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  • quinta-feira, 23 de março de 2017

    Un hombre, una historia resignificando el vínculo solidario (Jorge Hessen)



    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    Objetivando transmitir un mensaje de “aliento” y “esperanza” a personas en desespero John Edwards, de 61 años, un ex-dependiente de drogas y ex-alcohólico (sobrio hace más de dos décadas) inexplicablemente se voluntario en enterrarse en un ataúd que fue cerrado y enterrado en el terreno de una iglesia de Belfast, en Irlanda del Norte. Obviamente el ataúd fue especialmente adaptado para que Edwards “sobreviviese” por tres días (cuando fue desenterrado) y pudiese transmitir la experiencia vivo por las redes sociales.

    Edwards en el pasado enfrento abuso sexual, vivió en la calle, recibió tratamientos para disturbios mentales y sobrevivió a varias sobredosis y aun “perdió” a más de 20 de sus amigos a causa de abuso de drogas y de alcohol y suicidios. Sobrevivió a dos cánceres y a un trasplante de hígado tras desenvolver hepatitis C por causa de una aguja contaminada.

    Hace casi 30 años, tras pasar por lo que describe como un "increíble encuentro con Dios” , Edwards creo varios centros cristianos de rehabilitación y abrigos para moradores de la calle. Actualmente se dedica a aconsejar y orar con personas en situaciones de abandono y desesperación.  [1]

    En que pese el designio altruista de John Edwards,  es evidente que actuó de forma irracional al permitirse enterrar vivo por tres días, visando gritar el grito de la “esperanza” para las personas en desespero. A rigor, tal manifiesto no tiene sentido lógico bajo cualquier análisis racional.  Entretanto, dejando de lado esa locura (sepultarse vivo), vislumbremos los efectos positivos de la transformación de su vida personal.

    Importa que reconozcamos que los diversos núcleos de rehabilitación y abrigos para moradores de la calle, instituidos por John, son pasaportes pujantes para la auto conquista de la paz espiritual. En eso Edwards acertó de lleno, se sumergió en la esfera de la solidaridad al compartir un sentimiento de identificación con el sufrimiento de ajeno. No apenas reconoció la situación delicada de los moradores de la calle, mas también auxilio a esas personas desamparadas.

    Sabemos que los males que afligen a la Humanidad son el resultado exclusivamente del egoísmo (ausencia de la solidaridad). La eterna preocupación con el propio bienestar es la gran fuente generadora de desatinos y pasiones desequilibradas. La máxima “Fuera de la Caridad no hay Salvación” [2] es la bandera de la Doctrina Espírita en la lucha contra el egoísmo. En ese sentido, la solidaridad es la caridad en acción, la caridad consciente, responsable, actuante, emprendedora.

    Los preceptos espíritas contribuyen para el progreso social, deteriora el materialismo, hace que los hombres comprendan donde está su verdadero interés. El Espiritismo destruye los preconceptos “de sectas, de castas y de razas, ensaña a los hombres la gran solidaridad que debe unirlos como hermanos” [3]. De esta manera, según los Benefactores espirituales, “cuando el hombre practique la ley de Dios, tendrá un orden social fundado en la justicia y en la solidaridad”[4].

    La recomendación de Cristo “que os améis unos a los otros como yo os ame” [5] nos asegura el régimen de la verdadera solidaridad y garantiza la confianza y el entendimiento recíproco entre los hombres. La solidaridad en la vida social es como el aire para el avión.

    Es imprescindible darnos, a través del sudor de la colaboración y del esfuerzo espontáneo en la solidaridad, para atender, substancialmente, nuestras obligaciones primarias, frente a Cristo. [6]

    Ante las responsabilidades resultantes de la consciencia doctrinaria, que nos impone superar la temática de vulgaridad e inmediatismo ante el comportamiento humano, en larga mayoría, la máxima de la solidaridad se presenta como camino bendecido de una acción espírita consciente, capaz de esclarecer y edificar en los corazones, con la fuerza irresistible del ejemplo.

     Referências bibliográficas:

    [1]       Disponível em http://www.bbc.com/portuguese/ curiosidades-39191185  acesso em 21-03-2017

    [2]       Kardec, Allan. O Evangelho Segundo o Espiritismo, Rio de Janeiro: Ed. FEB, 2001, Cap. XV

    [3]       Kardec, Allan. O Livro dos Espíritos, Rio de Janeiro: Ed. FEB, 2000, pergunta 799

    [4]       Idem  

    [5]       Jo 15.12

    [6]       Xavier, Francisco Cândido.  “Fonte Viva” ditada pelo Espírito Emmanuel, Rio de Janeiro: Ed. FEB, 1992

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