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  • segunda-feira, 28 de setembro de 2009

    SUICIDO, SUPREMA REBELDIA A LA VOLUNTAD DE DIOS (09.10.06)


    Traducido por: Merchita
    E-mail: merchita926@telefonica.net


    El suicidio es un acto exclusivamente humano y está presente en todas las culturas. Sus matrices causales son numerosas y complejas. Pesquisas señalan que el comportamiento suicida tiende a ser más expresivo en las familias en que los factores biológicos y genéticos desempeñan mayor provalidad de peligro.

    Las determinaciones del suicidio patológico están en las perturbaciones mentales, depresiones graves, melancolías, desequilibrios emocionales, delirios crónicos. Algunas personas nacen con ciertos desordenes psiquiátricos, tal como la esquizofrenia y el alcoholismo, lo que aumenta el riesgo de suicidio. Hay procesos depresivos, donde existen perdidas de energía vital en el organismo, desvitalizándolo, y, consecuentemente, interfiriendo en todo el mecanismo inmunológico del ser.

    Bajo el punto de vista sociológico, el suicidio es un acto que se produce en el marco de situaciones económicas (*), en donde los individuos se ven forzados a tirar de la propia vida para evitar conflictos o tensiones inter - humanas, para ellos insoportables. Émile Durkheim registra que la causa del suicidio casi siempre es de matriz social, ósea, el ser individual es abatido por el ser social. Absorbido por los valores (sin valor), como el consumismo, la búsqueda de place inmediato, la competitividad, la necesidad de no ser un perdedor, de ser el mejor, de no hablar, el hombre se aparta de si y de su naturaleza. Sobrevive de "apariencias" para representar un "papel social", como protagonista del medio. Es, en esta vivencia neurótica, donde el deja de desenvolver sus potencialidades, no se abre, ni expone sus emociones y se oprime en su intimidad solitaria.

    (*) Sociologicamente corresponde a una situación en que hay divergencia u conflicto entre normas sociales, tornándose difícil para el individuo respetarlas igualmente.

    Hay estudios, indicando que de 30 a 40% de la población mundial tienen depresión una vez a lo largo de la vida, por lo menos, normalmente en la juventud. Sucede porque, el joven sufre mucho por no conseguir entender, ni sentirse entendido. Muchas veces la sociedad se revela para el, como referencia de amarguras e inestabilidad. De este modo, hace y siente de forma voluble, sin entender el porque de esa volubilidad. Siente un vació en si mismo y se siente muy solo. De este modo, pasa fácilmente de la risa a las lágrimas, de la alegría a la tristeza, perversa, enmudeciéndolo asfixiándolo, sobreviven dio una irritabilidad constante, el cansancio, el desanimo, las ideas de inutilidad y, por fin el suicidio. Generalmente, inconsciente de que "de todos los desvíos de la vida humana el suicidio es, tal vez, el mayor de ellos por su característica de falso heroísmo, de negación absoluta de la ley de Amor y de suprema rebeldía a la voluntad de Dios, cuya justicia nunca se hizo sentir, junto a los hombres, sin la luz de la misericordia". (1). El auto suicidio es el punto máximo de la insatisfacción interior y es, equivocadamente, la solución de extrema de la desesperación, como siendo el único medio para huir de la depresión. El "self"del suicida, en ese momento, esta tan fragilizado, que el instinto de la muerte lo domina.

    En términos porcentuales, 70% de las personas que cometen suicidio, ciertamente sufren un disturbio bipolar (maniaco depresivo); o de un disturbio del humos; o de exaltación/euforia (manía), que desencadena una severa depresión súbita, en los últimos minutos que anteceden a los de su muertes. El suicidio puede ocurrir, tanto en la fase depresiva, como en la fase de la manía, siempre consecuencia del estado mental. La Doctrina Espirita esclarece que, "el pensamiento delictuoso es asi como un fruto podrecido que colocamos en la casa de nuestra mente. La irritación, la critica, el celo, la queja exagerada, cualquiera de esas manifestaciones, aparentemente sin importancia, puede ser inicio de lamentable perturbación, suscitando, por veces, procesos obsesivos en los cuales la criatura cae en la delincuencia o en la agresión contra si misma". (2)

    Cuando un individuo pierde la capacidad de amarse, cuando la autoestima está debilitada, pasa a tener dificultad de mantener la salud física, psíquica y somática. Andre Luiz cita, en sus obras, que "los estados de la mente son proyectados sobre el cuerpo a través de los bíforos que son unidades de fuerza psicosomáticas, que se localizan en las mitocondrias. La mente transmite sus estados felices o infelices a todas las células de nuestro organismo, a través de los bíforos. Ella funciona ora como un sol irradiando calor y luz, equilibrando y armonizando todas las células de nuestro organismo, y ora como tempestades, generando rayos y centellas destructoras que desequilibran al ser, principalmente en atención a las células nerviosas"(3) A rigor, no existe persona "débil", hasta el punto de no soportar un problema, por juzgarlo superior a sus fuerzas. Lo que de hecho ocurre es que esa criatura no encuentra fuerzas para movilizar su voluntad propia y enfrentar los desafíos. Juana Angelis asevera que el "suicidio es el acto sumamente cobarde de quien opta por huir, despertando en realidad más vigorosa, sin otra alternativa de escapar"(4).

    Lo más grave es que el suicida acarrea daños a su periespíritu. O cuando reencarna, más allá de enfrentar los viejos problemas aun no solucionados, vera crecer la necesidad de reajustar su lesión espiritual. Por tanto, postergar la vida significa reencontrarla más tarde, con intereses cuidadosamente calculados y cobrados, sin moratoria. La cuestión 920, del Libro de los Espíritus, registra que la vida en la Tierra fue dada como prueba y expiación, y depende del propio hombre luchar, con todas la fuerzas, para ser feliz o cuanto pueda, armonizando sus dolores.

    Más allá de sufrir en el mundo espiritual las dolorosas consecuencias de su gesto, el suicida aun nacerá con todas las secuelas físicas de hay resultantes, y tendrá que arrastrar, nuevamente, la misma situación probacional que su poca fe y distanciamiento de Dios no le permitieron el éxito existencial.

    Si los que precipitan la muerte del cuerpo físico supiesen que después del acto suicida "¡lo que [ocurrirá] es el lloro convulsivo e inconsolable de los condenados que nunca se armonizan! ¡Lo que [ocurrirá] es la rabia envenenada de aquel que ya no puede llorar, porque quedó exhausto bajo el exceso de las lágrimas! ¡Lo que [ocurrirá] es el desatino, la sorpresa aterradora de aquel que se siente vivo a despecho de haberse arrojado a la muerte! ¡Lo que [ocurrirá] es la conciencia excitada, el alma ofendida por la imprudencia de las acciones cometidas, la mente revolucionada, las facultades espirituales envueltas en las tiniebla oriundas de si mismas! Es el infierno, en la más hedionda y dramática exposición (…). (6) ciertamente no cometerían el auto suicidio, pues las consecuencias de ese acto, como vimos, son lamentables. En la Tierra es preciso tener tranquilidad para vivir, porque no hay problemas ni tormentos que duren una eternidad, recordemos que Jesús nos aseguro que "el Padre no nos da fardos más pesados que nuestros hombros" y "que aquel que persevera hasta el fin, será salvo". (7)

    Ante el impositivo de la Ley de la fraternidad, debemos orar por nuestros hermanos que dieron fin a sus vidas, compadeciéndonos de sus dolores, sin condenarlos. Hasta porque "Todos los suicidas, sin excepción, lamentan el error practicado y son conscientes de la información de que solo la oración alivia los sufrimientos en que se encuentran y que les parecen eternos."(8)

    Tengamos, pues, piedad de los que huyeron de la vida por las puertas falsas del suicidio, pues ellos carecen del amor, de la gracia y de la misericordia de Dios reveladas por la cruz, muerte y ascensión de Jesucristo.

    Jorge Hessen
    E-Mail: jorgehessen@gmail.com

    Site: http://jorgehessen.net


    FONTES:
    1- Xavier, Francisco Cândido, O Consolador, Ditado pelo Espírito Emmanuel RJ: Ed. FEB - 13ª edição pergunta 154
    2- Mensagem extraída do livro "PACIÊNCIA", de Emmanuel; psicografado por Francisco Cândido Xavier
    3- Xavier, Francisco Cândido, Missionário da Luz, Ditado pelo Espírito André Luiz, RJ: Ed. FEB 2003,
    4- Franco, Divaldo, Momentos de Iluminação, Ditado pelo Espírito Joanna de Angelis, RJ: ed. FEB.
    5- Kardec, Allan. O Livro dos Espíritos, RJ: Ed FEB, 2002, pergunta 920
    6- Pereira, Yvonne Amaral, Memórias de um Suicida, RJ: Ed FEB, 1975, Vale dos Suicidas
    7- MT 24:13
    8- INNOCÊNCIO, J. D. Suicídio. REFORMADOR, Rio de Janeiro, v. 112, n. 1.988, p. 332, nov. 1994

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