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  • terça-feira, 21 de julho de 2015

    PRECONCEPTOS EN LAS INCOMODAS TENDENCIAS ( Jorge Hessen )


    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes
    Madri/Espanha

    El genial Albert Einstein sentenciaba que “es más fácil desintegrar un átomo que un preconcepto”. El que consolidó el Espiritismo, León Denis, aseguraba que “la ignorancia no queda tan distante de la verdad como el preconcepto”. Un día de esos un cofrade me confesó “no tengo preconcepto ni social, ni político, ni religioso, sin embargo por más que yo tolere y conviva con homosexuales por ejemplo, quedo con una “pulga tras la oreja”. ¿Usted sabe que "tienta 'incómoda y siniestro al ver a alguien que no cuadra con lo que usted cree? Pero me doy cuenta de que el mundo fue hecho para todo el mundo. "(Sic)

    Es impresionante que, en pleno siglo 21, nos encontremos con personas “sin noción” que aun alimentan sus preconceptos en los pastos de la discriminación y el racismo. Recientemente el “Jornal Nacional” lanzo una nueva forma de comunicación, arriesgando tender para la informalidad, en ese nuevo formato la periodista María Júlia Coutinho se ha destacado. Sin embargo, hay aún descerebrados que lanzan comentarios racistas, en pleno siglo XXI, de absoluto preconcepto contra la periodista, apenas por ella ser negra.

    El preconcepto no es nada más que una idea o concepto formado anticipadamente y sin fundamento lógico. Se caracteriza como un juicio preconcebido, generalmente manifestado en la forma de actitudes discriminatoria ante las personas, lugares, tradiciones, creencias; resumiendo, es un juzgamiento previo completamente irracional. Bajo tales sentimientos golpeamos al prójimo sin avalorar la dimensión del estrago psicológico.

    Discurriendo sobre el abominable preconcepto, se divulgo mucho sobre la tal “uniformización de las niñeras” en el Estado de San Paulo. El preconcepto es preconcepto en cualquier lugar, sea en casa, en la escuela, en la calle, en el lugar de trabajo, etc. En el ambiente de trabajo, puede causar serios problemas entre los trabajadores. ¿Cara a esa discusión, indagamos, seria la exigencia del uniforme blanco para las niñeras en el día a día del trabajo válida, como ocurre en innumerables profesiones, él podría transformarse en instrumento de segregación?

    La reciente decisión del Ministerio Público de abrir una investigación contra el Clube Pinheiros para apurar la exigencia de que las niñeras usen ropa blanca para entrar en el local fue elogiada por la OIT (Organización Mundial del Trabajo). Según Amelita King Dejardin, especialista de la OIT, en trabajadores domésticos el uniforme deja claro que la niñera es servicio, del status para la patrona en el palco social. Muchos patrones exigen desfilar con sus niñeras con uniformes blancos “presentables”, como forma de dejar claro que las niñeras no son parientes o amigas de la familia. No es apenas un uniforme. En casos así, es un uniforme usado para identificar una clase social diferente, usada para marcar una identidad social. Siendo así, acciones como esas (del Ministerio Público) ayudan a traer a la luz un problema velado.

    Obviamente, los profesionales como militares, médicos y pilotos, por ejemplo, usan uniforme y hasta se enorgullecen de eso. Mas es preciso tener en cuenta que el problema del uniforme del trabajador doméstico sea en el club, en el shopping, en los hipermercados y hasta en las playas, por ejemplo, es pre conceptuoso, pues esa persona es vista como de una clase más baja (inferior). Eso viola, sin sombra de duda, los principios constitucionales de la igualdad y de la dignidad de la persona humana. La regla es discriminatoria.

    La formación del preconcepto es fundamentada en algunos componentes: creencias, valores, sentimientos y tendencias comportamentales. El punto de partida acostumbra a ser el estereotipo, según la psicología social, o sea, una idea, concepto o modelo que se establece como padrón. Es cultivado cuando una imagen de determinadas personas, cosas o situaciones son preconcebidas, definiendo y limitando a personas o grupos de personas en la sociedad.

    Nuestras comprensiones pueriles, en la mayoría de las veces derivadas de la tradición y de las costumbres, tejerán “ideologías” y estigmatizaran “pueblos”. Las creencias, valores y opiniones son transmitidos sin examen y sin crítica. Algunos las internalizan irreflexivamente, acabando por influenciar su modo de actuar y de considerar las cosas. El preconcepto, idea formada anticipadamente, no nos deja observar las cosas como ellas realmente son. El Espiritismo ilumina el tema afirmando que la convivencia fraterna es la puerta de entrada para el mundo de regeneración. Sin aprender a construir una relación pacífica con los “desiguales” y sus “diferencias”, será muy difícil regenerar nuestras costumbres y nuestras actitudes.

    Con el principio de la reencarnación desaparecen todos los preconceptos especialmente, de sexo, de género, de raza y de clase social, pues el mismo Espíritu puede volver a nacer rico o pobre, capitalista o proletario, jefe o subordinado, libre o esclavo, hombre o mujer. Si, pues, la reencarnación fundada en una ley de la Naturaleza el principio de la fraternidad universal, también fundada en la misma ley de la igualdad de los derechos sociales y, por consiguiente, el de la libertad de ser, de no ser, de ir y de venir.

    La belleza de la vida está en el hecho de todos ser iguales y desiguales, hijos de un mismo PADRE, y tener algo de nuevo para instruir. Nos compete, pues, abrir el corazón y la mente para armonizar ese mundo nuevo de vivencias altruistas y autoritarias.


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