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  • sábado, 26 de dezembro de 2015

    OREMOS, SABIENDO QUE LA OMISIÓN ES LA MAYOR ENEMIGA DE LA PAZ (Jorge Hessen)




    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes
    Madri/Espanha

    Rui Barbosa decía que la más trágica dictadura de un país es la del poder judicial, pues contra ella no hay para donde recurrir. De hecho, cuando la “Carta Magna” no es respetada no hay salvación. Exponía el “Águila de Haya” que “de tanto ver triunfar las nulidades, de tanto ver prosperar la deshonra, de tanto ver crecer la injusticia, de tanto ver agigantarse los poderes en las manos de los malos, el hombre llega a desanimarse de la virtud, a reírse de la honra, a sentir vergüenza de ser honesto”. (Grifei)

    El actual panorama político de Brasil es preocupante para la paz. Bajo el guante de esa debilitada coyuntura, el brasileño viene soportando, en lo limítrofe de lo soportable, los escombros de un proyecto de un grupo de “salvadores de la patria” absolutamente cleptocrata. Se festeja hoy en día la gestión pública imprudente. El gobierno no se constriñe al nulificar la ley de responsabilidad fiscal. Lo “incomodado” y “acomodado” pueblo brasileño está testimoniando el más profundo colapso moral desde el “descubrimiento” del País.

    Reflejando los actuales noticiarios y los manifiestos populares contra la desmoralización judiciaria y la corrupción generalizada, poseemos armas poderosas. ¡Si! Empuñemos el arma de la tolerancia (sin omisión) y del amor (sin acomodación), porque si no oramos, si no instamos la intervención amorosa de Jesús, posiblemente en poco tiempo, todos estaremos bajo el talón de plomo de la dictadura ominosa de partido RUBRA.

    En ese sentido, cara a la dictadura y endiosada vocación “roja”, una de las consecuencias inmediatas será la privación de libertad. Si, los cristianos y por consecuencia los espíritas seremos prohibidos de practicar el Espiritismo. ¡Es verdad! Hoy es prohibida la práctica espírita en el mundo comunista de la República Popular de China, de Corea del Norte, de la República Socialista del Vietnam, de la República Democrática Popular de Laos, y con extremas restricciones en la República de Cuba, y Venezuela. Además de los citados anteriormente, hay algunos estados multipartidista que actualmente poseen partidos comunistas en el poder cerceando libertades. Como Chipre y Nepal.

    En verdad los tradicionalmente radicales militantes políticos comunistas (ateos), no tienen compromisos con el Evangelio, son hostiles, erigen facciones (suprapartidarias), adornan (adornan) los poderes (executivo, legislativo y principalmente el judicial) y conquistan foros de absoluto poder (cada vez más poderoso y contradictorio) bajo las bendiciones sacrosanta de las estafas y aniquilamiento de la ética ya institucionalizadas.

    En nuestro país, mientras que las riendas del poder “democrático” se conservan, desde los mediados de la década de 1980, en las manos de algunos políticos que no tienen ningún escrúpulo y ni compromiso con la honra, no podemos jamás desanimar las virtudes, ni burlar la honestidad y mucho menos avergonzarnos de actuar patrióticamente. Por eso, no podemos silenciar ante la deterioración del poder judicial y del patético panorama social, político y económico que ahora nos está amargando.

    Repetimos que el magnífico pueblo brasileño es el pueblo “incomodado” más “acomodado” del mundo. ¡Eso no es bueno! Nuestra omisión puede ser catastrófica, pues toda omisión es criminosa, por eso es insensato cruzarnos de brazos, sentarnos en el sofá “deleitosamente”, creyendo que los “ángeles celestiales” (Benefactores) van a proveernos con la solución que nos compete providenciar.

    No nos debemos permitir eximir de participar, sea por las redes sociales, sea por los manifiestos populares pacíficos y otros legítimos mecanismos de presión popular, a fin de cooperar con coraje, amor y acción en el bien, visando una Patria libre y honrada, administrada con responsabilidad, auxiliando, con nuestras oraciones, a los que tienen el compromiso político para la construcción de una sociedad más harmónica, organizada bajo la bandera de la sagrada LIBERTAD.

    Allan Kardec consultó a los Espíritus sobre un universo de cuestiones que siempre inquietaron el pensamiento humano: Dios, alma, origen de la vida, hombre en la condición de espíritu inmortal y pluralidad existencial, muerte, problemas sociales y familiares, libertad, sufrimiento, destino y felicidad, entre otros.

    El legado del Codificador nos impone la necesaria y constante renovación íntima, y, forzosamente, una nueva mentalidad de cada "practicante espírita”, sobre todo la de aquellos que, aun, ejercitan un Espiritismo, apenas, en los límites de los fenómenos mediúmnicos en los Centros Espíritas. Por otra parte, es necesaria una efectiva participación de los Espíritas en las discusiones sobre las cuestiones sociales que afligen a la población brasileña, aunque sin a absoluta necesidad de militancia política y partidaria.

    Los hijos de esta bendecida Nación no pueden arrodillarse ante la putrefacción moral y de la corrupción que sangra el llamado “Corazón” de la supuesta “Patria del Evangelio”. Urge implorar al Gobernador del Planeta y rogar-Le que interceda a favor de los brasileños incorruptibles de hoy y de las futuras generaciones de brasileños que habrán de reencarnar para la consubstanciación de la moralización y de la libertad de consciencia en Brasil.

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