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  • domingo, 18 de janeiro de 2015

    LA PENA DE MUERTE NO RESGUARDA A LA SOCIEDAD CONTRA EL CRIMINAL (Jorge Hessen)

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes
    Madri/Espanha


    merchitacruz@gmail.comRegistra la historia que, durante la edad media, muchos pensadores fueron excomulgados por la iglesia y, con el aval o el silencio del monarca, condenados à muerte. Cualquier avance de la ciencia, que pusiese en jaque la enseñanza eclesiástica, era tenido como obra del demonio y clasificado como herejía. Tomás de Aquino hallaba "loable y saludable, para la conservación del bien común, la muerte de aquel que se torna peligroso para la comunidades y causa de perdición para ella". [1] en 2013 (últimos datos disponibles de la amnistía internacional), hubo 778 ejecuciones en el mundo, 96 más de lo que en 2012, hay cerca de 23 mil personas en corredores de la muerte por el mundo. 

    Los métodos de ejecución varían. Decapitación (arabia saudita), electrocución (estados unidos), ahorcamiento (Afganistán, Bangladesh, india, Irak, Japón, Kuwait, Malasia, Nigeria, autoridades palestinas - hamas, Sudán del Sur), la inyección letal (China, Vietnam y Estados Unidos), fusilamiento (China, Indonesia, Corea del Norte, Arabia Saudita, Somalia, Taiwan Iemen). China no divulga cuantas personas ejecuta anualmente y alega que el número es secreto de estado.

    El presidente de Brasil pidió clemencia (por teléfono) el día 16 de enero de 2014 al presidente de Indonesia, Joko Widodo, visando librar de la condenación a la pena de muerte de dos brasileños, sin embargo, no consiguió remisión para Marco Arquero Moreira Cardoso y Rodrigo Muxfeldt, ambos condenados por tráfico de drogas. Dilma Rousseff destaco que el ordenamiento jurídico brasileño no comporta la pena de muerte y que su enfático apelo personal expresaba el sentimiento de la sociedad. Sin embargo, Widodo es conocido por mantener una postura rígida contra el tráfico de drogas por eso, más allá del brasileño Marco Arquero Cardoso Moreira, otros cuatro extranjeros serán ejecutados (fusilamiento) en Indonesia en domingo (que corresponde al sábado en Brasil - 17/01/2015): uno de Nigeria, uno de Malaui, uno de Vietnam y otro de Holanda.

    ¿Será que la aplicación de la pena de muerte reduce los niveles de criminalidad? En los Estados Unidos la amplia mayoría de los criminólogos evalúa que no. Para ellos las ejecuciones deberían ser substituidas por la pena de prisión perpetua sin posibilidad de soltura, medida menos drástica e igualmente capaz de quitar a los criminales más peligrosos de las calles. Más, un estudio de pesquisidores de la universidad de Houston afirma que cada ejecución en Texas previno entre 11 y 18 homicidios en el estado. Por otro lado, una pesquisa de la universidad de Michigan indica que uno de cada 25 condenados a muerte en los Estados Unidos es inocente.

    En verdad, las estadísticas muestran que los Estados Unidos ha disminuido la aplicación de la pena de muerte y hay una declino del apoyo popular a la pena fatal. En Brasil, el rechazo a la pena de muerte es mayoría. Según pesquisa Datafolha 2013, el 50% de los brasileños hallan que no cabe a la justicia determinar la muerte de una persona, aun mismo que ella haya cometido un crimen grave. Otros 46% se dijeran favorables a la punición. Más, en la patria del evangelio, una cláusula pétrea de la constitución prohíbe la pena de muerte.

    En los llamados “programas policiales”, exhibidos en Brasil, los presentadores, completamente vengativos insisten por la legalización de la pena de muerte en el país. Actuando así, tales periodistas “justicieros”, exacerban la violencia social (hay casos de linchamientos entusiasmados por los medios de comunicación). Insisten tales periodistas en la tesis de la pena capital, con el tópico de la "legítima defensa de la sociedad", contra los altos niveles de criminalidad, visando establecer la mayor "seguridad" de los ciudadanos indefensos, ante la violencia. Sin embargo, "será ilusión infeliz y criminosa la institución de un estado homicida y una justicia asesina, para viabilizar la paz social a través de la crueldad y de represalia”. [2]

    La pena de muerte no libra a la sociedad de la acción maléfica del criminal condenado. Matarlos no resuelve: ellos no mueren. Eliminar el cuerpo físico no significa transformar las malas tendencias do hombre criminoso. Sus cuerpos descenderán a la sepultura, mas, ellos, espíritus inmortales, surgirán vivos y activos, pesando, negativamente, en el aire que respiramos. Lo que equivale a afirmar que el criminal ejecutado gana el beneficio de la invisibilidad y pasa a asediar a las personas con tendencia a la criminalidad, ampliándola, causan estragos en el psiquismo humano, en la medida en que las personas se muestren vulnerables, psíquicamente, à su influencia.

    Cara a esto, el espíritu Humberto de Campos, elucida en cartas y crónicas: "un asesinado, cuando no posee energía suficiente para disculpar la ofensa y olvidarla, habitualmente, pasa a gravitar en torno de aquel que le arranco la vida, creando los fenómenos comunes de la obsesión; y las víctimas de la orca o del fusilamiento, de machado o de la silla eléctrica, si no se constituyen en padrones de heroísmo y renunciación, de inmediato, más allá del túmulo, vampirizan el organismo social que les impuso el apartamiento del vehículo físico, transformándose en quistes vivos de fermentación de la discordia y de la indisciplina ".[3]

    aconseja Emmanuel - "desterrar, en definitivo, la espada y el cuchillo, el garrote y la orca, la guillotina y el fusil, la silla eléctrica y la cámara de gas de los cuadros de vuestra penología, y oremos, todos juntos, suplicando a Dios nos inspire paciencia y misericordia, unos para con los otros, porque, aun hoy, en todos nuestros juzgamientos, será posible oír, en el socavón de la conciencia el aviso celestial de nuestro divino maestro, condenado a muerte sin culpa: "quien esté sin pecado, tire la primera piedra!"[4] el espiritismo demuestra que "la pena de muerte desaparecerá, incontestablemente, y su supresión señalará un progreso para la humanidad. Cuando los hombres estén más esclarecidos, la pena de muerte será completamente abolida de la tierra".[5]

    La sociedad no tiene el derecho de matar “legalmente”, eliminando del tejido social un criminal, "hay otros medios de el (hombre) preservarse del peligro, que no sea matando. Además, es preciso abrir y no cerrar a los criminales la puerta del arrepentimiento."[6] de esta forma, es necesario que tomemos, urgentemente, un posicionamiento definitivo contra la pena de muerte, hasta porque, la violencia genera violencia. la educación, la instrucción religiosa, aliada a la fe raciocinada, garantizan la solución para los problemas de la violencia social. 

    Referências bibliográficas:


    [1]            Fonte: (Suma Teológica, Questão LXIV, Art. 11.)
    [2]            Transcrito de "Reformador", pág. 290, outubro de 1981.
    [3]            Xavier, Francisco Cândido. Cartas e Crônicas, ditado pelo Espírito Humberto de Campos, Rio de Janeiro: Ed. FEB, 1999.
    [4]            Xavier, Francisco Cândido. Religião dos Espíritos, Ditado pelo Espírito Emmanuel, cap. 50, Rio de Janeiro: ed. FEB, 2001
    [5]            Kardec, Allan. Livro dos Espíritos. Rio de janeiro: Ed. FEB, 2003, questão 760
    [6]            Kardec, Allan. Livro dos Espíritos. Rio de janeiro: Ed. FEB, 2003, questão 

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