MENU

  • LEITORES
  • terça-feira, 12 de julho de 2016

    La conciencia no yace posada bajo la masa craniana Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes

    Madri/Espanha

    El investigador materialista afirma que la conciencia humana (o el espíritu) es el resultado exclusivo de las funciones cerebrales y está confinada en el cráneo. Para el, cuando el cuerpo humano muere, la conciencia (o el espíritu) desaparece. A título de rigor no existen proposiciones científicas académicas que apoyen la sobrevivencia del alma tras la muerte y mucho menos la comunicación de los muertos.

    Con todo, ante el cúmulo de hechos a ejemplo de la sensibilidad extra física de Chico Xavier, que no fueron explicados por las leyes de la naturaleza o fueron analizados algunas veces como fraude, un grupo de científicos metafísicos resolvió interrogar a la ciencia - y no a los médiums. La conclusión de esos científicos está contenida en el libro Irreducible Mind. La obra parte de la lógica de que fenómenos como la mediumnidad, la telepatía y experiencias de casi-muerte son indicios de que el viejo modelo teórico vigente en los medios academistas es incompleto. [1]

    Para el psiquiatra de la Universidad de Virginia (EUA) Edward Kelly, la ciencia viene ignorando un principio científico básico, el de la “falsedad o refutación”, o sea, todo científico serio debería estar siempre procurando un vacío en su tesis - y no lo contrario. Para Kelly la mediumnidad puede ser uno de esos vacíos, por eso es convincente desentrañar el misterio de la consciencia, que instiga filósofos y científicos hace milenios. [2]

    Los pesquisidores clásicos acreditan que parte del problema está en considerar la mente y el cerebro una cosa sola. Sin embargo, Edward Kelly propone que el cerebro sea encarado como un aparato de TV. La consciencia seria sus programas. Un defecto en la TV (cerebro) puede alterar la calidad de la imagen, más no el contenido de los programas (consciencias). O sea, sin la TV, no podemos divisar nuestro seriado favorito, más el seriado existe aún mismo así. Solo no puede ser asistido. Funcionaria un hecho parecido con la conciencia: dependemos del cerebro para percibirla, mas ella no está, según la propuesta, encarcelada dentro del aparato (cerebro). [3]

    Esa realidad garantizaría la sobrevida de la consciencia más allá del cuerpo, abriendo la posibilidad de explicar la idea de que la consciencia sigue vagando por ahí después de la muerte y puede comunicase con las otras consciencias, vivas [encarnadas] o no.[4] Kelly propone que los científicos tradicionales cuestionen sus convicciones y presten más atención en el fenómenos hoy ignorados, como la mediumnidad. 

    ¿Por cuánto tiempo filósofo, científicos y religiosos se han ponderado lo que acontece después de la muerte? ¿Existe vida tras de la muerte, o nosotros simplemente desaparecemos en lo gran desconocido? ¿Aunque los cuerpos individuales están destinados a la autodestrucción, el sentimiento vivo, la consciencia, "quien soy yo?" - es una fuente de bajo voltaje de energía operando en el cerebro. Mas esta energía no desaparece con la muerte. Uno de los más seguros axiomas de la ciencia es que la energía nunca muere; ella pode ser creada más no destruida ".[5]

    No existiríamos sin la conciencia, además nada podría existir sin conciencia. Pesquisidores recuerdan que la muerte no existe en un mundo sin espacio atemporal. No hay distinción entre pasado, presente y futuro. Es apenas una ilusión temerosamente persistente. La inmortalidad no significa una existencia perpetua en el tempo sin fin, más reside fuera de tempo completamente. [6]

    Articulan algunas académicos que la consciencia es un producto de la actividad cerebral, que surge para dar coherencia a nuestras acciones en el mundo. El cerebro toma la decisión por cuenta propia y aun convence su “titular” que lo responsable fue el. Así siendo, somos uno sólo: lo que es el cerebro también es mente. La sensación de que existe un yo que habita y controla el cuerpo es apenas el resultado de la actividad cerebral que nos ilude. Entonces no hay ningún “espíritu” en la máquina cerebral.

    ¿Será lo mismo? Es obvio que las muchas deducciones es de los múltiples experimentos de la neurociencia reduccionista son ardiles de la ficción. "La mente tiene la dinámica de un mosaico de luces que se proyectan por la consciencia, que se contrae o expande ante lo que nos emociona."[7] De ese Universo abstracto "emanan las corrientes de la voluntad, determinando vasta red de estímulos, reaccionando ante las exigencias del paisaje externo, o atendiendo las sugestiones de las zonas interiores." [8]

    Hay estudios consistentes que comprueban la total imposibilidad de medirse con precisión el tiempo entre el estímulo cerebral y el acto en sí, lo que, además, ya derrumba todas las precipitadas tesis materialistas. La consciencia y la inteligencia no son un corto-circuito ni el subproducto casual del intercambio de cualquier neurônios. En cuanto a la ciencia se demora abrazada a la materia y no alcanzar la dimensión de lo que no puede palpar, ver y oír, quedarán aun extremamente distante de conseguir las inmediaciones de la verdad que investiga.

    El atributo esencial do ser humano es sin duda la inteligencia, más la causa de la inteligencia no reside en el cerebro humano, más si en el ser espiritual que sobrevive al cuerpo físico y puede comunicarse con el hombre encarnado. Gracias al Espiritismo, en su aspecto filosófico y experimental, está siendo posible construir el sólido puente sobre el abismo que separa materia y espíritu. Los muertos pueden ser oídos. Todo grito de coronados “nobles” de ciencia alza su voz para expresarnos la muerte de la materia.

    Ya es tiempo de instruirnos ante las enseñanzas de la ciencia pos-mecanicismo de los siglos pasados y de librarnos da camisa de fuerza que el materialismo del siglo XIX infligió a nuestros juzgamientos filosóficos. Neurocientíficos, “químicos y físicos, geómetras y matemáticos, erguidos à condición de investigadores de la verdad, son hoy, sin desearlo, sacerdotes del Espíritu, porque, como consecuencia de sus porfiados estudios, el materialismo y el ateísmo serán compelidos a desaparecer, por falta de materia, la base que les aseguraba las especulaciones negativas.”. [9]

    Referências bibliográficas:


    [1] Disponível em http://exame.abril.com.br/tecnologia/noticias/afinal-e-possivel-ouvir-os-mortos acessado em 10/07/2016

    [2] Idem

    [3] Idem

    [4] Idem


    [5] Disponível em http://interligadonoticias.blogspot.com.br/2016/05/cientista-faz-revelacao-fantastica.html?m=1 acessado em 10/07/2016

    [6] Idem

    [7] Facure Nubor Orlando. Operações Mentais e como o Cérebro Aprende, disponível no Site www.geocities.com/Nubor_Facure acesso em 22/03/2013

    [8] Xavier, Francisco Cândido. No Mundo Maior, Ditado pelo Espirito André Luiz, RJ: Ed.. FEB, 1997, cap. 4

    [9] Xavier, Francisco Cândido. Nos domínios da mediunidade, Ditado pelo Espírito André Luiz, “prefácio” do Espírito Emmanuel, Rio de Janeiro: Ed FEB, 1999.

    Nenhum comentário:

    Postar um comentário