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  • sexta-feira, 4 de agosto de 2017

    "Sí" o "no", he aquí la cuestión: Jorge Hessen


    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    En Tailandia no se suele decir "no". Esto es evidente incluso en las palabras más simples: "sí" es chai y el más cercano al "no" que existe en tailandés es mai chai - que puede ser traducido como "no-sí". Con una cultura orientada hacia el colectivo, los tailandeses se les enseña a preocuparse más con el grupo en lugar de ellos mismos. Es una sociedad altamente conservadora y tradicional, con una tradición donde demostrar placer y emoción es controlada por normas sociales restringidas. "Un tailandés siempre va a decir" sí "porque la etiqueta social va a determinar que él lo haga." [1]

    De la misma manera, aquí en occidente, alimentamos el falso concepto que quien es bueno nunca dice "no". Sin embargo, la negativa saludable jamás perturba. Lo que rompe es el tono contundente en el que se filtra el "no". Proferir el "sí" o decir el "no" requiere análisis reflexivo y no debe nacer de un impulso o estado de ánimo alterado o inerte. Es evidente que "tanto como el 'sí' debe ser pronunciado sin incienso anulatorio, el 'no' debe ser dicho sin aspereza. [2]

    Hace dos mil años Jesús nos enseñó, "sea vuestro hablar: sí, sí, no, no." [3] Este principio está contenido en El Sermón del Monte, que constituye la base del código de ética del Evangelio. Sobre eso, nos advierte Emmanuel - "el 'sí' puede ser apacible en muchas circunstancias, sin embargo, el 'no', en algunos sectores de la lucha humana, es más constructivo. [4]

    Consentir que los demás deciden por nosotros, es actitud de servidumbre, no es humildad y mucho menos tolerancia y ni blandura. Teníamos en cuenta que nuestra voluntad es tan importante como la voluntad de nuestro semejante; Nuestros anhelos, sueños y emociones tienen el mismo valor de las otras personas. No admitamos que determinen nuestras aspiraciones, nuestras ideas, nuestras convicciones religiosas, nuestras rutinas, nuestros modos de ser. Si no actuamos con coraje seremos domados en la voluntad, y lo que es peor, seremos reprimidos en los propios pensamientos.

    Sin herir al prójimo, y eso es más que obvio, es imprescindible decir el "no", sí, necesitamos tener el coraje para decir el "no" siempre que la situación nos invite a hacerlo. Hasta porque, es imposible agradar a la gente en todo momento. Ceder a los deseos y voluntades de los demás puede ser la forma más fácil de relajar el empeño de búsqueda de nuestras intransferibles necesidades de crecimiento espiritual. En ciertas ocasiones cuando decimos "sí" para los demás, pagamos un precio alto por eso.

    No siempre necesitamos infligir nuestra voluntad, sin embargo, no podemos dejar que los demás se impongan sobre nosotros. No se dice que diga "sí" cuando debemos decir "no". Pero, ¿por qué, a veces, cuando tenemos que imponer el "no" cedemos al "sí"? Cada vez que contemporizamos con el "sí" cuando la situación exige el "no", nos estamos definiendo en la autoridad moral, desmoronándose, estamos, en fin, dando más importancia a los demás que a nosotros mismos.

    En la presunción de no lastimar a los demás, muchas veces nos justificamos demasiado, como si estuviéramos rogando perdón por no poder acudir. ¡No necesitamos hacer eso! No tenemos ninguna necesidad de explicarnos demasiado y mucho menos pedir disculpas por nuestra opción negativa.

    Si no estamos haciendo nada de censurable al priorizar otros compromisos, no necesitamos explicarnos o detallando cuáles son esas prioridades. En ciertas circunstancias, nuestras opciones por hacer, o dejar de hacer algo o algo es una cuestión de autoconciencia, portando no es de la jurisdicción de nadie más.

    Aprendamos a decir "no". Es decir, si no deseamos tal o cual cosa, digamos "no", si no concordamos con tal o cual situación pronunciamos "no", si no anhelamos compartir, hablar, adquirir algo, tan sólo digamos "no".

    El buen sentido nos susurra que hablar "no" sólo estamos dando una respuesta negativa y eso no es insulto. Pero, cabe aquí una sugerencia cristiana - que nuestros "no" sean proferidos sin rompientes, ni severidades y punto final.

    Referencias bibliográficas:

    [1] Disponible en http://www.bbc.com/spanish/vert-tra-39450642 consultado el 01/08/2017

    [2] XAVIER, Francisco Cándido. "El no y la lucha", RJ: Ed FEB, 1977

    [3] Mateo 5, 37

    [4] XAVIER, Francisco Cándido. "El no y la lucha", RJ: Ed FEB, 1977

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