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  • terça-feira, 19 de setembro de 2017

    Armar" la población es inútil; "Amar" al pueblo - he aquí el camino de la paz - Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    Con la proclamación de la República en 1889, siguiendo la promulgación de la Constitución de 1891, Brasil adoptó un modelo presidencialista de democracia representativa por medio de sufragio directo. El acto institucional número uno y, posteriormente, la Constitución de 1967, determinaban la institución de elecciones presidenciales indirectas, realizadas por medio de un colegio electoral, modelo que siguió hasta la promulgación por la Constitución de 1988, que restablece el voto directo, secreto y universal y posibilita una participación popular mayor que todos los pleitos anteriores.

    De los 30 pleitos para presidente, 22 se realizaron de forma directa y 8 de forma indirecta, habiéndose sólo una elección extraordinaria, en 1919. En el contexto sólo 4 elecciones fueron vencidas por la llamada "oposición" (1960, 1985, 1989 y 2002), siendo tres directas y una indirecta. En 2018 habrá nueva elección directa para presidente de Brasil. Razones que tenemos de sobra para permanecer atentos sobre nuestra intención de voto acerca de quién indicaremos para dirigir el país. Los espíritas no podrán quedarse ajenos a los próximos comicios.

    Al esquivar un poquito de la introducción aquí recordada, en realidad, hoy observamos un cuadro político moralmente pervertido, frente a los inimaginables desvíos del erario público. Un famoso procurador de la república afirmó que Brasil es gobernado por "largos egoístas y escroques audaces". Rarísimos parlamentarios escapan de la corrupción. Por otro lado, y como si no bastara, confesamos que es con mucha inquietud que acompañamos la creciente popularidad de cierto "pre-candidato" que, no obstante, permanezca fuera de la curva de los corruptos, todavía ha anunciado el armamento de la población, visando la conquista de los votos.

    Tal discurso es extremadamente preocupante. No dudamos de la honestidad de tal candidato, sin embargo, sus promesas de gobierno han sido aterradoras, si bien puede estar imbuido de buenas intenciones, e incluso regimentar a su favor honestos ciudadanos brasileños, sin embargo, creemos que su discurso "mesiánico" para la transformación social bajo el látigo de la replica, de la animosidad, de la represalia es totalmente desfavorable para la paz social.

    Lo aseguramos, sobre la base del resultado del plebiscito sobre el desarme de 2005, en el que más del 60% del pueblo brasileño optó por el comercio de armas de fuego y munición en Brasil. Por lo tanto, la mayoría de la población apoyó el armamento del ciudadano, cuando tenía el poder de decidir por su interdicción. En la época, muchos sectores de la sociedad defendieron el mantenimiento del comercio legal de las armas a los ciudadanos que de ellas necesiten, por algún motivo, justificando que todos tienen derecho a poseer, en los límites de la Ley, un arma de fuego para defenderse de cualquier atentado a la incolumidad física del individuo, su vida, su patrimonio, etc.

    Ante la Ley de Acción y Reacción, obviamente, con esa decisión brotó un espantoso débito moral ("karma") de los brasileños. ¡Eso es lamentable!
    Hace varios años André Luiz ha advertido a los espíritas según consta en el libro Conducta Espírita, cap. 18 - "Que hay que esquivarse del uso de armas homicidas, así como del hábito de menospreciar el tiempo con defensas personales, sea cual sea el proceso en que se expresen. Porque el servidor fiel de la Doctrina posee, en la conciencia tranquila, la fortaleza inatacable.

    Creemos que la criminalidad tiene sus raíces, entre otras, en la desigualdad social, en el elevado índice de desempleo, en la urbanización desordenada y, destacadamente, en el descrédito a la clase política mísera y comprobadamente corrupta y en la difusión incontrolada del arma de fuego, sobre todo clandestina, las que contribuyen de forma decisiva al avance del tráfico de drogas, de los asaltos, de los robos, de los secuestros y, por último, de los homicidios.

    Es obligado saber que el país donde hay miles de centros espíritas, lidere la lista mundial en casos de muertes producidas con la utilización de armas de fuego. Y, por fuerte razón, señor precandidato, creemos que es falsa la seguridad ofrecida por las armas moralmente en el medio ambiente doméstico, , considerando el potencial de alto riesgo del uso del arma por familiares no habilitados, que pueden causar efectos dañinos irreparables en la vida doméstica.

    De modo obvio, no somos tan ingenuos hasta el punto de creer que la restricción (prohibición) del uso de armas de fuego equivaldría definitivamente e inmediatamente el problema de la violencia. Sabemos que el arma de fuego puede ser sustituida por otras, tal vez no tan eficientes. En ausencia de estructura del aparato represor y preventivo del Estado, las armas de fuego seguirán llegando a las manos de los individuos descompromisos con el bien y haciendo sus víctimas. Por eso, urge meditar que debemos aprender a desarmar, ante todo, nuestros espíritus, y eso sólo se logra por la práctica del amor y de la fraternidad.

    Muchos viven bajo el guante del síndrome de las balas perdidas. Creemos que es la inversión de recursos en armamentos inútil, peligroso e innecesario. Las leyes y el orden impuestas a la sociedad como respuesta a la exigencia colectiva son aceptables y comprensibles, pero mucho mejor será cuando los hombres se amar en vez de armarse y hacer al otro lo que desean que les hicieran, al menos respetar sus derechos, sobre todo el más fundamental como el derecho a la vida y en ese contexto la enseñanza espírita en su esbozo filosófico y religioso (ético-moral) es el instrumento por excelencia decisiva para la transformación social.

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