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  • quinta-feira, 19 de julho de 2018

    Los gemelos ante el afecto y la hostilidad en la familia Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    La gestación de un nuevo hijo en la familia es la posibilidad del reencuentro de seres de vivencias pasadas en el contexto del hogar. Reencuentro que se inicia en el programa pre-existencial reencarnatorio, planeado en los departamentos del más allá de la tumba. En esa coyuntura hay una unión tan intensa entre padres y reencarnante que el nactuoso sabe, antes incluso de renacer, si será acogido o rechazado.

    En el caso de hijos gemelos, son situaciones especiales que siempre despiertan la atención, tanto de científicos y de espiritualistas. Se han sugerido varias teorías para explicar los mecanismos determinantes de la gemiparidad. Los factores ambientales y genéticos se describieron como predisponentes a esta circunstancia obstétrica. Sin embargo, existen causas más trascendentes.

    En el caso de los dos o más Espíritus reencarnar en la misma familia, considerando el riesgo de impedimento de gestación en el porvenir, considerando la venida de uno a la vez, en esta hipótesis, puede ser que la espiritualidad apresure la venida de más de un espíritu unidos simultáneamente .

    Supongamos una reproducción asistida mediante fertilización in vitro convencional o inyección intracitoplasmática de espermatozoides. Nadie puede garantizar que estos procedimientos se puedan reproducir con éxito en largos intervalos. Ahora bien, si existe la probabilidad de inmediata gestación de más de un niño, se debe valer de la oportunidad, a fin de favorecer la reencarnación simultánea de los espíritus. En estos casos, creemos que los técnicos reencarnacionista del más allá de la tumba actúan para anticipar el renacimiento de dos o más Espíritus, considerando la incertidumbre de un segundo embarazo; de ahí la sobrevivencia de los gemelos implantados en laboratorios.

    En realidad, el embarazo de gemelos proporciona la oportunidad de que los espíritus simpáticos reencarnen juntos por identidad de sentimientos, además de servir como oportunidad de reconciliación de seres rivales. A menudo los gemelos son espíritus que se han unido en varias reencarnaciones. Son amigos y poseen mucha afinidad; sin embargo, hay excepciones, en algunos casos en que los hermanos revelan la aversión mutua.

    Los gemelos pueden ser espíritus afines ligados no sólo por sus lazos de sangre, sino por una extensa historia de convivencia espiritual como encarnados o desencarnados, para una convivencia obligatoria. Obviamente la matriz de la afinidad entre dos hermanos, sobre todo si gemelos, proviene de Espíritus simpáticos que se acercan por analogía de sentimientos y se sienten felices de estar juntos.

    Pero si los gemelos pueden tener semejanza de carácter, pueden también ser antipáticos, pues cada uno es un mundo aparte, cada uno con sus pendientes. Por lo tanto, no es de ordinario que sean simpáticos los Espíritus de los gemelos. Acontece que los Espíritus adversarios entienden de luchar juntos en el escenario de la vida.

    Así, pueden ser Espíritus enemigos que se reencuentran en la formación biológica, buscando que se procese el perdón con más eficiencia, hecho que no corrió con los gemelos Esaú y Jacob, nietos de Abraham, que exhibían fuerte antagonismo recíproco, posiblemente también fruto de graves conflictos en vidas pasadas que no quedaron resueltos mientras estaban reencarnados.

    Por estas razones debemos perfeccionar, sin agotamiento, las relaciones directas e indirectas con los padres, hermanos, tíos, primos y demás parientes en las luchas del mundo, a fin de que la vida no nos cobra nuevas y más enérgicas experiencias en encarnaciones cercanas.

    La estructura familiar tiene sus matrices en la esfera espiritual. En sus vínculos, se juntan todos aquellos que se comprometieron en el más allá a desarrollar en la Tierra una tarea constructiva de fraternidad real y definitiva.

    La familia es una reunión espiritual en el tiempo, y por eso mismo el hogar es un santuario. Muchas veces, sobre todo en la Tierra, varios de sus componentes se alejan de la sintonía con los más altos objetivos de la vida.

    Preponderan en la familia los eslabones del amor, fundidos en las experiencias de otras eras. Sin embargo, como se observa hoy en día, en el clan familiar acuden también los odios y las persecuciones del pretérito obscuro, que deben transformarse en solidaridad fraternal, con vistas al futuro. Hasta porque, cuando la familia es amenazada por la desunión doméstica, por cualquier razón, la sociedad pierde la dirección de la armonía y de la paz.

    domingo, 1 de julho de 2018

    La pornografía es el erotismo vacío de amor Jorge Hessen


    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha
     La pornografía es el erotismo vacío de afecto, amor y desvelo, por eso es un asunto espinoso, sensible y controvertido. En el mundo tecnológico un inmenso contingente de personas transita en el universo virtual (en un promedio de 9 horas diarias) alentadas por las poderosas invitaciones a los viajes eróticos del apelo pornográfico.

    Hace poco menos de medio siglo, la exhibición de películas "adultas” alborotaba los sótanos de las fétidas salas de cines eróticos. En esas lúgubres cuevas las personas fascinadas a las llamadas de la alucinación sexual, buscaban los "shows" de sexo explícito, películas y revistas especializadas. En seguida, para nuestra desdicha, con la expansión de Internet, el tráfico del lado negativo de la sexualidad salió de los funestos antros y rompió fronteras a través de los medios de comunicación, alcanzando el espacio sagrado de nuestros hogares sin ningún pudor.

    En este extremo, Internet ha establecido gran influencia entre niños, jóvenes, adultos y ancianos y entre los contumaces usuarios, haciendo posible que los consumidores de pornografía permitan informaciones entre sí y puedan identificar géneros, estilos y gustos, haciendo que compartan sus preferencias y permitiendo el encuentro de fantasías o prácticas criminales de pedofilia y otras parafilias.

    En un lenguaje espírita diría que el "UMBRAL" nunca estuvo tan presente y cercano a los hogares terrenos. Hay un impresionante número de mujeres casadas que se quejan de soledad (en el sentido de la soledad sexual), en virtud de que sus esposos son contaminados y adictos a la pornografía virtual. Y lo inadmisible de la situación es saber que muchos de esos maridos consumidores de pornografías son "cristianos", "buenos" espíritas, padres de familia ejemplares y profesionales de prominencia.

    Los consumidores de pornografía, en la mayoría de los casos, o están viciados, o a punto de viciarse en el sexo. Tales personas pasan a pensar y a ser absorbidos poco a poco por el sexo. Las fantasías sexuales, las figuras pornográficas pasan a colonizar gradualmente sus mentes, pasando a invadir insistentemente sus pensamientos en las ocasiones menos apropiadas.

    Nuestra sexualidad no puede ser evaluada bajo el prisma de los que la consideran impura y prohibitiva, mucho menos bajo las impresiones de los que anhelan esposarla al plano de la banalidad como simple fricción de células causantes de deleite erótico. La sexualidad humana es de procedencia divina y su poderosa energía, que se extiende en el ser de forma natural, no debe ser inhibida de forma insana, pero urge ser disciplinada en el sentido de alcanzar su designio, como fuerza fecunda y creadora, a fin de producir el avance espiritual del hombre.

    No estamos proponiendo castraciones, pero si sublimación. Hasta porque todos estamos impregnados de ese potencial y convocados a aprender a disciplinarlo. Con el Evangelio aprendemos que cuando una pareja se ama,  ambos se desean y se reverencian. La vida y la experiencia sexual entre ambos es respetuosa y placentera. El amor entre los dos no está condicionado sólo a la sexualidad,  va mucho más allá, incluyendo amistad, compañerismo y cuidado por la satisfacción de sus necesidades. Cuando, sin embargo, eso no ocurre y hay la necesidad compulsiva de fantasías, autoerotismos y pornografías, esa pareja no está en armonía, se encuentra psicológicamente corrompida y no es feliz

    Comprendemos que necesitamos ser indulgentes con aquellos que son siervos de la pornografía, abarcando que cada ser es un ente divino en sus potencialidades de amor que con certeza eclosionarán en el futuro, incluso porque esos atrasos morales son particularidades de la etapa de expiación y pruebas del hombre terreno. De este modo, necesitamos orar y orientar a aquellos que nos solicitan ayuda, demostrando las implicaciones infelices del sexo en desatino, conforme nos advierten los Benefactores del más allá.

    quinta-feira, 28 de junho de 2018

    ¿La "dueña" del cuerpo tiene derecho a matar a los bebés en el útero? Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    Al explicar sobre el asombroso crimen del aborto sucesivamente toparemos con historias monstruosas, abominables y deshonrosas. Gerald Warner, en el Scotland en Sunday, asegura que "el lugar más peligroso del mundo para un niño en Escocia es el útero de la madre. En 2010, la mortalidad infantil llevó a 218 niños escoceses a la muerte". [1]

    El debate sobre la legalización del aborto en Brasil es mantenido pertinazmente por los heraldos de la muerte. Hay expresivos grupos de fanáticos abortistas y feministas de turno alegando que la mujer es "dueña" del propio cuerpo y debe tener soberanía sobre él, pudiendo ella misma auto decretar la interrupción de su embarazo.

    Los insanos defensores de la legalización del aborto evocan las pésimas condiciones en que se realizan los procedimientos en las clínicas "clandestinas". Pero, en que pese tal argumento, no nos engañemos, imaginando que el aborto oficial resolverá la cuestión del asesinato de los niños en el útero; ¡al contrario, ensanchará bastante! Es más que evidente que seguirá siendo practicado en secreto y no controlado, pues la clandestinidad es cómplice del anonimato y no exige explicaciones de las mujeres que esconder de la sociedad el monstruoso delito practicado.

    Es urgente destacar que el primero de los derechos naturales del hombre es el derecho de vivir. El primer deber es defender y proteger su primer derecho: la vida. En realidad, la práctica del aborto es una de las grandes matrices de molestias de etiología oscura y de obsesiones catalogables en la patología de la mente, llevando a sus autores a ocupar vastos departamentos de hospitales y prisiones. Además de que, a la luz de la reencarnación, el hijo que no es aceptado en el hogar, por el embarazo interrumpido criminalmente, adentrará un día en el seno de la familia de los abortistas, a condición de hijos, nietos, bisnietos con gravísimos problemas conductuales como consecuencia natural para la vida debida reparación moral de los que se comprometieron con el mal.

    No nos engañemos, la medicina que ejecuta el aborto en los países que ya legalizaron el asesinato del bebé en el vientre materno es una medicina criminal. No hay ley humana que atenúe esta situación ante la Ley de Dios. Muchos tribunales de la tierra condenan, en su mayoría, la práctica del aborto. Recordemos también que las Leyes Divinas, a su vez, actúan inflexiblemente sobre los que alucinadamente lo provocan. Fijan esas leyes en el tribunal de las propias conciencias culpables tenebrosos procesos de reparación que pueden conducir a los culpables a las graves molestias físicas y psicológicas, ahora o más tarde.

    En cierta ocasión, Chico Xavier advirtió que "si años pasados hubiese la legalización del aborto, y si aquella que fue mi querida madre entrase en la aceptación de semejante legalidad, legalidad profundamente ilegal, yo no habría tenido mi actual existencia, en la que estoy aprendiendo conocer mi propia naturaleza y combatir mis defectos, y recibir el amparo de tantos amigos, que tú, como todos aquí, nos oyen y me ayudan tanto. "[2]

    No es nuestra intención lanzar censuras despiadadas a las mujeres que abortar, hasta que no caigan en la fosa profunda de la desesperanza. Nuestro objetivo es iluminarlas con el fanal de la aclaración para que vean más adelante la opción del Trabajo y del Amor, sobre todo en las adopciones de hijos rechazados que actualmente yacen en los orfanatos.

    Es urgente reflexionar que Dios es amor y los mecanismos naturales de "causa y efecto" no significan ser un camino de una sola mano. Es un instrumento para protegernos de nosotros mismos y tales mecanismos admiten reparaciones, ofreciendo oportunidades ilimitadas para que todos puedan arreglar sus errores. Errar es humano y con el error se debe aprender y reaprender, de este modo, en lugar de fijarse en el remordimiento inútil, aprovechar la mala experiencia como una buena oportunidad para cambiar de rumbo con el discernimiento consciente y responsable.

    Referências:

    [1]        Disponível em http://www.zenit.org/pt/articles/o-aborto-e-o-infanticidio,  acesso 26/06/2018
    [2]        Disponível em https://bibliadocaminho.com/ocaminho/TXavieriano/Livros/Eco/Eco19.htm, acesso em 26/06/2018

    terça-feira, 19 de junho de 2018

    Los sufrimientos y las enfermedades son herencias de nosotros mismos Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    Los sufrimientos y enfermedades forman parte de las pruebas y de las vicisitudes de la vida terrena y son inherentes a la grosería de la naturaleza material de la Tierra y a la imperfección moral del hombre. En los orbes más avanzados, física o moralmente, el organismo humano, más depurado y menos material, no está sujeto a las mismas enfermedades de la Tierra.

    Desde el punto de vista espírita, consideramos las enfermedades comúnmente como espejos de los disturbios psicosomáticos. Tanto la medicina y la psicología están percibiendo que no existe separación en la interrelación de la mente y del cuerpo que transitan en los múltiples contextos de la vida social, familiar, profesional y personal. Además, hay, sin duda, distintas ocasiones en que las "enfermedades" del cuerpo son convocadas para "curar" las ulceraciones del alma.

    "Mens sana in corpore sano", es decir, "mente sana en un cuerpo sano" es una referencia atribuida al poeta romano Juvenal. La intención del autor fue recordar a aquellos de entre los ciudadanos romanos que hacían oraciones ingenuas que todo lo que se debía pedir en una oración era salud física y espiritual. Podemos decir que la frase de Juvenal es una afirmación de que sólo una mente sana puede producir o sostener un cuerpo sano.

    ¡Es verdad! Las células de nuestro organismo se alimentan del mismo tenor de nuestros pensamientos y deseos. Todo lo que pasa en la mente se pasa en el cuerpo. Las enfermedades nacen no sólo del descuido con el cuerpo, sino principalmente del descuido con nuestra forma de pensar. La invasión microbiana comúnmente está vinculada a causas espirituales que fragilizan la inmunidad biológica, así que las enfermedades nacen de la mente desorganizada. Y entre los causantes de enfermedades están la rabia, la pena, las frustraciones, el rencor, la envidia, el sentimiento de culpa.

    Nuestras imperfecciones morales provocan naturalmente las molestias del cuerpo físico. Las emociones malsanas alcanzan inmediatamente el cuerpo físico, que sirve como un drenaje por donde fluyen esas potencias negativas. Los acúmulos de emociones no fluyen, no fluyen, quedan atrapados en el cuerpo físico y se manifiestan en algún órgano en forma de enfermedad.

    Somos los responsables de nuestros actos que traen consecuencias naturales. Recibimos de la vida lo que a la vida ofrecemos. Recolectamos lo que plantamos, pues nuestros males morales son provocados por nosotros mismos, de ahí compete solamente a nosotros modificarlos, a fin de que la enfermedad no se instale en nuestra vida como prueba compulsiva contra las desviaciones de conducta.

    Y mientras permanezca en la imperfección moral el sufrimiento y las enfermedades serán reflejos naturales de nuestras elecciones invitándonos a las obligaciones de esfuerzos del perfeccionamiento espiritual final de rehacernos con nosotros mismos.

    En resumen, aunque bajo el tacón de las pruebas y expiaciones, somos siempre herederos de nosotros mismos y nos encontramos en proceso de crecimiento interior siempre en la búsqueda de la auto iluminación, que es el destino del cual ninguno de nosotros logra escapar.

    segunda-feira, 18 de junho de 2018

    COMO ENFRENTAR lAS “CULPAS” Y DISCULPAS Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha
    La percepción de la "" culpa "" ha sido objeto de investigaciones e influencias en el amplio debate temático de la Doctrina de los Espíritus y de las ciencias psíquicas. Se sabe que son interminables y graves las consecuencias de la conservación de la "culpa" en nuestra vida, pudiendo alcanzar indescriptibles restos emocionales, psicológicos, comportamentales y morales.
    La famosa "culpa" se consubstancia en una sensación de angustia adquirida tras la reevaluación de un acto que es reprobable por nosotros mismos, es decir, cuando transgredimos las normas de nuestra conciencia moral.
    Desde el punto de vista religioso, la "culpa" viene en la transgresión de algo "prohibido" o de una norma de fe. La sanción religiosa se refiere a la reprimenda y las condenas punitivas. La siniestra "culpa" religiosa significa un estado psicológico, existencial y subjetivo, que indica la búsqueda de expiación de faltas ante lo "sagrado" como parte de la propia auto-iluminación como experiencia sectaria. A menudo la religión trata la "culpa" como un sentimiento imprescindible a la contrición y la mejora personal del infractor pues el mismo alcanza el cambio sólo si reconoce como "pecaminoso" el acto cometido.
    Esta interpretación religiosa no se ajusta a las propuestas espíritas, porque la "culpa" es una de las percepciones psíquicas que no se debe nutrir, por ser una especie de malestar estéril, una inútil insatisfacción íntima. En verdad, cuando nos culpamos dificultamos  todo el potencial de manifestarnos con seguridad ante la vida.
    La "culpa" tiene peligrosas matrices en las exigencias de auto perfección que nos obliga a doblarnos ante algunos actos equivocados. Tal estado psico emocional provoca en nuestra conciencia algunos sentimientos perjudiciales tales como el auto juzgamiento, la autoconcepción y la auto punición. Es importante liberarnos de las lamentaciones, de los procesos psicológicos de transferencia de la culpa, de la autocompasión, de las conductas autos punitivos y asumir con calma la responsabilidad por nuestros propios actos.
    ¡Es verdad! El comportamiento auto punitivo causa gravísimas enfermedades emocionales, especialmente la depresión. Actualmente la depresión es un colosal drama humano. "No merezco ser feliz", "no nací para ser amado", "nadie me gusta", etc. Aquí se manifiesta un comportamiento auto punitivo de complicado tratamiento psicológico y espiritual. En este caso la "culpa" está castigando y aprisionando. El culpable está acomodado en la queja y en la lamentación (por la "culpa"). Más madurado psicológicamente podría avanzar por el camino del auto perdón y capacitaría abrir más el corazón a la vida
    En las patologías depresivas, muchas veces hay mucho odio guardado en el corazón. Muchas veces oscilamos entre actos que generan la artimaña del "disculpismo" y acciones que determinan la "culpa". Dependiendo de cómo lidiamos con esos desafíos, la "culpa" sigue siendo más fuerte, produciendo situaciones que entorpecen el estado psíquico y emocional, por lo que no podemos exigir perfección, y n obstante, debemos hacer esfuerzos continuos de auto perfeccionamiento, alejando del "disculpismo" que no es más que una puerta de escape para la fuga de las propias obligaciones.
    ¡Sí! Es necesario que nos perdonemos. El auto perdón ilumina la conciencia, predisponiéndonos a la reparación necesaria para realizar el bien a aquellos a quienes hicimos el mal; que seamos humildes si hemos sido orgullosos, amados si hemos sido austeros, cariñosos si hemos sido egoístas, benignos si hemos sido perversos, laboriosos si hemos sido ociosos, útiles si hemos sido, inútiles.
    Pensemos lo siguiente: ¿erramos porque somos humanos o somos humanos porque erramos? En verdad, todos acertamos y erramos, no hay personas perfectas en la Tierra. Si hacemos las cosas correctas nos regocijamos por eso, pero si erramos sigamos adelante y aprendamos con el error, pues cuando aprendemos de los errores ellos se convierten en el gran camino de la lección y del crecimiento interior. De esta forma queda ilustrado, que si errar es humano, diluir los errores y tener resignación son las palancas para impulsar la vida, para proseguir la marcha en las sendas del bien, trabajando y sirviendo, para reparar los fracasos de la caminata.