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  • quinta-feira, 1 de outubro de 2009

    ¿LA HORMONA PUEDE ACABAR CON MIEDOS Y FOBIAS SOCIALES? EL ESPIRITISMO RESPONDE (28.10.08)


    Traducido por: Merchita

    ¿Será posible a una hormona controlar nuestro psiquismo de miedos y fobias sociales? Según algunos pesquisidores de la Universidad de Zurique, en Suecia, liderado por Thomas Baumgartner, "la oxitocina puede sensibilizar ciertas regiones del sistema limbito (cerebro emocional) y es capaz de aumentar la "voluntad" de confiar en alguien, o sea, controla el sentimiento de confianza - y, también el de desconfianza [miedo]." (1) Esa hormona es producida por el hipotálamo, siendo fundamental en el amamantamiento y en las contracciones pos parto. Su liberación tiene origen en una parte de los neuronios llamada dendritas. Lo descubierto supone ayudar a los científicos a entender un poco más donde surge, en nuestro cerebro, los problemas neurológicos que afectan el comportamiento social, como fobias o, hasta, el autismo.

    Se afirma que, "morirse de vergüenza", sentir el corazón disparado, las manos encharcadas de sudor, el rostr4o quemar, un temblor que bordea el desequilibrio, simplemente por haber pedido una información trivial a un desconocido, se llama fobia social. La principal característica de las fobias es la evocación de excesiva ansiedad, preponderantemente, por ciertas situaciones y determinados objetos. Ese síntoma se debe a la dificultad de manifestación de solidaridad y fraternidad en el mundo de hoy. El desenvolvimiento de los centros urbanos creo el "síndrome de la multitud solitaria". Las personas están lado a lado, más sus relaciones son simplemente de contigüidad.

    Las fobias más comunes son: agorafobia, en que el individuo vivencia gran temor de encontrarse en lugares abiertos y amplios, también con multitudes y otras circunstancias donde la posibilidad de salida o de fuga no se presenta como una alternativa fácil e inmediata (En el tren, avión, metro, etc.); claustrofobia (miedo a los lugares cerrados); acrofobia (miedo a las alturas); ailurofobia (miedo a los gatos); antropofobia (miedo a la gente); zoofobia (miedo a los animales); xenofobia (miedo a los extraños); y así en adelante. Las fobias pueden ocurrir juntamente con cualquier otro síntoma psicopatológico, pueden formar parte de variados grados de ansiedad y de depresión o, aun, en varias neurosis y psicosis.

    Como seres sociales que somos, sabemos que muchas de nuestras emociones solo son desencadenadas después de un proceso de cómputo mental que es voluntario (libre albedrío), y no automático. Cuentistas acreditan que la oxitocina se responsable por casi toda la ligación social y formación de lazos entre mamíferos. No dudan de que eso incluya el amor entre nosotros humanos. "Tanto el amor, como las ligaciones sociales, sirven para facilitar la reproducción, darnos un sentido de seguridad y reducir la ansiedad y el estrés". (2) Varios especialistas denominan la oxitocina como la "hormona del amor". Se afirma que, de la misma forma que la prolactina, la concentración de oxitocina aumenta 400% después del acto sexual. Esa hormona parece explicar, más extremamente difundida: lo de que las mujeres aman más que los hombres.

    El miedo exagerado a ser tenido, generalmente, es el primer síntoma de fobia social, un problema psicológico que puede, en casos más graves, hacer al paciente aislarse hasta el extremo y, simplemente, no salir de casa o actuar juntamente con los otros. En esos casos, la oxitocina puede mostrar una opción de tratamiento. Ante la infidelidad conyugal, varias personas presentan dos fases de reacción: "Protesta" y "desespero". En la primera el sujeto se revuelve, grita, llora, implora por una nueva oportunidad. Ya en la Segunda fase, la reacción será muy parecida con la de los pacientes con depresión: falta de voluntad de relacionarse socialmente, pérdida del apetito, insomnio y desinterés por cualquier actividad. ¡Asómbrense! En esa perspectiva, se fantasea la posibilidad de garantizar que nunca siente dolor por una traición con apenas el milagroso hormonio, cuyo efecto colateral seria confiar ciegamente en alguien. Un grupo de pesquisadores acredita que, en el futuro, podrá ser posible garantizar la confianza de alguien con apenas una hormona: la oxitocina (¡créanlo si pueden!)

    Gracias a las enseñanzas espiritas, sabemos que, en los albores de su evolución, predominan en el hombre las cargas instintivas. En la medida en que avanza en la escala de la evolución, surgen las sensaciones. Con el pasar de los milenios, irrumpen los sentimientos - punto fundamental para desabrochar al amor. En la cuestión 938-a de "El Libro de los Espíritu", aprendemos lo siguiente: "La Naturaleza dio al hombre la necesidad de amar y de ser amado. Uno de los mayores gozos que le son concedidos en la Tierra es el de encontrar corazones que simpaticen con el suyo". (3) Como vimos por encima, estudiosos creen que el "amor" es el resultante de una determinada reacción química comandada por el cerebro- (¡?) De este modo, sobresale la feniletilamina. (4) producida por el organismo, a la medida en que surge una atracción sexual intensa. La Dra. Hellen Fischer, estudiosa del tema, afirma que el romanticismo tiende a desvanecerse en poco tiempo. Fischer afirma, aun que existe otra sustancia relacionada al "amor" : la oxitocina, que sensibiliza los nervios en las contracciones musculares, más el efecto de esas sustancias es poco duradero, resultando en las separaciones entre los casados, razón de gran número de divorcios. (5) (sic)

    En esos argumentos, absurdamente materialistas, los "especialistas" proponen un análisis de los sentimientos, apenas como resultado de un amontonado de fuerzas nerviosas, moviendo células físicas, regidas por la combinación de sustancias neurotransmisoras cerebrales. Es totalmente despropositada esa tesis que subestima la voluntad, el pensamiento y el libre albedrío del hombre, por tanto, de un ser racional, atribuyendo a este mismo, el "enfriamiento del amor" o simple proceso de descompensación hormonal y las alteraciones de las combinaciones neuropsicoquímicas. ¿Como explicar los dramas personales en lo que atañe a fobias de la sociedad, sino por la reencarnación? El hecho de haber vivido varias vidas, valiéndonos del libre albedrío para escoger como vivenciar las diversas oportunidades que nos son presentadas y con eso acumulado de diferentes experiencias durante este largo trayecto, gracias a esas experiencias podemos explicar los varios fenómenos psicológicos, las innumerables patologías psíquicas y físicas, los disturbios del comportamiento, etc.

    Algunos se acuerdan de hechos que fueron muy marcados en su existencia pasada, como por ejemplo: muerte trágicas, situaciones de mucho miedo, emociones fuertes; más esos recuerdos son apenas fragmentos que emergen del inconsciente, cuando algun hecho provoca el recuerdo de esas emociones o acontecimientos de vidas pasadas. Sed hace menester reconocer que traemos esas yagas de tiempos inmemorables, más que el propio proceso reencarnatorio nos favorece la armonización interior. Casi siempre imploramos, a los Benefactores Espirituales las condiciones necesarias para expurgarnos ciertos dolores del alma a través de los síndromes psicológicos. Es fácil explicar, por tanto, que todos nuestros miedos y fobias sociales, nuestros hábitos, a veces incomprensibles, y todas nuestras cualidades morales, igualmente, son adquiridos a través de muchas experiencias reencarnatorias y, claro, no pueden ser apenas reflejos de mayor o menos producción de oxitocina.


    FONTES:
    (1) Disponible en http://itodas.uol.con.br/portal/en_foco/informas/materia.itd.aspx?cod=4119&canal=590 acceso 27-10-08
    (2) Disponible en http://super.abril.con.br/superarquivo/2003/conteudo_299302.shtml acceso en 25-10-08
    (3) Kardec, Allan. El Libro de los Espíritus, Río de Janeiro: Ed. FEB ed. 2002, cuestión 983-a (4)
    Líquido oleoso, incolor, redutor enérgico, uso como reagente [fórm.: C6H8N2]
    (5) Fischer , Helen. The Anatomy of Love, New York: Norton,1992

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