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  • quinta-feira, 1 de outubro de 2009

    ANTE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA ES URGENTE LA ORACIÓN EN EL HOGAR (15.03.09)


    Traducido por: Merchita

    A rigor, las relaciones familiares deberían ser, por encima de todo, de orden ético. Más, se observa en ellas una profunda deterioración y una compleja mancha de desestabilizad moral, que nos importa examinar. En el clan familiar antiguo, sin duda, se encontraba un espacio de convivencia mayor entre sus miembros, sin embargo no se está discutiendo su calidad. En la actual agrupación familiar, por el contrario, y a pesar de las menores dificultades materiales, se encuentra un espacio menor. La tecnología volátil es responsable, casi directamente, por ese conjunto, pues, se ocupan espacios importantes para asistir la televisión, oír música, navegar en internet, y así en adelante. Cara a eso, somos instados a confirmar que el instituto familiar necesita de apoyo religioso para alcanzar su equilibrio moral.

    Recientemente, la prensa divulgó los siguientes hechos: una joven, en San Pablo, mato a sus padres con ayuda del enamorado; una pareja tiró un bebe contra un automóvil; una pareja tiró a una niña por la ventana del predio. En los casos observados, no ignoramos factores motivadores de los crímenes como uso de las drogas, pasiones descontroladas, recalques infanto-juveniles, ambiciones financieras y otros tomados a cuenta de trastornos emocionales y mentales capaces de substraer, temporalmente, la capacidad de raciocinio y equilibrio.

    La violencia del hombre civilizado tiene sus raíces profundas y vigorosas en la selva. El hombre brutal tiene sus leyes: subyugar, humillar, torturar y matar. El pragmatismo de las sociedades contemporáneas condicionó al hombre, lo que vale decir que nadificou en el plano moral. El mismo individuo que se postra ante las imágenes frías de los altares, en los templos suntuosos, vuelve a su puesto de mando para ordenar torturas canibalescas. El hombre contemporáneo vive atormentado por el miedo, ese enemigo atroz que lo asombra, una vez sometido a las contingencias de la vida actual, de inseguridad y de incertidumbre, resultando en graves trastornos de la mente, por la angustia disolvente de la propia individualidad.

    Muchas familias viven y reviven múltiples agresividades, influenciadas por la violencia que, insistentemente, es vinculada por los noticiarios, por los documentales, por los filmes, por las torpes telenovelas y por los programas de auditorio (cada vez más oscuros de valores éticos). Algunos familiares asimilan, subliminarmente, esas informaciones y, en lo cotidiano, sobretodo, reaccionan, violentamente, ante los reveses de la vida o delante de las contrariedades ocurridas. La brutalidad familiar ha descolorido, considerablemente, el camino hacia Dios. Hay los que condenan la violencia ajena, más, sin embargo, en el día a día, en vez de actuar de forma pacífica y fraterna, son como androides, devolviendo con la misma moneda las agresividades sufridas. Existen aquellas parejas que dicen vivir un amor reciproco y, no en tanto, cuando hay cualquier desentendimiento entre ellos, son extremadamente hostiles uno con el otro. Hay los que ven en el cónyuge una verdadera prueba de paciencia, pues sus, "santos" no se "cruzan". Más aun, cuando el asunto son los hijos, hay padres que dicen adorar a todos ellos, más los consideran espíritus inmaduros, que dan mucho trabajo, y no raros, disgustos. La vida en familia, en esas condiciones, se transforma en verdadero tormento. En verdad, si no los aceptamos, hoy, como son, tendremos que aceptarlos mañana, pues las leyes de la vida exigen, según enseño Jesús, que nos entendamos con nuestros hermanos de penosa convivencia "mientras estemos en el camino con ellos". La fuga a los deberes actuales será pagada más tarde con los intereses debidos. Los hijos difíciles son hijos de nuestras propias obras, en vidas pasadas, que la Providencia Divina, ahora, encuentra la posibilidad de unirnos a ellos por los lazos de la consanguinidad, dándonos la maravillosa oportunidad de rescate, reparación y los servicios arduos de la educación.

    Debemos enseñar la tolerancia más pura, más no desdeñemos la energía, cuando en el proceso de la educación es necesaria, para la reconocida heterogeneidad de las tendencias y las adversidades de los temperamentos. "El hogar no se hizo para la contemplación egoísta de la especie, sin embargo, si para santuario donde, algunas veces, se exigen la renuncia y el sacrificio de una existencia entera." (1) por todas esas razones, precisamos aprender a servir y perdonar; socorrer y ayudar a los jóvenes entre las paredes del hogar, sustentando el equilibrio de los corazones que se nos asocian a la existencia y, "si nos entregamos realmente en el combate a la deserción del bien, reconoceremos los prodigios que se obtienen de los pequeños sacrificios en la casa con bases de la terapéutica del amor." (2)

    Muchos temen la violencia. Yerguen altos muros con hilos electrificados alrededor de sus residencias, intentando evitar que en ella (la violencia) los atienda. Contratan seguridad para proteger sus empresas y sus hogares. Instalan equipos sofisticados que los alerten de la llegada de eventuales usurpadores de sus bienes. Con todo, existe otro tipo de violencia que no damos atención: es la que está afincada dentro de cada uno de nosotros. Violencia intima, que algunos alimentan, diariamente, concediendo que ella se torne animal voraz, es el acto de indiferencia que uno elige para apuñalar al otro en las relaciones domesticas estableciendo silencios macabros a las interrogaciones afectuosas. Son los cónyuges, que, entre sí, pactan con la mudez, como símbolo del malestar en el que viven, uno al lado del otro, como esposados sin remisión. La violencia de fuera puede alcanzarnos, herirnos y, hasta aun mismo, dañarnos profundamente, más, la violencia del corazón (interna), silenciosa, que ciertas personas aplican todos los días, en sus relaciones, es mucho más perniciosa y destructora. La paz del mundo comienza bajo el techo en el que nos albergamos. "¿Si no aprendemos a vivir en paz, entre cuatro paredes, como esperar la armonía de las naciones?" (3)

    El Espiritismo explica que "los que encarnan en una familia, pueden ser Espíritus simpáticos, ligados por relaciones anteriores, que se expresan por una afección reciproca en la vida terrena. Más, también puede acontecer sean completamente extraños unos a los otros esos Espíritus, apartados entre si por antipatías igualmente anteriores, que se traducen en la Tierra por un mutuo antagonismo, que ahí les sirve de prueba." (4) El apostolado de reajuste ha de iniciarse en los padres, por cuanto despiertos para la lógica y para el entendimiento son convocados por la sabiduría de la vida el apaciguamiento y la renovación. Traídos a la reencarnación para los alicientes de los fenómenos socio-domésticos, no es solamente la relación de los padres para con los hijos la que asume carácter de importancia, más, igualmente, la que se verifica de los hijos para los padres. "Los padres no consiguen penetrar, de inmediato a la trama del destino que los principios cármicos les reservan a los hijos, en el porvenir, y los hijos están inhabilitados para comprender, de pronto, el enredo de las circunstancias en que se sumergen sus padres, en el pretérito, a fin de que pudiesen volver del Plano Espiritual al renacimiento en el Plano Físico. " (5)

    Debemos siempre estar atentos e, incansablemente, buscando un dialogo franco con los hijos, sobre todo, amándolos, independientemente, de cómo se sitúan en la escala evolutiva.

    Coincidentemente, o no, los jóvenes más agresivos son poco amados por los padres, se sienten desplazados en el grupo familiar o se consideran poco atrayentes, etc… Por estas y muchas otras razones, debemos transmitir seguridad a los hijos a través del afecto y del cariño constante. Al final, todo ser humano necesita ser amado, gustado, aun mismo teniendo conciencia de sus defectos, dificultades y de sus reales diferencias.

    En los primeros años de vida los hijos [más que en el periodo infantil que en la adolescencia ] es que podemos ejercer saludable influencia a favor del del mejoramiento moral de ellos, a través de buenos consejos y, lo que es más importante, de los buenos ejemplos que les podamos ofrecer. En extremo, hay padres que no tienen de los hijos el cariño y la solicitud que dispensan a los animales (a ejemplo de las aves y de los mamíferos) ya que no titubean en darlos o aun mismo abandonarlos a la propia suerte desde la más temprana edad. Otros, al contrario, hacen de los hijos verdaderos ídolos, colocándolos por encima de todo y de todos, inclusive de Dios. Los juzgan poseedores.

    De excelsas cualidades, rehusándose a admitir que sean capaces de cualquier acción menos digna. De ahí, porque, siempre encuentran un medio de justificarles los errores, los, como, víctimas inocentes" de la maldad del mundo.

    Somos enfrentados, en todos los departamentos de la familia humana, por las ocurrencias de adversión innata.padres e hijos, hermanos y parientes , no raro,

    Somos defrontados, em todos os departamentos da família humana, pelas ocorrências da aversão inata. Pais e filhos, irmãos e parentes outros, não raro, se repelem, desde os primeiros contatos. "Pais existem nutrindo antipatia pelos próprios rebentos, desde que esses rebentos lhes surgem no lar, e existem filhos que se inimizam com os próprios pais, tão logo senhoreiam o campo mental, nos labores da encarnação. Arraigado no labirinto de existências menos felizes, decerto que o problema das reações negativas, culpas, remorsos, inibições, vinganças e tantos outros está presente no quadro familiar, em que o ódio acumulado em estâncias do pretérito se exterioriza, por meio de manifestações catalogáveis na patologia da mente."(6)

    A família, para determinadas religiões e sociedades, é algo indissolúvel. Tempos atrás, a manutenção dessas famílias era, somente, para manter aparências de respeito e felicidade. Hoje, observam-se famílias se desfazendo por trivialidades. O que é o ideal? A família de "porta-retratos" ou a família que se dissolve na primeira "tempestade moral"?

    Cabe ao Centro Espírita dimensionar os serviços de suporte à família atual, mas não de forma isolada. Deve o Centro Espírita integrar suas ações com outras instituições, tanto de caráter religioso como social, na busca da melhor qualidade do atendimento individual e coletivo, naturalmente, sem perder sua identidade doutrinária, mas, objetivando o resgate da ordem moral, que deve alicerçar a família como espaço de convivência.

    "O culto do Evangelho é uma forma de reunir a família em torno de um objetivo comum. A comunhão familiar, onde todos conversam, trocam idéias, falam de seus problemas, comentam suas atividades à luz dos ensinamentos de Jesus, representa o mais eficiente estímulo para o estreitamento das ligações afetivas, transformando o lar em porto de segurança e paz, com garantia de equilíbrio e alegria para todos".(7) Quem estuda o Evangelho, e se esforça por praticar seus preceitos, vê-se melhor instrumentalizado para a vida familiar nos tempos atribulados em que vivemos, encontrando conceitos lógicos e racionais para o entendimento da vida numa visão evangélica consciente. O espírita-cristão deve se armar de sabedoria e de amor, para atender à luta que vem sendo desencadeada nos cenários domésticos em geral, concitando à concórdia e ao perdão, em qualquer conjuntura anárquica e perturbadora da vida moderna, pois "quando a família ora, Jesus se demora em casa". (8) É verdade - "quem cultiva o Evangelho em casa, faz da própria casa um templo do Cristo." (9) Logo, é imprescindível praticarmos os Ensinos de Jesus no lar, contribuindo com a parcela de mansidão para pacificá-lo. O homem moderno ainda não percebeu que somente a experiência do Evangelho pode estabelecer as bases da concórdia, da fraternidade e constituir os antídotos eficazes para minimizar a violência que, ainda, avassala o ninho doméstico e deságua na sociedade.

    Portanto, mesmo num ambiente familiar conturbado, onde existe a evidente reunião de Espíritos não afinados, quando se institui a presença de Jesus nesse lar, esse "(...) produz sinais evidentes de paz, e aqueles que antes experimentavam repulsa pelo ajuntamento doméstico descobrem sintomas de identificação, necessidade de auxílio mútuo." (10) "A prece proferida de coração é uma emissão eletromagnética de elevada potência. Por isso, ela se reveste de significativa importância na defesa mento-espiritual do indivíduo e do próprio lar. Os pais que possuem o hábito da prece devem insistir por transferir esse precioso elemento de equilíbrio e proteção psíquica para os filhos, pois necessitamos dessa realimentação vibratória com o Genitor Divino para manter o nosso psiquismo estabilizado nas esferas elevadas, e essa comunhão com o Criador se estabelece através da prece sincera e singela, principalmente, quando proferida e bem sentida no seio familiar, transformando qualquer sombra em alegria e bem estar de todos.




    FONTES:
    (1) XAVIER, Francisco Cândido. El Consolador. Dictado por el Espíritu Emmanuel, Río de Janeiro: FEB, 1995
    (2) XAVIER, Francisco Cândido. "Caminos de Vuelta" - Espíritus Diversos, SP: IDE 1976
    (3) XAVIER, Francisco Cândido. Jesus En el Hogar dictado por el Espíritu Néio Lucio, Río de Janeiro: FEB, 2001
    (4) KARDEC, Allan. El Evangelio Según el Espiritismo, Río de Janeiro: Ed. FEB, 2001, cap. XIV
    (5) XAVIER, Francisco Cândido. Vida y Sexo, Dictado por el Espíritu Emmanuel, Río de Janeiro: Ed. FEB, 2001
    (6) Ídem
    (7) SIMONETTI ,Richard. Temas de Hoy, Problemas de Siempre, SP: ed. Correo Fraterno 1990
    (8) FRANCO, Divaldo Pereira. SOS Familia, dictado por el Espíritu Joanna de Angelis, Salvador: Ed. Leal, 2006
    (9) XAVIER, Francisco Cândido. Conducta Espírita, dictado por el Espíritu André Luiz. Río de Janeiro: Ed. FEB, 1996, cap. 5
    (10)FRANCO, Divaldo Pereira. Floraciones Evangélicas, dictado por el Espíritu Joanna de Ângelis, Salvador: Ed. LEAL, 1987, cap.3

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