Traducido por: Merchita
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Recientemente, fue realizado un trasplante de órgano (tráquea) que es un marco histórico para la Ciencia. La hazaña fue lograda por cirujanos británicos, españoles e italianos, que lograron éxito en el primer trasplante de un órgano creado y desarrollado en laboratorio. Conforme Lygia Pereira, genetista de la Universidad de San Paulo, una de las mayores especialistas del país en investigaciones con células-tronco (1), esa es la primera vez que se consigue construir una estructura del cuerpo humano (tráquea) en laboratorio realizada con células-tronco sacadas de la medula de la propia del paciente. El gran efecto de ese hecho no fue, apenas, la reproducción de las células-tronco alrededor de la tráquea, más también la reproducción de células-tronco para evitar el rechazo.
El rechazo es un problema, claramente, comprensible, pues el cuerpo espiritual del receptor continuará intacto, ejerciendo pleno gobierno mental sobre el más reciente órgano correspondiente. El órgano trasplantado, fuera del gobierno mental que lo dirige (en los casos de retirada de órganos de donadores) permanece con vitalidad, desde que, es cuidadosamente inmunizado. Por tanto, el periespíritu del paciente trasplantado provoca los elementos de defensa de su cuerpo físico, cuyos recursos inmunológicos, en un futuro próximo, naturalmente, legan el apoyo o al dominio en una manera más eficaz. Especialistas, a partir de 1967, desenvolvieron varias drogas algunos inmunosupresoras de drogas (ciclosporina, azatiaprina y corticoides), para reducir la posibilidad de rechazo, pasando, entonces, los receptores de órganos a tener mayor sobrevida.
A pesar de la construcción en laboratorio de la tráquea antes citada, los trasplantes aun son realizados con órganos retirados de los donadores. Razón por la cual, cuando la célula es retirada de su estructura formadora, en el cuerpo humano, yendo, liberatoriamente, para otro ambiente energético, ella pierde el comando mental que la orientaba y pasa, de esa forma, a individualizarse; al ser implantada (la célula) en otro organismo - en los trasplantes, por ejemplo - tenderá a adaptarse al nuevo comando [espiritual] que la revitalizará y, seguirá, coordinara su trayectoria. Transferido el órgano para otro cuerpo, automáticamente, el periespíritu del encarnado pasa a influenciarlo, moldeando sus necesidades, lo que exigirá, del paciente beneficiado, la urgente transformación moral para mejor, a fin de que modificado por su renovación interior, generando nuevas causas desencadenadoras para la felicidad que busca y, tal vez, que aun no merezca. (2)
Es fantástico lo que viene siendo realizado con células-tronco para regenerar los tejidos. En el caso del corazón infartado, se introduce la célula tronco en el corazón y esa célula regenera el órgano. Sin duda, el gran hecho fue la construcción de un órgano entero en el laboratorio. Es una conquista mucho más compleja. Se comenzó con un órgano simple, en el caso, de la tráquea, que es un conducto situado frente al esófago. Quién sabe, un día, se consiga hacer un corazón (3), un hígado, un riñón. (¿?) Otra conquista científica ha sido las investigaciones con células-tronco embrionarias. Siendo estudiadas desde el siglo XIX, solo hace 20 años investigadores consiguieron inmortalizarlas, o sea, cultivarlas, indefinidamente, en laboratorio. Para eso, utilizaron células retiradas de la masa celular interna de blastocitos (uno de los estados iníciales de los embriones de mamíferos) de ratones. Esas células son conocidas por la sigla ES, de células madres en estado embrionario inglesas (células-tronco embrionarias), y son denominadas pluripotentes, pues pueden proliferar, indefinidamente, in vitro, sin diferenciarse, o también diferenciarse una vez modificadas las condiciones de cultivo. Por causa de sus capacidades las células tronco han sido objeto de intensas pesquisas, actualmente, "pues podrían, en el futuro, funcionar como células substituidas en tejido lesionados o enfermos, como en los casos de Alzheimer, Parkinson y dolencias neuromusculares en general, o, aun, en el lugar de células que el organismo deja de producir por alguna deficiencia, como en el caso de diabetes. Entretanto, cabe decir que la aplicación inmediata aun está muy lejos." (4)
El tema (utilización de células-tronco embrionarias) es complejo y muchas otras observaciones pueden ser hechas. El asunto debe y puede ser debatido de forma inteligente, y libre de la razón religiosa y pequeños preconceptos, llevándonos a conclusiones futuras más satisfactorias. No adelanta posicionamiento radical. Hasta porque, la propuesta científica, aquí en Brasil, es la de la utilización, en investigar, en los embriones excedentes en las clínicas de reproducción asistida. El genético Oliver Smithies, de 82 años, premio Nobel de Medicina y Fisiología en el 2007, ha alertado que nuestro País debe acelerar el proceso de investigar con células-tronco, que ya comenzó (Gracias a Dios) con l anuencia de Ley de Bioseguridad por el Supremos Tribunal Federal (STF).
Cabe aquí, explicar que hay diferencia entre células -tronco embrionarias y células-tronco adultas en el tratamiento de un paciente. Las células adultas tienen una capacidad limitada en transformarse en tejidos, en que pese a eso sopesa la hazaña encima de la tráquea desarrollada; ya las células embrionarias pueden dar origen a todos los tejidos del cuerpo humano. ¿Será que, hoy, aquellos que se oponen a las investigaciones científicas, en cuestión, podrán garantizar, con la máxima seguridad, que, en el futuro, no se beneficiaran de esa innovadora propuesta de la terapia humana? Ante estas cuestiones tan polémicas, es preciso que la sociedad como un todo se manifieste a través de sus legisladores, y defina lo que es socialmente aceptable en el uso de células-tronco embrionarias humanas para fines médicos.
Es inaceptable impedir el progreso científico, basado en la premisa de que el uso del conocimiento puede infringir conceptos arraigados en dogmas estancados, medievales, o morales, como matices de "defensa de la vida". No podemos permanecer en la ignorancia. La ciencia tiene que tender a la finalidad que la Providencia le enseñó. Kardec enseña que nos instruimos por la fuerza de las cosas.
En las prácticas médicas de todas las especialidades, el trasplante de órganos es el que demuestra, con mayor claridad, la estrecha relación entre la muerte y la nueva vida, el renacimiento de las cenizas como Fénix, (5) Sobre el asunto, no tenemos grandes informaciones instructivas de los Benefactores Espirituales, hasta porque, la práctica del trasplante es una conquista reciente de la medicina.
Francisco Cándido Xavier comenta que el "trasplante de órganos, en la opinión de los Espíritus sabios, es un problema de la ciencia muy legitimo, muy natural y debe ser llevado adelante." Los Espíritus, según el, "no aseguran que el trasplante de órganos sea contrario a las leyes naturales. Pues es muy natural que al, desprendernos del cuerpo físico, vengamos a donar los órganos prestadizos a compañeros necesitados de ellos, que puedan utilizarlos con provecho." (6)
En fin, las investigaciones con células-tronco, adultas o embrionarias y el trasplante de órganos (hazaña de la Ciencia humana) son valiosas oportunidades, de entre tantas otras colocadas a nuestra disposición, para el ejercicio del amor.
Jorge Hessen
E-Mail: jorgehessen@gmail.com
Site: http://jorgehessen.net
FONTES:
(1) Disponible en la web http://g1.globo.con/bomdiabrasil/0,,MUL869063-16020,00-TRASPLANTE+DE+TRÁQUEA+ENTRA+PARA+HISTORIA+DE La+MEDICINA.html
(2) Xavier, Francisco Cândido y Waldo Vieira. Evolución en dos Mundos, dictado por el Espíritu André Luiz, 5ª edición, Río de Janeiro: Editora FEB, 1972, Capítulo 5 "Células y Cuerpo Espiritual"
(3) Hay relatos de que una adolescente norteamericana, de 14 años, sobrevivió durante cuatro meses sin corazón. Ella usó un equipamiento a medida hasta que se consiguiera uno trasplante. ES el primer caso de una persona de esa edad que sobrevive tanto tiempo.
(4) Lygia de la Veiga Pereira, del Centro de Estudios del Genoma Humano de la Universidad de São Paulo (USP).
(5) El mitológico pájaro, símbolo de la renovación del tiempo y de la vida después de la muerte
(6) Entrevista, a la TELE Tupi, en agosto de 1964, publicada en la Revista Espírita Allan Kardec, año X, n°38
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