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  • terça-feira, 12 de maio de 2015

    AMOR, UN SENTIMENTO POR EXCELÊNCIA (Jorge Hessen)

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes
    Madri/Espanha


    Diferentes pesquisidores creen que el “amor” procede de las variaciones químicas del cuerpo. Será que el “sentimiento por excelencia” es una patología algunas veces manifestada en las manos sudadas, pérdida de apetito, cara enrojecida y latido cardíaco acelerado? Ahora, el amor va mucho más allá del cientificismo, del romanticismo y del erotismo. El psicoanálisis, en los principios de la teoría freudiana, coloco el problema del “amor” en la dimensión de lo patológico. En verdad, Freud hubo de entrar en el estudio y en la pesquisa del “amor” por los sótanos de la psicopatología. El aspecto patológico es el más dramático del “amor” y lo que más toca el interés humano.
    ¿Consistirá el amor en diferentes estados identificados en los grupos de substancias químicas actuando en el cuerpo físico? [1] La testosterona y el estrógeno alimentan la lujuria? ¿Será que la atracción sexual proviene apenas de la producción de dopamina, norepinefrina e serotonina? Será que la oxitocina, producida por el hipotálamo, una glándula cerebral, y liberada tanto por hombres y mujeres durante el orgasmo, consigue mantener por largos años una unión afectiva entre casados? 
    Hellen Fischer, una de las estudiosas del asunto, afirma que el amor tiende a desaparecer en poco tiempo. Para ella la oxitocina “sensibiliza los nervios en las contracciones musculares, sin el efecto de esas substancias es poco duradero, resultando en el enfriamiento del amor y en las separaciones entre los casados, razón del gran número de divorcios”. [2]
    En esa dirección camina Barbara Fredrickson, directora del Laboratorio de Emociones Positivas y Psicofisiológica de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill [EUA], que sugiere nuevo concepto sobre el amor, basado en la disposición biológica. Para ella la idea del amor eterno es un mito y una imposibilidad fisiológica, pues el “amor” es fugaz. Se trata tan-solamente de “micro momentos de resonancia de positividad”. Barbara destaca tres protagonistas- clave en el micro escenario del amor. Lo primero es el cerebro, o, más precisamente, las neuronas-espejos. Lo segundo es la oxitocina, producida en el hipotálamo, para ella un harmonio vinculado al “amor” y al “afecto”. Lo tercero es el nervio vago, que liga el cerebro al resto del cuerpo, y en especial al corazón – eso torna a la persona más amorosa y aumenta sus conexiones positivas. [3]
    No se pode definir amor como si fuese la abrasadora pasión que provoca los deseos carnales. Esta no pasa de una imagen de un grosero simulacro del amor. En los días de hoy, se habla y se escribe mucho sobre sexo, sensualismo, erotismo; raramente sobre el amor. Ciertamente, porque el “sentimiento por excelencia” no se deja descifrar académicamente, repeliendo toda tentativa de definición científica.
    El Espiritismo demuestra que la naturaleza nos dio la necesidad de amarnos y de ser amados. Uno de los mayores encantos que nos son concedidos en la Tierra es el de encontrar corazones que con nosotros simpaticen. “ella le da [a naturaleza], así, las primicias de la felicidad que nos aguarda en el mundo de los Espíritus perfectos, donde todo es amor y benignidad.” [4] Pablo de Tarso, escribiendo a los filipenses, informó que “el amor debe crecer, cada vez más, en el conocimiento y en el discernimiento, a fin de que el aprendiz pueda aprobar las cosas que son excelentes”. [5] Si atendernos al consejo del Apóstol de los Gentíos creceremos en valores espirituales para la eternidad, más si rumbeamos por atajos escurridizos, “nuestro amor será simplemente querer y solamente con el “querer” es posible desfigurar, impensadamente, los más bellos cuadros de la vida”. [6]
    Léon Denis interpreto: “el amor, profundo como el mar, infinito como el cielo, abraza a todas las criaturas. Dios es su foco. Así como el Sol se proyecta, sin exclusiones, sobre todas las cosas y recalienta a la naturaleza entera, así también el Amor divino vivifica a todas las almas; sus rayos, penetrando a través de las tinieblas de nuestro egoísmo, viene a iluminar con trémulos clarines los rincones de cada corazón humano”. [7]
    El Amor “resume la doctrina de Jesús toda entera, visto que ese es el sentimiento por excelencia, y los sentimientos son los instintos elevados a la altura del progreso hecho. El punto delicado del sentimiento es el Amor, no el Amor en el sentido vulgar del término, más si ese sol interior que condensa y reúne en su ardiente foco todas las aspiraciones y todas las revelaciones sobre-humanas”. [8]
    El amor, un sentimiento por excelencia, es la dinámica de la vida, y la harmonía de la Naturaleza es el remedio para todos los males que atormentan al hombre. Todo lo que podamos idealizar sobre el amor puede consubstanciarse como parcela de este sentimiento, más él es mucho mayor y más exhaustivo por el bien-querer, toda la bondad, la tolerancia, la alegría, la proximidad, solo podrán ser un fragmento del amor cuando no tuvieren lazos en el apego, en la imperiosa necesidad de permuta, en el egoísmo que exige siempre condiciones y reglas.

    Referências bibliográficas:

    [1]Disponível em http://noticias.terra.com.br/ciencia/como-reconhecer-os-sintomas-do-virus-do-amor-em-seu-corpo%2cb7be999b9b88b410VgnCLD200000b1bf46d0RCRD.html acesso em 07/05/15
    [2]Fischer , Helen. The Anatomy of Love, New York: Norton,1992
    [3]Disponível em http://revistaplaneta.terra.com.br/secao/comportamento/o-amor-nao-e-eterno acesso em 01/03/2014
    [4]Kardec, Allan. O Livro dos Espíritos, Rio de Janeiro: Ed. FEB ed. 2002, questão 983-a
    [5]Filipenses 1:9-11
    [6]Xavier, Francisco Cândido. Fonte Viva, Cap 91, Problemas do amor, RJ: Ed FEB, 1999
    [7]Denis, Léon. O Problema do Ser do Destino e da Dor, RJ: Ed FEB, 2000
    [8]Allan Kardec. Da obra: O Evangelho Segundo o Espiritismo. Lázaro. [Paris, 1862.] 112a edição. Livro eletrônico gratuito em http://www.febrasil.org. Federação Espírita Brasileira, 1996.

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