Traducido por: Mercedes Cruz Reyes
Madri/Espanha
Un lector Y amigo me sugirió comentar sobre la alimentación carnívora. Al principio, no ignoro que la ingestión de carne deriva de nuestros vicios milenarios de nutrición. Se alega también que nuestra actual constitución física aun depende de la alimentación carnívora para la manutención de la salud y, por consecuencia, de la vida, pues la carne es proteína y las proteínas son necesarias para la buena formación muscular, inclusive la cardíaca. Con todo, sé que las substancias que nuestro cuerpo necesita también pueden ser retiradas de los vegetales.
Es importante saber de principio si la alimentación animal es, con relación al hombre, contraria a la ley de la Naturaleza. Los Benefactores dijeron a Kardec que en razón “de nuestra constitución física, la carne nutre la carne, de lo contrario morimos. La ley de conservación nos prescribe, como un deber, que mantengamos nuestras fuerzas y salud, para cumplir la ley del trabajo. Tenemos que alimentarnos conforme exige nuestras organización fisiológica.” [1] Como observamos el ser humano es omnívoro [2] e incluye la necesidad de carne en su alimentación. Fue el Creador el que nos constituyó fisiológicamente necesitando de carne. Lo complejo es auto convencernos que un día no necesitaremos más da carne.
Sin duda que la frase “la carne nutre a la carne” justifica la alimentación carnívora sin remordimientos. Sin embargo, hay los que defienden que podemos esforzarnos para disminuir la ingestión de la carne paulatinamente. ¡Concuerdo! Para tales vegetarianos hay indicios que la dieta carnívora potencializa el advenimiento de innumerables enfermedades que probablemente tienen menos expectativas de producirse en personas que hacen uso de la dieta vegetariana, ese hecho es un buen argumento para la abstención, hasta porque , según sustentan, los Espíritus exponen que "permitido es al hombre alimentarse de todo lo que no le perjudique la salud”.[3] Los abstemios de la carne afirman que hay estudios sobre el riesgo cardiovascular en vegetarianos y omnívoros . Constatándose que la alimentación omnívora, con excesos de proteínas y grasas de origen animal, potencializa eventos cardiovasculares. Al paso que las dietas en la base de huevos, leche y vegetales o solo vegetales acrecentaron menores riesgos cardiovasculares.
Mas los científicos alertaron que aún es muy temprano para establecer una relación entre el consumo de carne roja y lacticinios y el cáncer de próstata, por ejemplo, aunque dijeran que los descubrimientos ofrecen pistas para el estudio de la ligación con la enfermedad. Los abstemios de la carne garantizan que la adrenalina producida en el estrés de la muerte, las toxinas (basura metabólica) y la urea que circulaban en el organismo cuando el animal es sacrificado (muerto), se impregnan en la carne. Fuera los micro-organismos patogénicos: bacterias, virus, protozoarios (ninguna carne de vaca o cerdo hace chequeo antes de morir), recordando que casi la mitad de la carne consumida en Brasil proviene de mataderos clandestinos, por tanto las condiciones sanitarias son una ruleta- rusa, con todas las bolas en el tambor.
¿Será que la práctica del vegetarianismo es una demostración de evolución espiritual y ser omnívoro es, por sí solo, una señal de inferioridad moral? Respondo con Chico Xavier que no dispensaba un bistec acebollado con arroz y frijoles. ¡Eso no es una leyenda, es un hecho! Por la narrativa de los evangelistas el propio Cristo comía peces. El Maestro nunca desaprobó alimento alguno. Comúnmente recorría la figura del pastor y las ovejas. ¿Ahora, pregunto aquí, para que un pastor cuida a las ovejas? ¿Sería sólo para adorno casero o para engordarlas y en seguida comerlas? Si tal situación fuese censurable ante la vida, el Sublime Señor no usaría esa metáfora, pues el pastor sería peor que el lobo.
Si, Jesús comía peces, por tanto comía carne (un pez no es una lechuga) por eso El mismo advirtió que lo importante no es lo que entra en la boca del hombre, más si lo que sale de ella. Lo que no significa aquí que la frase deba ser interpretada al pié de la letra y de modo extemporáneo para justificar el abuso de la ingestión de carne, hasta porque el abuso es ilícito en todo.
A pesar de nuestros vicios milenarios de nutrición y los intransigentes debates en torno al asunto, no creo que comer carne pueda acarrear expiaciones futuras. Contrariamente, la carne aun sirve de base alimento para mucha gente. Además de eso la actual tecnología ha producido carne en laboratorio, eso señaliza un futuro sin frigoríficos, y los mataderos no serán más necesarios.
Sin adentrar en el mérito sobre la decisión particular de aquellos que no ingieren carne, que yo respeto profundamente, recurro a Kardec cuando inquirió a los Espíritus si era importante abstenerse el hombre de la alimentación animal, o de otra cualquiera, por expiación. Los Benefactores explanaron que “era meritorio si tal abstención fuese en beneficio de los otros. A los ojos de Dios, sin embargo, solo hay mortificación, habiendo privación seria y útil. Por eso es que cualificamos de impostores a los que apenas aparentemente se privan de alguna cosa.” [4]
La Doctrina Espírita no prohíbe nada; orienta con el apelo que hace la razón. Es una cuestión de buen sentido! Si la “carne nutre a la carne” nada me obliga a parar de comerla. Hasta mismo porque no son muchas las personas que se despojan de alguna cosa en beneficio del prójimo. Los motivos de algunos abstemios de la carne, raramente son muy convincentes; los discursos tañen para filosofías espiritualistas que no tienen mayor aproximación con el Espiritismo.
Hago aquí una agudizada advertencia considerando a los médiums que lidian con servicios mediúmnicos de desobsesión. Según André Luiz, “la alimentación, durante las horas que preceden al servicio de intercambio espiritual, debe ser leve. Nada de estómago lleno. La digestión laboriosa consume gran parcela de energía, impidiendo la función más clara y más amplia del pensamiento, que exige seguridad y ligereza para expresarse en las actividades de la desobsesión.”[5]
“Son aconsejables los platos ligeros y las cantidades mínimas, creyéndonos dispensados de cualquier anotación en torno de la impropiedad del alcohol acrecentando observar que los amigos aun necesitados del uso del humo y de la carne, del café y de los tés excitantes, están invitados a reducir el uso, durante el día determinado para la reunión, cuando no les sea posible la abstención total, comprendiéndose que la posición ideal será siempre la del participante de los trabajos que transpone la puerta del templo sin cualquier problema alusivos a la digestión.”[6]
Referências bibliográficas:
[1] KARDEC, Allan. O Livro dos Espíritos, RJ: ed. FEB. 2001, perg 723
[2] O termo onívoro vem do latim omnis, que significa todos, e por isso alguns dizem que os onívoros são aqueles capacitados para consumir qualquer tipo de alimento. Seguindo a definição de que onívoro é o ser que se alimenta de carnes e vegetais, podemos dizer que o ser humano é onívoro, embora o hábito de comer carne seja mais ligado a fatores culturais, uma vez que o aparelho digestivo humano se assemelha mais ao dos seres herbívoros.
[3] KARDEC, Allan. O Livro dos Espíritos, RJ: ed. FEB. 2001, perg 722
[4] Idem , perg.724
[5] XAVIER, Francisco Cândido e VIEIRA, Waldo. Desobsessão, Cap. II, RJ: Ed. FEB, 1973
[6] idem
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