MENU

  • LEITORES
  • quinta-feira, 28 de junho de 2018

    ¿La "dueña" del cuerpo tiene derecho a matar a los bebés en el útero? Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    Al explicar sobre el asombroso crimen del aborto sucesivamente toparemos con historias monstruosas, abominables y deshonrosas. Gerald Warner, en el Scotland en Sunday, asegura que "el lugar más peligroso del mundo para un niño en Escocia es el útero de la madre. En 2010, la mortalidad infantil llevó a 218 niños escoceses a la muerte". [1]

    El debate sobre la legalización del aborto en Brasil es mantenido pertinazmente por los heraldos de la muerte. Hay expresivos grupos de fanáticos abortistas y feministas de turno alegando que la mujer es "dueña" del propio cuerpo y debe tener soberanía sobre él, pudiendo ella misma auto decretar la interrupción de su embarazo.

    Los insanos defensores de la legalización del aborto evocan las pésimas condiciones en que se realizan los procedimientos en las clínicas "clandestinas". Pero, en que pese tal argumento, no nos engañemos, imaginando que el aborto oficial resolverá la cuestión del asesinato de los niños en el útero; ¡al contrario, ensanchará bastante! Es más que evidente que seguirá siendo practicado en secreto y no controlado, pues la clandestinidad es cómplice del anonimato y no exige explicaciones de las mujeres que esconder de la sociedad el monstruoso delito practicado.

    Es urgente destacar que el primero de los derechos naturales del hombre es el derecho de vivir. El primer deber es defender y proteger su primer derecho: la vida. En realidad, la práctica del aborto es una de las grandes matrices de molestias de etiología oscura y de obsesiones catalogables en la patología de la mente, llevando a sus autores a ocupar vastos departamentos de hospitales y prisiones. Además de que, a la luz de la reencarnación, el hijo que no es aceptado en el hogar, por el embarazo interrumpido criminalmente, adentrará un día en el seno de la familia de los abortistas, a condición de hijos, nietos, bisnietos con gravísimos problemas conductuales como consecuencia natural para la vida debida reparación moral de los que se comprometieron con el mal.

    No nos engañemos, la medicina que ejecuta el aborto en los países que ya legalizaron el asesinato del bebé en el vientre materno es una medicina criminal. No hay ley humana que atenúe esta situación ante la Ley de Dios. Muchos tribunales de la tierra condenan, en su mayoría, la práctica del aborto. Recordemos también que las Leyes Divinas, a su vez, actúan inflexiblemente sobre los que alucinadamente lo provocan. Fijan esas leyes en el tribunal de las propias conciencias culpables tenebrosos procesos de reparación que pueden conducir a los culpables a las graves molestias físicas y psicológicas, ahora o más tarde.

    En cierta ocasión, Chico Xavier advirtió que "si años pasados hubiese la legalización del aborto, y si aquella que fue mi querida madre entrase en la aceptación de semejante legalidad, legalidad profundamente ilegal, yo no habría tenido mi actual existencia, en la que estoy aprendiendo conocer mi propia naturaleza y combatir mis defectos, y recibir el amparo de tantos amigos, que tú, como todos aquí, nos oyen y me ayudan tanto. "[2]

    No es nuestra intención lanzar censuras despiadadas a las mujeres que abortar, hasta que no caigan en la fosa profunda de la desesperanza. Nuestro objetivo es iluminarlas con el fanal de la aclaración para que vean más adelante la opción del Trabajo y del Amor, sobre todo en las adopciones de hijos rechazados que actualmente yacen en los orfanatos.

    Es urgente reflexionar que Dios es amor y los mecanismos naturales de "causa y efecto" no significan ser un camino de una sola mano. Es un instrumento para protegernos de nosotros mismos y tales mecanismos admiten reparaciones, ofreciendo oportunidades ilimitadas para que todos puedan arreglar sus errores. Errar es humano y con el error se debe aprender y reaprender, de este modo, en lugar de fijarse en el remordimiento inútil, aprovechar la mala experiencia como una buena oportunidad para cambiar de rumbo con el discernimiento consciente y responsable.

    Referências:

    [1]        Disponível em http://www.zenit.org/pt/articles/o-aborto-e-o-infanticidio,  acesso 26/06/2018
    [2]        Disponível em https://bibliadocaminho.com/ocaminho/TXavieriano/Livros/Eco/Eco19.htm, acesso em 26/06/2018

    Nenhum comentário:

    Postar um comentário