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  • quinta-feira, 5 de março de 2015

    “TRIPALIUM” - TRABAJAR ES PRECISO (Jorge Hessen)

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes
    Madri/Espanha


    Una palabra que compone el vocabulario de cualquier persona es trabajo. La  costumbre de despertar temprano, de  prepararse y salir para la batalla de ganar dinero para comprar el pan  es común en la vida de billones de personas que necesitan conseguir el salario para el sustento propio o de la familia. La palabra “trabajo” deriva del latín “tripalium”, que significa “castigo”. La etimología de la palabra es  bien pertinente, pues muchas personas consideran el trabajo una verdadera “tortura” diaria.

    El tripalium era una especie de estaca que era clavada  en el suelo para servir de tronco para el castigo de los esclavos de la Edad Media. La  acepción de la palabra trabajo contribuye para una visión desagradable de esa actividad diaria tan importante en la vida del hombre. Más, aun hoy, trabajar es visto como una punición impuesta a los ciudadanos, mas la interpretación del trabajo debe ser positiva, pues es una actividad que engrandece al hombre y le da la oportunidad de progresar material y espiritualmente.  El  trabajo es, por tanto, gratificante!

    La capacidad de trabajar es un diferencial importante en la vida del espíritu. Cuando surgió, en Brasil, el libro “Nuestro Hogar”, algunos “espíritas” quedaron decepcionados  y rebelados al deparar que la vida en el más Allá del túmulo  proseguía de un modo muy análogo, inclusive con exigencias de arduos trabajos “manuales”. Tales “lectores” esperaban ir para el “paraíso” y quedar  “volando por el aire”, oyendo corales de “angelitos espiritas” “Cuanta luz...”. Sin embargo, André Luiz enfatiza en la obra que el trabajo es factor indispensable para el progreso del espíritu, y que la oportunidad de trabajar, en el  mundo de los “muertos”, es considerada una excelsa bendición.

    En la Tierra, por tanto, siendo el trabajo una ley natural constituye una necesidad humana. ¿Más, porque se impone el trabajo al hombre? Según los Espíritus, “por ser este una consecuencia de nuestra naturaleza corpórea. Es expiación y, al mismo tiempo, un medio de perfeccionamiento de la inteligencia. Por eso es que nuestro alimento, nuestra seguridad y bienestar dependen de nuestro trabajo y de nuestra actividad.”[1]

    Dicen los Espíritus que en los planetas más perfeccionados, “el carácter del trabajo está en relación con la naturaleza de las necesidades. Cuanto menos material son estas, menos grosero es el trabajo. Más, no concluimos de ahí que el hombre se conserve inactivo e inútil. La ociosidad sería un suplicio en vez de ser un beneficio.” [2]

    Aquí  l Tierra los ricos no están exentos de la ley del trabajo, pues tienen la obligación de tornarse útiles, conforme a los medios de que dispongan. No está, es  cierto, constreñido a alimentarse con un servicio más duro, más si un tanto mayor le sea la obligación de ser útil a sus semejantes, cuanto más  ocasiones de practicar el bien le proporciona la riqueza.” [3] Obviamente, cuando ponderamos sobre la ley del trabajo recordamos  la “necesidad del reposo físico que sirve para la reparación de las fuerzas biológicas y también de la necesidad de dar un poco más de libertad a la  inteligencia, a fin de que se eleve por encima de la materia.” [4]

    En el trabajo no solamente sorprenderemos el camino de mejoramiento propio, más igualmente la gimnástica del espíritu confiriéndonos sustentación y seguridad. A rigor, el trabajo, al lado de la familia, es una de las columnas de nuestro  desenvolvimiento espiritual  aquí en la Tierra. Seamos gratos al trabajo, a nuestra capacidad de hacer, de producir, de transformar, de construir

    Referência bibliográfica:
    [1]           Kardec, Allan. O Livro dos Espíritos, Rio de Janeiro: Ed. FEB, 2000, pergunta 676.
    [2]           Idem, pergunta 678
    [3]           Idem, pergunta 679
    [4]           Idem, pergunta 682.

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