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  • quinta-feira, 1 de outubro de 2009

    EDUCAR A LOS HIJOS, ES EL DESAFIO PARA UN MUNDO SIN VIOLENCIAS (06.08.08)


    Traducido por: Merchita

    Periódicos, red de TV, revistas, radios e Internet noticiaron un crimen horroroso ocurrido, recientemente, en Goiania. Un joven, consumidor de drogas, confesó haber matado y descuartizado a una joven inglesa en su apartamento. El abogado de la familia del asesino intento justificar a la personalidad agresiva, su cliente, alegando que el sentimiento de +"perdida" del padre, un policía muerto en servicio, podría ser el motivo que lo llevó al vicio de las drogas ilícitas, y, consecuentemente, al extremado grado de perversidad. Sin embargo, según los amigos más próximos, el asesino, más allá de vivir a expensas de la madre, no tenia empleo, no estudiaba, no hacia cosa alguna y, consecuentemente, vivía ajeno a todo lo que acontecía a su alrededor.

    Delante del macabro episodio, la madre de la joven inglesa asesinada afirmó que temía el envolvimiento de la hija con el tráfico y uso de las drogas. El padre de la chica, según parientes, nunca estuvo presente para ayudar en su educación. Se sabe que la chica muerta estuvo un año internada en una institución para tratamiento de viciosos, en Inglaterra. Para la madre, "la hija no era un ángel", más no merecía morir así, pues aun tenia toda una vida por delante, y, por causa de un "monstruo humano", no podría realizar sus sueños, exclamó inconformada.

    La violencia contra la joven inglesa, aunque bárbara, y cuya explicación no es tarea simple, nos obliga a lecciones directas que pasan, invariablemente, por la cuestión de la educación de nuestros hijos. Antes de cualquier comentario, y para no precipitarnos en un análisis frió de la conducta ajena, sabemos de la necesidad de revisar los procesos educativos que adoptamos para nuestros descendientes, y, si fuera preciso, corregir mientras haya tiempo. Como adeptos del espiritismo, debemos suministrar la educación "espirita" a nuestros hijos, y no podemos dejar de hacerlo bajo cualquier pretexto. Los Espíritus nos aclaran que la fase infantil, en su primera etapa, hasta los siete años, aproximadamente, es más accesible a las impresiones que recibe de los padres, razón por la cual no podemos olvidar nuestros deberes de orientarlos en cuanto a los contenidos morales. Como el encarnado trae mucho de la experiencia de la vida anterior, en ninguna hipótesis esa primera etapa debe ser encarada con indiferencia. Hasta porque, la errónea idea de que la criatura debe desenvolverse con la máxima noción de libertad puede dar margen a trágicas consecuencias. "La criatura libre es la simiente del criminal. La propia reencarnación se constituye, en si misma, restricción considerables a la independencia absoluta del alma necesitada de expiación y correctivo. (1)

    Por tanto, los padres deben enseñar la tolerancia más pura, más no desdeñemos la energía, cuando sea necesaria en el proceso de la educación, reconocida la heterogeneidad de las tendencias y la adversidad de los temperamentos.

    Como ilustra Emmanuel: "Enseñarles el respeto por el infortunio ajeno, para que sean igualmente amparados en el mundo, en la hora de la amargura que los espera, común a todos los espíritus encarnados. En los problemas del dolor y del trabajo, de las pruebas y de la experiencia, no debe dar razón a cualquier queja de los hijos sin un examen desapasionado y meticuloso de las cuestiones, elevándoles el sentimiento para Dios, sin permitir que estacionen en la futilidad o en los prejuicios morales de las situaciones transitorias del mundo. Cumpliendo ese programa de esfuerzo evangélico, en la hipótesis de que fracasaran todas sus dedicaciones y renuncias, les compete a la s madres incomprendidas entregar el fruto de sus labores a Dios, prescindiendo de cualquier juzgamiento del mundo, pues Yl Padre Misericordioso sabrá apreciar sus sacrificios y bendecirá sus penas, en el instituto sagrado de la vida familiar. "(2)

    Por tanto, los padres espiritas deben conducir enérgicamente a los hijos para la educación de la evangelización espirita, pues, cualquier indiferencia en ese particular, según Emmanuel "puede conducir a las criaturas a los prejuicios religiosos de otra persona, al apego del convencionalismo, y a la ausencia del amor a la verdad." (3) Descarte, actuar contrariamente a esas normas es abrir para el criminal de entonces la misma puerta larga para los excesos de toda suerte, que conducen al aniquilamiento y al crimen. "Los padres espiritistas deben comprender esa característica de sus obligaciones sagradas, entendiendo que el hogar no se hace para la contemplación egoísta de la especie, más, si, se exige la renuncia y el sacrificio de una existencia entera." (4)

    ¿Como debemos actuar para cumplir, evangélicamente nuestros deberes, conduciendo a los hijos para el bien y para la verdad? Los padres deben ser el exponente divino de toda la comprensión espiritual y de todos los sacrificios por la paz de la familia. La misión de los padres, principalmente la de la madre, se resume en dar siempre el amor de Dios, que puso en el corazón de las madres la sagrada esencia de la vida. En las labores del mundo, existen aquellas (madres) que se dejan llevar por el egoísmo del ambiente particular; con todo, es preciso recordar a tiempo, de modo para no viciar la fuente de ternura. "La madre terrestre debe comprender, antes de todo, que sus hijos, primeramente, son hijos de Dios." (5)

    Los hijos, cuando son criaturas, registran en su psiquismo todas las actitudes de los padres, tanto las buenas como las malas, manifestadas en la intimidad del hogar. Por esta razón, los padres deben estar siempre atentos e, incansablemente, buscando un dialogo franco con los hijos, sobretodo, amándolos, independientemente, de cómo se sitúan en la escala evolutiva. Coincidentemente, o no, los jóvenes que dependen exageradamente de los tóxicos (como en el caso de Goiania), son poco amados por los padres, sintiéndose dislocados en el grupo familiar o se consideran poco atrayentes, etc. Por esta y muchas otras razones, los padres deben transmitir seguridad a los hijos a través del afecto y del cariño constante. Al final, todo ser humano necesita ser amado, simpatizado, aun mismo teniendo conciencia de sus defectos, dificultades y de sus reales diferencias.

    Otra posición a ser observada es nunca partir para actitudes extremas, como, por ejemplo: violencia verbal, violencia física o aun, movida por extremada impaciencia, expulsar a un hijo de casa. Cualquier acto precipitado de los padres podrá revertir contra ellos mismos, en el futuro, y lanzarlos al dolor del arrepentimiento tardío. Conviene que no se olviden, principalmente, de que la oración fervorosa es la más poderosa herramienta de que dispone el hombre como solución contra cualquier sugestión del mal. Por hablar de solución, existen varias maneras paralelas de ayuda a los que dependen de las drogas: tratamiento médico; terapias cognitivas y comporta mentales; psicoterapias; grupos de auto ayuda, a considerar: Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos, etc. Las familias que se deparan con un drama de esos en el hogar, en primer lugar deben procurar fuerzas en Dios, y en Jesús porque El no vino solamente para los sanos, fundamentalmente, vino para los enfermos.

    El espiritismo no propone soluciones especificas, reprimiendo o reglamentando cada actitud, ni dicta formulas mágicas de buen comportamiento a los jóvenes. Prefiere acatar, en toda su amplitud, los dispositivos de ley divina, que aseguran a todos el derecho de elegir (el libre albedrío) y la responsabilidad consecuente de sus actos. Por todas esas razones, precisamos aprender a servir y perdonar, socorrer y ayudar a los jóvenes entre las paredes del hogar, sustentando el equilibrio de los corazones que se nos asocian a la existencia y, si nos entregamos realmente en el combate a la deserción del bien, reconoceremos los prodigios que se obtienen de los pequeños sacrificios en casa por la base de la terapéutica del amor.

    Desde temprana edad, debe enseñarse a la criatura a huir del abismo de la libertad, controlándole las actitudes y concentrándole las posiciones mentales, pues esa es la ocasión más propicia para la edificación de las bases de una vida. Urge resaltar que cuando los hijos son rebeldes e incorregibles, impermeables a todos los procesos educativos, "los padres, después de intentar todos los procesos de amor y de energía en el trabajo de orientación educativa de los hijos, que sin discontinuidad de la dedicación y del sacrifico, esperen la manifestación de la Providencia Divina para el esclarecimiento de los hijos incorregibles, comprendiendo que esa manifestación debe llegar a través de dolores y de acerbas pruebas, de manera a señalarles, con éxito, el campo de la comprensión y del sentimiento." (6)


    FONTES:
    1 XAVIER, Francisco Cândido. El Consolador. Por el Espíritu Emmanuel. 17. ed. Río de Janeiro: FEB, 1995.
    2 ídem
    3 ídem
    4 ídem
    5 ídem
    6 ídem

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