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  • quarta-feira, 2 de janeiro de 2019

    ¿Quién tiene miedo a los fantasmas? Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha
    El temor de "fantasmas" es una actitud ingenua causada por la ausencia de conocimiento acerca de la naturaleza etérea de los "muertos". Sobre sus apariciones son más frecuentes de lo que se piensa y muchos creen que la preferencia de los Espíritus ["fantasmas"] es por los ambientes oscuros, pero eso es un mito y un error. Ocurre, simplemente, que la sustancia vaporosa de los periespíritu de los "fantasmas" es más perceptible en la oscuridad, tal como ocurre con las estrellas que sólo se pueden ver por la noche. La claridad del día, por ejemplo, ofusca la esencia sutil que constituyen los cuerpos de los "muertos". Esto es porque los tejidos peri espirituales se compone de energía similar a la luz, por lo que el periespíritu de los "fantasmas" no es, digamos, mate, al contrario, está dotado de gran diafaneidad para ser perceptible a simple vista durante el día.
    El periespíritu, en su estado normal, es invisible; pero, como está formado de sustancia etérea, el Espíritu, en ciertos casos, puede, voluntad propia, hacerlo pasar por una modificación molecular que lo hace momentáneamente visible. Es así como se producen las apariciones, que no se dan, al igual que otros fenómenos, fuera de las leyes de la Naturaleza. Conforme al grado de condensación del fluido periespiritual, la aparición es a veces vaga y vaporosa; de otra, más claramente definida; en otras, en fin, con todas las apariencias de la materia tangible. Puede incluso llegar a la tangibilidad real, al punto del observador se engaña con relación a la naturaleza del ser que tiene ante sí. [1]
    La investigadora Elizabeth Tucker, de la Universidad Estatal de Binghamton, en Nueva York, presenta diversos relatos de apariciones [Espíritus] en campus universitario. Se cuenta que los fantasmas revelan el lado sombrío de la ética. Sus apariciones son a menudo un recordatorio de que la ética y la moral trascienden nuestras vidas y que los deslizamientos pueden resultar en una pesada carga espiritual. Sin embargo, las historias de fantasmas también traen esperanza. Al sugerir la existencia de una vida después de la muerte, ofrecen una oportunidad de estar en contacto con aquellos que ya murieron y, por lo tanto, una oportunidad de redención - una forma de reparar errores del pasado. [2]
    La creencia en los "fantasmas" es común, pues se basa en la percepción que tenemos en la existencia y supervivencia de los Espíritus y en la posibilidad de comunicarse con ellos. De este modo, todo ser espiritual que manifiesta su presencia bajo varias circunstancias es un Espíritu que en el sentido común es llamado "fantasma". Comúnmente, por el conocimiento vulgar, se imaginan bajo una apariencia fúnebre, viniendo de preferencia por la noche, y sobre todo en las noches más sombrías, en horas fatales, en lugares siniestros, cubiertos de sábanas o bizarramente cubiertos. Sin embargo, los "fantasmas" asustadores, lejos de ser atemorizantes, son, comúnmente, parientes o amigos que se presentan por simpatía, sin embargo pueden ser Espíritus infelices que eventualmente son asistidos; "Algunas veces, son farsantes del mundo Espírita que se divierten a nuestras costas y se ríen del miedo que causan; Pero suponiendo incluso que es un mal espíritu, que mal podría él hacer, y no se tendría cien veces más que temer de un bandido vivo que de un bandido muerto y convertido en Espíritu! "[3]
    Todos que vemos un "fantasma" podemos conversar con él, y es lo que se debe hacer en ese caso, pudiendo preguntarle quién es, qué desea y qué se puede hacer por él. Si el Espíritu es infeliz y sufriente, el testimonio de la reconciliación lo aliviará. Si es un Espíritu bondadosos, puede suceder que traiga la intención de dar buenos consejos. Tales Espíritus ["fantasmas"] podrán responder, muchas veces verbalizando incluso, pero la mayoría de las veces lo hacen por transmisión de pensamientos. "[4]
    Los "fantasmas" afables, cuando surgen, tienen intenciones elevadas o, al menos para confortar a personas queridas que padecen con la desencarnación de entes queridos y con la duda sobre la continuación de la vida post mortem; ofrecer sugerencias o, incluso, solicitar ayuda para sí mismos, "lo que puede ser hecho a través de oraciones y buenas acciones, en el sentido de corregir o compensar las transgresiones del muerto. Pero los espíritus perversos también aparecen y éstos, sí, tienen el propósito de "asombrar" a los encarnados movidos por sentimientos negativos. "[5]
    Los "fantasmas", por otra parte, están por todas partes y no tenemos la necesidad de verlos para saber que pueden estar a nuestro lado. "El Espíritu [" fantasma "] que quiera causar perturbación puede hacerlo, e incluso con más prenda, sin ser visto. Él no es peligroso por ser Espíritu ["fantasma"], sino por la influencia que puede ejercer en nuestro pensamiento, desviándonos del bien y empujándonos al mal. "[6]
    En resumen, no es lógico asustarnos incluso ante la "aparición de un muerto". Si razonamos con calma comprenderemos que un "fantasma", cualquiera que sea, es menos peligroso que ciertos espíritus encarnados que existen a la sombra de las leyes humanas (marginales).

    Referencias bibliográficas:
    [1]       KARDEC , Allan. O Livro dos Médiuns, II parte “das manifestações espíritas” capitulo VI “manifestações visuais”, RJ: Ed FEB 2000
    [2]      Disponível em https://www.bbc.com/portuguese/vert-fut-46515221   acessado em 25/12/2018.
    [3]       KARDEC, Allan . Revista Espírita, julho de 1860, DF: Ed Edicel, 2002
    [4]       KARDEC , Allan. O Livro dos Médiuns , II parte “das manifestações espíritas” capitulo VI “manifestações visuais”, RJ: Ed FEB 2000
    [5]       KARDEC, Allan . Revista Espírita, julho de 1860, DF: Ed Edicel, 2002
    [6]       KARDEC , Allan. O Livro dos Médiuns , II parte “das manifestações espíritas” capitulo VI “manifestações visuais”, RJ: Ed FEB 2000

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