, cada sufrimiento, cada frustración, cada síntoma trae un mensaje único y exclusivo para nosotros y sólo para nosotros. Cuando estamos listos para albergarlas y comprender lo que ellas quieren decir, estaremos aptos para caminar firmes por el camino de nuestro perfeccionamiento espiritual que decisivamente pasa por las vías de nuestra salud moral.
    Naturalmente, nuestras enfermedades son advertencias de la vida para que tengamos más conciencia de nosotros mismos y de nuestros compromisos en la familia, en la naturaleza y en la sociedad, gobernándonos por la vida caritativa, solidaria y amorosa.
    Necesitamos tener conciencia de que la enfermedad y la salud son consecuencia de nuestras elecciones libres a través de las emociones o sentimientos y tal responsabilidad no puede ser tercerizada. Además de que la enfermedad no puede ser instrumento de castigo. En verdad, debe ser un expediente de aprendizaje, en la sabia pedagogía divina, invitándonos al ejercicio del amor.

    Nenhum comentário:

    Postar um comentário