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  • sexta-feira, 17 de março de 2017

    ESPÍRITUS AFINES Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    Jennifer Bricker participa de espectáculos de acrobacias aéreas y fascina las plateas con su técnica. Lo más impresionante es que Jennifer no posee las dos piernas. A los 11 años, ya era una campeona de la gimnástica, deporte por el cual se apasiono al ver Dominique Moceanu ganar una medalla de oro olímpica para los Estados Unidos en 1996.

    Jennifer no sabía, sin embargo, que las dos tenían mucho más en común de lo que el talento de atleta, eran hermanas consanguínea. Jennifer tenía pocos meses cuando fue entregada para adopción porque no tenía piernas. A los tres años recibió prótesis para las piernas, mas nunca las usaba - se movía mejor sin ellas. Ella adoraba ver la equipo de gimnástica femenina de los Estados Unidos y, especialmente, una atleta: Dominique Moceanu.

    A los 10 años, ella disputó los Juegos Olímpicos de la Juventud y a los 11, fue campeona de gimnástica tumbling pelo Estado de Illinois. Cuando completó 16 años, Jennifer preguntó a Sharon, la madre adoptiva, si había algo que ella no le había contado sobre su familia biológica. La adolescente no imaginada que la respuesta fuese "si”. Sharon le revelo que el sobrenombre de su familia biológica era Moceanu y Dominique era su hermana.

    Cuatro años después, Jennifer escribió una carta para Moceanu, contando su historia explicando que Dominique fue su ídolo la vida entera la había inspirado a ser una gimnasta también. Ambas se encontraron y se conocieron personalmente y hasta hoy en día están unidas.

    Otro caso interesante aconteció con las hermanas gemelas Anais Bordier y Samanta Futerman. Ambas pudieran conocerse tras 25 años de vida física. Una no sabía de la existencia de la otra, mas, un episodio de la vida e internet hicieron que ellas se reuniesen. Ellas fueron separadas después del nacimiento en Corea del Sur y vivieron adoptadas por familias en diferentes países; Anais, en Paris, en Francia, y Samanta, en Los Ángeles, en los Estados Unidos.

    El reencuentro comenzó a ser diseñado en diciembre de 2012, mientras Anais, una diseñadora de moda, estaba en un ómnibus y recibió de un amigo la imagen de un vídeo del YouTube donde aparecía Samanta, que es actriz. Anais dice que pensó que alguien había posado un vídeo de ella, sin embargo, más percibió que era una chavala que vivía en los Estados Unidos muy parecida con ella.

    Entró en contacto por el Skype y tuvieron más de tres horas de conversación. Posteriormente ellas se conocieron personalmente en mayo de 2013, en Londres, y desde entonces, aun mismo viviendo en países diferentes, se comunican varias veces al día. Para Anais, descubrir que tiene una hermana es increíble, más percibir que tiene una hermana gemela es aún menos creíble, porque ambas tienen mucho en común.

    La historia de las dos hermanas fue transformada en el libro "Separated @ Birth: La True Love Storey of Twin Sisters Reunited", lanzado en 2014 y lo interesante es que cada una escribió un capítulo alternadamente.

    Efectivamente, muchas afecciones terrenas son condiciones construidas generalmente en las preexistencias a través de los lazos permanentes de afinidad espiritual que se establecen entre seres que comulgan con las mismas inclinaciones psicológicas, en estado semejante de evolución intelecto-moral.

    Por tanto, podemos analizar el tema por el prisma de las almas “afines” que reencarnan en la misma familia. Sabemos que la reencarnación es un mecanismo muy complejo. Sus variables se vinculan al estado espiritual de cada reencarnante, considerándose las obligaciones de aprendizaje de todos los espíritus envueltos para la convivencia en la Tierra. Cuando el espíritu posee buena estructura moral puede esquematizar su reencarnación junto a la de los seres “afines”, bajo la supervisión de los Benefactores del Más Allá. 

    En la dimensión espiritual, estando liberados de las pasiones que nos ligaron en la Tierra, nos atrajimos y nos agrupamos en familias más amplias, unidos por sentimientos sinceros, teniendo en vista el perfeccionamiento de todos y alegrándonos, con las conquistas de cada uno de los nuestros entes queridos en cada regreso al más allá del túmulo después de una vida más en la Tierra, llena de luchas y pruebas experimentadas y ultrapasad.

    En el conjunto de las reencarnaciones, “si unos espíritus encarnan y otros no, no por eso dejan de estar unidos por el pensamiento. Los que se conservan “libres” [en el más allá] velan por los que se encuentran en “cautiverio” [en el cuerpo físico]. Los más adelantados se esfuerzan por hacer que los retardados progresen. Después de cada existencia, todos han avanzado un paso en la senda del perfeccionamiento. ” [1]

    Es bien verdad que los Espíritus, que son afines, naturalmente se procuran uno al otro, en sus caminatas. Entre los seres humanos hay ligaciones afectivas que aún no desciframos sus labirintos. El espectro del magnetismo es auxiliar de estas ligaciones, que futuramente comprenderemos mejor.” [2]

    Los personajes mencionados en esta narrativa son indubitablemente espíritus afines que se juntaron, por las leyes de la atracción y aman estar juntos. No obstante, no todos los espíritus “afines” tienen necesariamente que haberse conocido en una vida anterior, pues ellos se atraen por inclinaciones semejantes, eso frecuentemente acontece: “El afecto que existe entre personas [especialmente] parientes son un índice de la simpatía anterior que las aproximó…”[3] De esta forma, si todas las afecciones fueran purificadas “por encima de los lazos de la sangre, el sagrado instituto de la familia se perpetuará en el Infinito, a través de los lazos imperecible del Espíritu. ”[4]

    Referencias bibliográficas:


    [1] KARDEC, Allan. O Evangelho Segundo o Espiritismo, Cap. IV, item 18, RJ: Ed. FEB, 1977

    [2] KARDEC, Alan. O Livros dos Espíritos, questão 388, RJ: Ed. FEB, 2002

    [3] KARDEC, Allan. O Evangelho Segundo o Espiritismo, Cap. IV, item 19, RJ: Ed. FEB, 1977

    [4] XAVIER, Francisco Cândido. O Consolador, questão 175, R

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