MENU

  • LEITORES
  • segunda-feira, 23 de janeiro de 2017

    PRECONCEPTOS Y HOMOFOBIAS IMPLÍCITOS ENTRE “HERMANOS” - Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    Existen muchos “hermanos” que, declarada o veladamente homofóbicos, son intolerantes a la homosexualidad y a cualquier sentimiento/relacionamiento homo afectivo. Obviamente, para una “Patria profundamente mística como Brasil” que hasta hoy ve con recelo una pareja interracial, no sería diferente con la unión estable entre homosexuales.

    Como vimos hay “hermanos “con preconceptos, para los cuales la homosexualidad es censurable. Divulgan esas vertientes como si fuesen impuras. No ignoro que no será de una hora para otra que esos preconceptos y aversiones serán extirpados de lo imaginario individual y colectivo.

    Varios jóvenes fueran echados de sus hogares, por los propios padres, solamente porque ellos son homosexuales. No estamos aquí para condenar a tales padres. Infelizmente las concepciones y creencias de esos progenitores consideran la homosexualidad objeta o impura, creen que no consiguen convivir, amar y perdonar al propio hijo.

    El “hermano” (homofóbico, pre conceptuoso, racista etc.) es aquel que aún no aprendió a lidiar con sus propias frustraciones en relación a si mismo. El lucha ciegamente para mantener sus ideas deturpadas, porque entiende que actúa “doctrinariamente” correcto en un mundo “pecaminoso “que se está perdiendo. Por eso, cuando el “hermano” pre conceptuoso se une a otro “cofrade” intolerante, comúnmente, ellos se tornan impetuosos en defender sus ideas porque, sin la lógica KARDECIANA, es la agresión que prevalece para IMPONER una “verdad” unilateral.

    Tales “hermanos” con secuelas homofóbicas discuten la cuestión de la distorsión sexual en el cuerpo físico por la fuente espiritual falsificada. Bajo argumentos reduccionistas afirman que los núcleos en potenciación sexual fusionada y des armónica, traducido en la morfogénesis humana la transmutación sexual, redunda en una extensa patología, donde la homosexualidad ocupa lugar de destaque.

    Los inclinados por la homofobia, razonan, que los casos patológicos antes mencionados jamás deberán ser confundidos con “almas femeninas” en cuerpos masculinos o cuerpos femeninos con “almas masculinas”. En sus impetuosidades afirman que la homosexualidad es un caso típico de desvío patológico cuando los individuos procuran atender a las solicitaciones sexuales con la pareja del mismo sexo, en actitudes activas o pasivas.

    Dicen que en la homosexualidad hay la práctica sexual deformada con todas las secuelas enfermizas para el psiquismo. Que resbalan para los desvíos psicológicos del intersexual y transexualismo quienes pueden ofrecer campo propicio para desagües patológicos en la organización sexual periférica, con absorción de las desarmonías para la estructura del alma o inconsciente.

    Bajo el guante de la polarización homofóbico los “cofrades” llegan al ápice al resaltar que en la “Gran Ley de los Desvíos sexuales” hay las perversiones del sadismo, masoquismo, exhibicionismo y violencias de toda orden. En este grupo el gran porcentaje está en la homosexualidad, condición de extenso campo de evaluación psicológica. Para tales “cofrades” homofóbicos la personalidad homosexual, en gran número de casos, ha mostrado al lado de la amabilidad, incontenida egolatría, algunas veces acompañando posiciones narcisistas, contribuyendo con cierto grado de hostilidad para ambos sexos. Son personas más tendientes a la ansiedad y a otros síntomas neuróticos, tales como fobias y depresiones; casi siempre son portadoras de esquemas mentales complicados, tornándose prolixo y aburridos en el diálogo.

    Un “cofrade” me dijo con todas las letras “tenemos o caso de Chico – clásica inversión [sexual] al servicio del bien. Siempre generalizando, con la “autoridad heterosexual” entienden que los homosexuales no están satisfechos con la situación de inversión - son en su mayoría rebeldes o insatisfechos – eso por si solo denota la situación expiatoria/impuesta.

    Para Emmanuel la homosexualidad no encuentra explicación fundamental en los estudios psicológicos que tratan del asunto en bases materialistas, más es perfectamente comprensible, a la luz de la reencarnación.

    Observada la ocurrencia, más con los preconceptos de la sociedad, constituida en la Tierra por la mayoría heterosexual, de lo que con las verdades simples de la vida, esa misma ocurrencia va creciendo de intensidad y de extensión, con el propio desenvolvimiento de la Humanidad, y el mundo ve, en la actualidad, en todos los países, extensas comunidades de hermanos en experiencia de esa especie, sumando millones de hombres y mujeres, solicitando atención y respeto, en pos de igualdad al respeto y a la atención debidos a las criaturas heterosexuales.

    La colectividad humana aprenderá, gradualmente, a comprender que los conceptos de normalidad y de anormalidad dejan mucho que desear cuando se trate simplemente de señales morfológicos. [1]

    Podemos comprender la homosexualidad en las tres situaciones siguientes:

    Proceso de transición, esto es, cuando el Espíritu está en tránsito, de la experiencia femenina para la masculina o viceversa, al reencarnar demostrará inevitablemente los trazos femeninos en el que se habrá estacionado por muchos siglos, en que pese al cuerpo de formación masculina que lo segregue, verificándose análogo proceso con referencia a la mujer en las mismas circunstancias.

    Proceso de regeneración (punitivo), esto es, cuando el Espíritu reencarna en el cuerpo femenino o masculino con obligaciones expiatorias, cuando en las vidas pasadas abusó de las facultades sexuales , por eso es inducido a reencarnar en un cuerpo morfológicamente contrario al psiquismo (hombre renace en cuerpo de mujer y mujer renace en cuerpo de hombre) , aprendiendo, en régimen de prisión, para reajustar los propios sentimientos. [2]

    Proceso de elevación, esto es, cuando los Espíritus cultos y sensibles, aspirando a realizar tareas específicas en la elevación de agrupamientos humanos y, consecuentemente, en la elevación de si propios, reencarnan en vestimenta carnal opuesta a la estructura psicológica por la cual transitoriamente se definen. Escogen con eso vivir temporalmente ocultos en el cuerpo físico, con lo que se garantizan contra arrastramientos irreversibles, en el mundo afectivo, de manera a perseverar, sin mayores dificultades, en los objetivos que abrazan. [3]

    En suma, advertimos a los “cofrades” homofóbicos lo siguiente: observadas las tendencias homosexuales de los compañeros reencarnados, es forzoso se les dé el amparo afectivo y educativo adecuado, tanto como se administra educación a la mayoría heterosexual. Y para que eso se verifique en líneas de justicia y comprensión, camina el mundo de hoy para más alto entendimiento de los problemas do amor e do sexo, por cuanto, al frente de la vida eterna, los errores y aciertos de los hermanos de cualquier procedencia, en los dominios del sexo y del amor, son analizados por la misma elevada plantilla de Justicia y Misericordia. Eso porque todos los asuntos en esa área de la evolución y de la vida se especifican en la intimidad de la conciencia de cada uno. [4]

    Referencia bibliográfica:

    [1] XAVIER, Francisco Cândido. Vida y sexo, dictado por el Espíritu Emmanuel, cap. 21, RJ: Ed. FEB. 1977
    [2] ídem
    [3] ídem
    [4] ídem
    [5] João  8:11

    Traducido por: M. C. R

    Nenhum comentário:

    Postar um comentário