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  • sexta-feira, 24 de julho de 2015

    LA HONESTIDAD NO NECESITA DE ELOGIOS – ES UNA OBLIGACIÓN HUMANA (Jorge Hessen)

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes
    Madri/Espanha

    No experimento cualquier regocijo cuando leo las noticias sobre personas que son aduladas por actos de honestidad. Eso significa que ser honesto es ser la excepción en una mayoría deshonesta. 

    Nos despertó la atención un reciente robo ocurrido en Canna, una pequeña isla de Escocia. El imprevisto ocurrió en una lonja dirigida por los propios fregueses , que vendía comidas, productos de higiene personal y otros utensilios. Productos como dulces, baterías y sombreros de lana hechos a mano fueron robados, y la tienda saqueadas por ladrones. Parece cosa pequeñina para nosotros brasileños, más el robo asombró a los residentes de Canna, que no veían nada parecido acontecer por allí hacía medio siglo. 

    La lonja permanece abierta en tiempo integral y el pagamiento de la compra de los productos es hecho de “buena fe” o "caja de la honestidad": los fregueses dejan el dinero junto con un billete describiendo lo que compraron. Si confrontamos la realidad de Brasil, sea en la educación, en la salud, en la ética, en la honestidad con otros países serios, surgen disculpas siempre insignificantes como: Brasil es “especial”, en la “patria del Evangelio”(!??...) , es continental, tiene una historia “mística” etc... La cantilena es incansablemente repetida. 

    No obstante sabemos que Brasil como territorio es un paraíso, un lugar hermoso; de una naturaleza exuberantemente cautivante, con ríos, cascadas, florestas, islas y mares que nos hacen suspirar. Más, inventamos “trescientas” disculpas para nuestros defectos y barbaridades morales. Cara a eso, es urgente una insurrección moral, entronización del cultivo de la honestidad, destruición del status del embuste, el fin de la vulgaridad embriagadora, que notoriamente tiende para la degeneración ética a través de permisos para el pillaje, la estafa, la corrupción en todas guaridas institucionales del país.

    Lo creas o no, pero recién descifrado una "investigación" garantizando que los brasileños, en su mayoría, son “honestos”. ¡Eso mismo, honestos!

    Seria cómico si no fuese trágico tal resultado. Es risible confiar en tal “investigación” Los cuestionarios abordaban circunstancias como no devolver el cambio recibido a mayor, retención del impuesto de la renta, estacionar en la vacante destinada a ancianos y deficientes físicos, almacenar hasta bolígrafos, lápices, gomas de borrar, bandas de goma y compañía sobres o agencia pública donde trabaja, mantener el dinero en una cartera que se encuentra en la calle, "palo" la cola en el abordaje de autobuses, exceda el límite de velocidad o mover el semáforo, utilice la copia ilegal de programas informáticos, la conducción en estado de ebriedad por encima del límite permitido, etc., etc., etc. etc. etc. 

    Tal “pesquisa” realizada en el “Corazón del mundo”(!?) concluyó que los brasileños son más honestos que los europeos sometidos a la misma “pesquisa”. Es obvio que tal “pesquisa” en Brasil no es la radiografía de la realidad: los brasileños, con las justas reservas, son capaces de múltiples actos deshonestos. Ahora, en un país en el que aún impera la llamada “Ley de Gerson” en que el fin es obtener ventaja, el medio utilizado no hace diferencia. Las respuestas de los “entrevistados” dan fe a un hecho inquietante que más allá de deshonestos los “entrevistados” son al mismo tiempo mentirosos. 

    Es imposible negar que la gran mayoría de los brasileños practicar los pequeños actos de deshonestidad contenidas en las preguntas de la “pesquisa”, sin embargo, raros son capaces de admitir que lo cometerían. ¿Delante de tantas evidencias, sería justo izar la bandera de un pueblo incorruptible? ... ¿Y cómo transformar esa coyuntura? ¡Es elementar, mi querido Watson!, diría Sherlock Home, es necesario que asumamos a consciencia de que no somos sinónimo de reputación “NOTA DIEZ”, enseguida, cultivaremos las transformaciones necesarias en nuestra índole comportamental. Deshonestidad es, especialmente, no tener respeto por el prójimo y todo acto deshonesto provoca en algún tipo prejuicio a la sociedad.

    En un mundo donde el valor máximo de la vida puede ser depositado en instituciones financieras, donde el culto al cuerpo carnal substituye los valores del espíritu, donde la honestidad es desmoralizada impiedosamente, yacemos bien lejos de la paz. Con todo es preciso acreditaren el mañana. Importa asumir sincera confianza en el ser humano, en el futuro de la Humanidad y, principalmente, en el éxito del Evangelio de Jesús en la Tierra.

    Todo en el universo se encuentra en constante metamorfosis y mejoramiento, por eso el progreso es una de las finalidades de la vida. En la naturaleza no ocurren saltos. Algunas etapas deben ser recorridas para ser posible atender a la fase subsecuente. Tales conquistas no son obras del acaso y ni brotan de un momento para el otro. Todavía, la honestidad es justamente una de las primeras virtudes a ser conquistadas por quien desea la paz y la felicidad en la sociedad. 

    Ser honesto implica confirmar fidelidad en todos los aspectos de la existencia. El hombre honesto realiza las tareas que le caben, con o sin testimonios y aplausos, hasta porque, al actuar honestamente, nadie hace más de lo que es su obligación.

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