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  • segunda-feira, 16 de janeiro de 2017

    ABERRACIONES BIOLÓGICAS ANTE LOS INGENIOS DE LA REENCARNACIÓN (Jorge Hessen)

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

     El día 2 de julio de 1997, un equipo médico, liderado por el Dr. Ahmed Al Fadall, anunciaba la retirada de un feto, ya formado, del abdomen de Hicham Ragab, pesando dos quilos, con ojos, nariz, lengua, brazos y piernas, conforme  la noticia  fue vinculada en el  Jornal Correo Brasiliense, del 03 de julio de l997. La joven, de apenas quince años, llegó al Hospital al-Demardache, quejándose de fuertes cólicos abdominales, lo que los médicos supusieron tratarse de un tumor desenvuelto en aquella región. Aparentemente, el feto, allí generado, sería el hermano gemelo de Ragab, aventuró el médico.[1]

    Leyendo las noticias del portal Yahoo! constato que Cirujanos japoneses hicieron un descubrimiento macabro al proceder en una apendicetomía de rutina. Los médicos hallaron cabello, hueso y un pequeño cerebro deformado creciendo en el ovario de una adolescente. Los profesionales   dijeron que el tumor retirado por el abdomen era un teratoma cístico, en el cual las células se transforman en diferentes tejidos, como huesos, nervios, cabellos y dientes.

    Cuando los médicos cortaron el tumor, encontraron pedazos de cabello enmarañado y una estructura cerebral con un fino cráneo en vuelto. De un lado, la masa se asemejaba a un tronco cerebral. El tumor era una pequeña versión de un cerebelo, parte del cerebro humano. El tumor era benigno y los pesquisidores del Centro Médico de Shiga, en Japón, dijeron que los teratomas de ovarios frecuentemente contienen material cerebral. [2]

    Existen algunas teorías sobre el motivo de eso. Una de ellas sugiere que tumores de ese tipo son como gemelos parásitos. Angelique Riepsamen, de la University of New South Wales, de Australia, dice la revista New Scientist que “elementos semejantes a los del sistema nervioso central son frecuentemente encontrados en los teratomas ovarianos, más las estructuras parecidas con la de un cerebro adulto son raras.” [3]

    Tales informaciones nos remitió a un reportaje que habíamos leído en la antigua Revista Visión, de diciembre de 1986, donde leímos que "al ser internado en el sector pediátrico del Hospital de Bombain, en la India, acometido de una inflamación abdominal, un niño de cuatro meses fue sometido a una laparotomía (abertura quirúrgica de la cavidad abdominal) por un equipo médico, dirigido por el  Dr. B. L. Chitalangia, y, en medio de la  cirugía, los médicos encontraron nada más, nada menos, que un feto, pesando cuatrocientos gramos, de estructura anatómica con brazos y piernas, mas, desprovisto de cráneo."[4]

    Para la Medicina, los hechos se constituyen como un probable proceso teratológico de precedentes rarísimos, visto que se caracterizan por una interrupción de la propia Naturaleza biológica de probables siameses.

    ¿Cómo buscaremos una explicación espírita de estas "anomalías" de la Naturaleza? ¿Accidente en la estructura del conjunto genético? ¿El "acaso" satisface a estas indagaciones? Evidentemente, las academias científicas no buscaron en la etiología de tales desarmonías genéticas las legítimas "raíces-causas", puesto que - y eso no es temerario afirmar – se restringe la superficie de las conclusiones, presas a los compendios académicos, atribuyendo tales insólitos fenómenos al fortuito accidente biológico.

    Los Espíritus afirman que en el proceso reencarnatório el Espíritu se une al cuerpo en el instante de la concepción, más el proceso solo es completo en el momento del nacimiento. Durante la gestación el Espíritu puede renunciar a habitar el cuerpo designado. Como los lazos que a él lo prenden no son muy fuertes, si el reencarnante retrocede ante la prueba que eligió, los lazos reencarnatórios fácilmente se rompen por la voluntad del Espíritu, y, en este caso el feto no sobrevive.

    Muchas gestaciones son interrumpidas y esto se da frecuentemente como prueba, bien sea para los padres, bien sea para el Espíritu reencarnante. Advirtiendo, sin embargo, que hay nacidos muertos que no había sido destinados un Espíritu a la encarnación. Es, entonces, una gestación provocada por el deseo de los padres [gravidez psicológica] que esa criatura es generada.[5]

    Muchos de esos procesos gestacionales se extienden por muchas reencarnaciones, dejando estigmas en el modelador del cuerpo biológico, el periespiritu (matriz de las anomalías genéticas).

    Cuando la Medicina revele la estructura funcional del periespíritu, y busque el conocimiento sobre la preexistencia de los Espíritus encarnados, encontrará la explicación para muchos desafíos científicos, puesto que si tenemos una vida física solamente, y solamente una existencia, nuestra visión, sobre la Justicia Divina, se torna excesivamente confundido.


    Referencias:

    [1]            Jornal Correio Braziliense, de 03 de julho de l997
    [2]            Disponível em https://br.noticias.yahoo.com/cirurgioes-encontram-pequeno-cerebro-                           cranio-e-cabelo-dentro-de-ovario-de-uma-adolescente-165327465.html  acesso em 16/01/2017
    [3]            Idem
    [4]            Revista Visão, de dezembro de 1986
    [5]            Kardec, Allan. O Livro dos Espíritos. Perguntas: 344/345/354/355/356, RJ: Ed. FEB, 2002

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