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  • sexta-feira, 28 de agosto de 2015

    ESPÍRITAS! IMPLOREMOS LA PAZ SOCIAL Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes
    Madri/Espanha


    ES obvio que EL dinero no ES instrumento del mal; al contrario, el dinero es sudor convertido en cifras. Es importante que le demos funciones nobles, recordando que la moneda en el bien hace prodigios de amor. Sin embargo, vale reflexionar el precepto de Pablo, cual sea: "teniendo sustento y con que cubrirnos, esteremos, con eso, contentos". [1] Esa lección debe ser siempre ponderada cuando nos faltan recursos financieros.

    El Espiritismo anuncia el régimen de la responsabilidad, en la que cada Espíritu debe enriquecer la catalogación de sus propios valores. No se engaña con las alucinaciones de la igualdad absoluta [comunismo], em vista de los conocimientos de la ley del esfuerzo y del trabajo individual, y no se transforma em instrumento de opresión de los magnates de la economía y del poder [capitalismo], por consciente de los imperativos de la a solidaridad humana.

    Los espíritas, aunque comprendamos y expliquemos muchos fenómenos sociales y económicos a través de la tesis reencarnacionista, somos evolucionarios, porque proponemos cambios estructurales del ser humano; no contemporizamos con la concentración de riqueza y con la ausencia de fraternidad, que significan la manutención de privilegios y de excesos en el uso de los bienes, de las riquezas y del poder de unos pocos en detrimento del infortunio de la mayoría.



    Importa esclarecer a los emisarios del odio político que la desigualdad de las riquezas no se resuelve con falacias y cartillas de ideología materialista. Las personas no son al mismo tiempo ricas, cara a no ser igualmente inteligentes, activas y laboriosas para adquirir, ni sobrias y previdentes para conservar. Considerando la pluralidad de las existencias, la pobreza es para unos la prueba de la paciencia y de la resignación; la riqueza es para otros la prueba de la caridad y de la abnegación, razón por la cual el pobre no tiene, por tanto, motivo para acusar a la Providencia, ni para envidiar a los ricos, y estos no tienen para vanagloriarse por lo que poseen. Si, por otro lado, estos abusan de la a fortuna, no será a través de decretos ni de leyes suntuarias que se podrá remediar el mal. [2]

    La variedad de las aptitudes, al contrario del ideal igualitario, es un medio propulsor del progreso social, ya que cada hombre contribuye con su parcela de conocimiento. Las desigualdades que presentamos entre nosotros, sea en inteligencia o moralidad, no derivan de privilegios de unos en detrimento de otros, más del mayor o menor aprovechamiento de ese “tiempo cósmico”, en el esfuerzo por el alargamiento de las habilidades y virtudes que nos son inherentes, en función de la mejor utilización de la libre voluntad por parte de cada uno. Mientras tanto, las desigualdades naturales de las aptitudes humanas son los pasos de las múltiples experiencias del pasado. Y creemos que esas diferencias constituyen los agentes del progreso y la paz social.


    Reconocemos que los beneficios del desenvolvimiento material no está siendo divididos equitativamente y el foso entre afortunados y desheredados (ricos x pobres) es gigantesco. Esa tendencia es amenazadora para el equilibrio social, por eso es urgente corregirla. Caso contrario, las bases de la seguridad global estarán seriamente amenazadas. Tenemos el conocimiento y la tecnología en acción y reducir los impactos de las desigualdades, hasta porque los desafíos económicos políticos, sociales y espirituales están interligados, y, juntos, podemos crear, de inicio, soluciones de emergencia para que evitemos el caos absoluto en poco tiempo. 

    El Mensaje de Jesús no preconiza que los ricos del mundo se hagan pobres, y sí que todos los hombres se hagan ricos de conocimiento, porque solamente en las adquisiciones de orden moral descansa la verdadera fortuna. Y más: “la concepción igualitaria absoluta es un error grave de los estudiosos, en cualquier departamento de la vida. La tiranía política podrá intentar una imposición en ese sentido, mas no pasará de las espectaculares informaciones simún informaciones simbólicas para efectos exteriores, por cuanto el verdadero valor de un hombre está en su íntimo, donde cada espíritu tiene su posición definida por el propio esfuerzo”. [

    Urge que se cree una mentalidad crítica, que permita establecer nuevos comportamientos, reduciendo los extremismos, normalmente de los discursos varios de los que se fantasean de “padres de los pobres” (en Brasil eso es tradición) y entronizarse entre nosotros la solidaridad legítima. La sociedad debe formatear nuevos modelos de convivencia rastreados en la fraternidad y en el amor. LA falta de percepción de la interdependencia y complementariedad entre los ciudadanos genera una visión individualista, materialista, separatista. Eso no es auspicioso.

    Es imperioso que se creen servicios necesarios para una vida humana decente. El crecimiento desordenado de la población, el desempleo estructural, la pobreza, la miseria, la exclusión social, la falta de atendimiento las necesidades básicas, el no reconocimiento de los derechos del ciudadano, el no respeto a los derechos humanos, la facilidad de acceso a las drogas y a las armas, la falta de Dios en los corazones, la influencia nociva de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, el uso abusivo de bebidas alcohólicas y otras drogas favorecerán todo tipo de desequilibrio social. Cara a eso, urge un alto grado de trabajo de todos. Desapego, oración, si! Mucha rogativa al Creador, a fin de conquistar decisivamente la paz social en la Tierra.

    Referencias bibliográficas:

    [1] 1Timóteo 6:6-10
    [2] Kardec, Allan. O Evangelho Segundo o Espiritismo, Cap. XVI, "Desigualdades das Riquezas"; RJ: Ed. FEB, 2000
    [3] Xavier, Francisco Cândido. O Consolador, ditado pelo espírito Emmanuel, RJ: Ed FEB 2001, pergs. 55,56,57

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