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  • quinta-feira, 1 de outubro de 2009

    EN EL REINO DE MOMO LA CARNE NADA VALE (14.02.09)


    Traducido por: Merchita

    Sin querer dictar reglas de falsos puritanismos y cansativos sermones encharcados de letanías, no nos privamos de comentar una vez más sobre un periodo momisco que se aproxima. Tradicionalmente, son tres días que anteceden a la Cuaresma [periodo de cuarenta días, que va desde la Cuarta Feria de "Cenizas" hasta el Domingo de Pascua, como precepto católico] que se instalo con un vigor descomunal en todo el País. Muchos creen que las "cenizas" son lo que sobra del "entierro de la tristeza", cara a los tres días de "alegría", o, aun, todo lo que sobró de tal espectáculo. En verdad, la única ceniza que el cristiano debería encontrar seria aquella que representa la cremación de su pasado de errores, pulverizado por un presente de aciertos y esfuerzos en el sentido del progreso real.

    Carnaval es un término oriundo de una fiesta romana y egipcia en homenaje al Dios Saturno, cuando carros alegóricos (a caballo) desfilaban con hombres y mujeres. Eran los carros navales, de ahí el origen de la palabra "carnaval". Hay quien interpreta la palabra conforme las primeras silabas de las palabras de la frase: la carne nada vale. Como fiesta popular, podría ser un acontecimiento cultural plausible, si no fuese por los excesos cometidos en nombre de la alegría. Cuando se pretende alcanzar esa alegría, a través del placer desordenado y de los excesos de todo orden, el resultado es la insatisfacción intima, el vacio provocado por el desequilibrio moral y espiritual. Por tanto, si no fuese por las exageraciones, el Carnaval, podría tornar un acontecimiento relativamente aceptable, hasta porque, no admitir eso es incurrir en el error de intolerancia. Sin embargo, merece reflexión la advertencia de André Luiz: "Apartarse de fiestas lamentables, como aquellas que señalan el paisaje del CARNAVAL, inclusive las que se destacan por los excesos de gula, desorden o manifestaciones exteriores espectaculares. La verdadera alegría no huye de la temperancia." (1) (destacamos) Es el momento en que el espíritu humano puede exteriorizar lo que hay de más profundo, de más primitivo en sí mismo. La evolución momesca es evento que carga, en sí, la carga de barbarie y del primitivismo que aun reina entre nosotros, los encarnados, marcados `por las pasiones del placer violento. Acostumbra a ser llamado folia que viene del francés folle que significa locura o extravagancia.

    Ya "fue un día la conmemoración de los pueblos guerreros, festejando victorias; fue reverencia colectiva al dios Dionisio, en Grecia Clásica, cuando la fiesta se llamaba bacanalia; en la vieja Roma de los cesares, fuertemente marcada por el aspecto pagano, se llamo saturlina y, en esas ocasiones, se inmolaba una víctima humana." (2) En los días conturbados de hoy, se sabe que "(…) de cada diez parejas que caen juntos en la folia, siete terminan la noche peleados (con escenas de celos, etc.); que de esas mismas diez parejas, posteriormente, seis se transforman en adúlteros, cabiendo una media de tres para los hombres y tres para las mujeres (por ejemplo); que, de cada diez personas (hombres y mujeres, en el caso) en el carnaval, por lo menos siete se someten espontáneamente a cosas que normalmente abominan en su día a día, como el alcohol, narcóticos, etc. Dicen, aun, que todo eso proviene del éxtasis mantenido en la Gran Fiesta, cuando el símbolo de la libertad, de la igualdad, más, también, de la orgia y depravación, sumados, al abuso del alcohol, llevan a las personas a comportarse fuera de su normalidad (…)" (3) El Espíritu Emmanuel advierte: "Al lado de los enmascarados de la pseudo-alegria, pasan los leprosos, los ciegos, las criaturas abandonadas, las madres afligidas y sufridoras. (…) Mientras hay miserables que extiendan las manos suplicando, llenos de necesidades y de hambre, sobran las altas contribuciones para que los salones se vistan elegantemente."(4)

    Cuando nos damos a las exagero de toda suerte, las influencias perniciosas se intensifican y, muchas veces, nos dejamos dominar por espíritus maléficos, ocasionando a los infelices todo tipo de violencias, en ese escenario, los obsesores "influencian, durante el Carnaval, a los incautos que se dejan arrastrar por las pasiones de Momo, impeliéndolos a lamentables excesos, muy comunes por esa época del año, y a través de los cuales ellos mismos, los Espíritus, se enriquecen con todos los placeres y desmanes materiales, valiéndose, para ello, de las vibraciones viciadas y contaminadas de impurezas de los mismos adeptos de Momo, a los cuales se agarran." (5)

    Por tanto, más allá de la compañía de encarnados, se vinculan a nosotros una innumerable legión de seres invisibles, recibiendo de ellos buenas y malas influencias dependiendo de la faja de sintonía en que nos encontremos. A las tendencias del trastorno comportamental de cada uno, y a la correspondiente impotencia o apatía en vencerlas, son como un imán que atrae a los espíritus desequilibrados y fomentadores del descenso para la dignidad humana, que, en suma, no existirían si viviésemos con el firme propósito de educar las pasiones instintivas que nos animalizan. Ante eso, Emmanuel ratifica la amonestación: "Es lamentable que en la época actual, cuando nuevos conocimientos facilitan la mentalidad humana, ofreciéndoles la llave maravillosa de sus elevados destinos, descubriéndoles las bellezas y los objetivos sagrados de la Vida, se verifiquen excesos de esa naturaleza [CARNAVAL] entre las sociedades que se pavonean con los títulos de la civilización." (6) (destaque nuestro) ¿Será válido cerrar las puertas de los centros espiritas en los días de Carnaval, o mudar el procedimiento de las reuniones? Existen algunos centros que cierran sus puertas en las fiestas del carnaval por varios motivos no razonables. Meditemos: una persona con necesidad inmediata de atendimiento fraterno, o de recursos espirituales urgentes en caso de obsesión, seria fraterno hacerla esperar para ser atendida después de las "cenizas", habiendo ocurrido esa desgracia en el día de la fiesta momesca? Conviene recordar que Jesús curaba los sábados, a pesar mismo de la costumbre de en aquella época no permitirse. Por eso mismo, El dijo: ¿Por qué no puedo curar los sábados si mi Padre trabaja siempre?". (7)

    Los payasos empedernidos alegan que el carnaval es un extravasador de tensiones, liberando las energías… Sin embargo, en el periodo carnavalesco, no encontramos disminuidas las tasas de agresividad y las neurosis. Lo que se ve es un verdadero sumatorio de violencia urbana y de infelicidad familiar. Las estadísticas registran como consecuencia del "reinado de Momo", por ejemplo, gravidez indeseada y la consecuente proliferación de abortos provocados, accidentes automovilísticos, aumento de la criminalidad, estupros, suicidios, incremento del uso de diversas sustancias estupefacientes y de alcohólicos, así como el surgimiento de nuevos viciados, diseminación de las dolencias sexualmente transmisibles (inclusive el AIDS) y las ulceraciones morales, marcando, profundamente, ciertas almas distraídas e imprevisibles.

    Los tres días de folia, así, podrían transformarse en tres siglos de penosas reparaciones. Es bueno pensar un poco en esto: ¿Lo que el carnaval trae a nuestro Espíritu? ¿Alegría? ¿Diversión? ¿Cultura? ¿Sera que el apelo de Momo hace de nosotros mejores hombres o mujeres? Muchos espiritas, ingenuamente, juzgan que la participación en las fiestas de Carnaval, tan del agrado de los brasileños, no acarrea ningún mal a la integridad fisiopsicoespiritual. No en tanto, por detrás de la aparente alegría y transitoria felicidad, se revela el verdadero atraso espiritual en el que aun vivimos, por la explosión de animalidad que aun impera en nuestro ser. Es importante recordar que hay muchas otras formas de diversión, recreo o entretenimiento disponibles al hombre contemporáneo, algunos verdaderos medios de alegría saludable y mejoramiento (individual y colectivo) para nuestra elección.

    No vemos, por fin, otro camino que no sea el de "abstinencia sincera de las diversiones", del control de las sensaciones y de los instintos, de la canalización de las energias, empleando el tiempo de la fiesta del carnaval para el descubrimiento de si mismo, la integración en la familia, y el aprendizaje a través de libros y filmes instructivos o por la frecuencia a reuniones espiritas, eventos educacionales, culturales o aun mismo el descanso, ya que el ritmo frenetico del día a día exige, cada vez más, preparación y estructura físico-psicológica para los embates por la sobrevivencia.

    En síntesis, si el Carnaval es una amenaza para el bienestar social, nosotros los espiritas tenemos mucho que ver con el, porque una de las tareas primordiales de nuestra Doctrina es la de luchar por dispositivos de preservación de los valores más dignos de la Sociedad, sin que se violente, obviamente, el derecho soberano del libre albedrio de cada uno, más no olvidándonos de que en el carnaval siempre ocurren obsesión (espiritual) como resultado de la in vigilancia y de los desvíos morales. Solamente podremos garantizar la victoria del Espíritu sobre la materia, si fortalecemos nuestra fe, renovándonos mentalmente, practicando el bien en los moldes de los códigos evangélicos, propuestos por Jesucristo, y no olvidando los divinos consejos del Maestro: "Vigilad y orad, para que no entréis en la tentación; el espíritu de verdad está pronto, más la carne es débil" (8)


    FONTES:
    (1) Vieira, Waldo. Conduta Espírita, ditado pelo Espirito André Luiz, Rio de Janeiro: Ed FEB, 2001, cap.37 "Perante As Fórmulas Sociais"
    (2) Artigo publicado na Revista Visão Espírita - Março de 2000
    (3) São José Carlos Augusto. Carnaval: Grande Festa...De enganos! , Artigo publicado na Revista Reformador/FEB-Fev 1983
    (4) Xavier , Francisco Cândido. Sobre o Carnaval, mensagem ditada pelo Espírito Emmanuel, fonte: Revista Reformador, Publicação da FEB fevereiro/1987
    (5) Pereira, Ivone. Devassando o Invisível, Rio de Janeiro: cap. V, edição da FEB, 1998
    (6) idem
    (7) João 5:17.

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