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  • segunda-feira, 20 de junho de 2016

    “EL” HOMBRE Y “LA” MUJER ANTE LA CUESTIÓN DE GÊNERO TRAS LA MUERTE Jorge Hessen


    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes
    Madri/Espanha

    El hombre moderno es modelado dentro de una cultura racista, patriarcal, misógina e homofóbica. El Evangelio es un convite perenne a la práctica de la fraternidad, del amor, de la no-violencia, especialmente ante los semejantes que componen el universo minoritario de una sociedad densamente machista. No obstante, sea un aviso a las ideas de grupos de "minorías" o "mayorías" sociales, entretanto, reconozco que los términos ya están consagrados por el uso y además es inaceptable cualquier tipo de discriminación ante los “desiguales”.

    La hercúlea lucha contra el preconcepto y la homofobia posee aspectos sádicos. Diversas veces esa lucha descomunal principia donde el ser humano debería sentirse más acogido y resguardado o sea, el grupo familiar. Actualmente, en los EUA, por ejemplo, hay una nueva clase de moradores de calle (¡eso mismo! Moradores de calle) que está creciendo con deplorable rapidez, formada por adolescentes homosexuales expulsados de la familia. Según cálculo del Centro de Progreso Americano, más de 300 mil jóvenes hubieron de recurrir a abrigos públicos tras ser echados fuera de casa (prohibidos) por los propios padres cara a su orientación sexual.

    Estudios realizados en los EUA indican que la gran mayoría de esos jóvenes excluidos se apartan de familias conservadoras y profundamente religiosas. En esos contextos, comprender la homosexualidad como algo natural es intensamente más difícil. Casi la mitad de los homosexuales norteamericanos se apartan de casa poco tiempo después de admitir sus orientaciones sexuales para la familia – la mayoría contra la propia voluntad. [1] Ahora, la homosexualidad es una orientación sexual, así como la heterosexualidad y bisexualidad (assexualidade puede ser considerada una orientación también). Son orientaciones naturales, no provenidas de disturbios o quiebras de personalidad, conforme asegura el Espíritu Emmanuel en “Vida y Sexo”, en el capítulo titulado “homosexualidad”.

    Recientemente, como si no bastase el barbarismo cometido por Omar Mateen, un aliado del Estado Islámico resultando con la muerte de 49 de personas, ne la discoteca  Pulse, dejando otras 50 heridas, sabemos de muchas otras formas de aberraciones practicadas contra homosexuales. En verdad, el fundamentalismo religioso es la mayor tragedia que existe en el mundo. No hay como entender el odio que culmina en actos de violencia y tortura contra las personas en nombre de Dios.

    Tras el episodio ocurrido en la casa nocturna Pulse en Orlando, Estados Unido, un pastor norteamericano dijo que “no está triste por haber muerto los homosexuales en la discoteca. (...) la tragedia es que no hayan muerto muchos más. Me gustaría que el gobierno los reuniese, colocase todos contra una pared, colocase el pelotón de fusilamiento en la frente de ellos y disparase en sus cerebros. ”[2] Otros grupos cristianos extremistas, como el Westboro Baptist Church, afirmaron que los frecuentadores de la discoteca Pulse estaban “en el inferno” tras los asesinatos. “La tragedia es que no hubiesen muerto más de ellos. La tragedia es el Omar Mateen no haber terminado el trabajo – porque estas personas son predadores. Ellos son abusadores. [3]

    El  asunto homosexualidad no fue pesquisado en profundidad por el Codificador en las obras básicas. En  El Libro de los Espíritus, observamos, sin embargo, que podemos reencarnar en la categoría de hombre, o en la condición  de mujer. En el mundo espiritual la cuestión del título de “el” o “ella” no tiene mucho sentido, por cuanto los Espíritus no se tratan en la condición de género.

    No hay, por tanto, reproducción de espíritus en el más allá por el proceso de apareamiento sexual. Todavía, los genitales existentes en el cuerpo físico se justifican en razón de las leyes de manifestación biológica (carnal) objetivando adecuar el proceso reencarnatório pela reproducción biológica por medio de la cópula sexual.

    La prueba masculina y femenina en múltiples vidas, el predominio en tal o cual experiencia establece que el Espíritu conserve las características que en el quedó gravado, consecuencia de la influencia que el cuerpo físico transmite al periespíritu. Por consiguiente, el Espíritu, reencarnando, presentará las particularidades del género que más profundamente vivió y presentará en la estructura psicológica las inclinaciones afines a esas experiencias anteriores.

    Por tanto, somos Espíritus de polaridad psicológica masculina o femenina, consecuencia de continuas reencarnaciones en uno u en otro género. Solamente tras sobrepujar nuestras faltas anexas al apego a la materia , al sensualismo, al egoísmo y al orgullo es que nuestros atributos sexuales desaparecerán, automática y gradualmente, tras a la obtención de “cualidades nobles inherentes a la  masculinidad y a la femineidad”. [4]

    Las diferentes pruebas que vivimos en el cuerpo físico se distinguen por la transitoriedad. Todo se transforma y, si es bien acogido como lección ventajosa, será agente de mayor felicidad en el futuro. Lo que importa realmente es lo que hacemos de bueno en las huestes de la caridad en favor del semejante y de nosotros mismos, como abrigamos y comprendemos las acciones de los otros y no nuestras condiciones de géneros.

    Referências:

    [1]       Disponível em https://br.noticias.yahoo.com/40-dos-sem-teto-dos-eua-s%C3%A3o-adolescentes-133537214.html acessado em 15/06/2016
    [2]       Disponível em https://br.noticias.yahoo.com/pastor-norte-americano-diz-estar-chateado-por-081729018.html?nhp=1 acessado em 19/06/2016
    [3]       Idem
    [4]       Viera, Waldo e Xavier, Francisco Cândido. Evolução em Dois Mundos, ditado pelo espirito André Luiz, cap. XII, RJ: Ed. FEB, 1999

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