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  • terça-feira, 29 de setembro de 2009

    LA PALABRA DE ORDEN ES: PERDONAR (14.01.07) .....


    Traducción: Samara Luiza de Castro Hessen
    Muchas veces cuando nos sentimos indignados, nuestra tendencia es aumentar el hecho que nos disgustó. Si fuimos ofendidos por ese o aquél motivo, casi siempre quedamos con el antojo de desquita y mantenemos el "link" mental con las fuerzas poderosas de las tinieblas, que sumadas a otras tantas potencían las sombras de nuestros desagravios.Con eso , predominan los núcleos formados por el egoísmo y por las pasiones primitivas, porque nuestros corazones son duros y creemos que estamos siempre con razón. Y cuanto más tenemos esta certeza, más esfuerzo será necesario para que nos despertemo para la real necesidad del perdón. Menester intentemos entender lo que ocasionó la ofensa. Por veces, fuimos nosotros mismos los fiscales de ella, por algo que hayamos dicho o hecho.Hay casos y casos. La indignación es sentimiento que, a veces, se hace necesario delante de la actitud descabida de alguien. Tal actitud no debe asumir, sin embargo, el carácter de la agresión ni del revide, debiendo , a buen seguro, ser manifestada para que el otro perciba las consecuencias de sus actos. Pero, en varias ocasiones , por gustar mucho de alguien , relevamos sus actitudes inadecuadas para con nosotros y con otros, confundiendo los sentimientos y perdonando cuando podríamos reprimir o advertir obligatoriamente.Hasta porque perdón no significa connivencia con el error. El buen sentido susurra que actitudes como esas, es decir, perdonar y disculpar sin límites, incita el otro a la práctica del mismo acto reprobable. Esto no es amor, pero, sumisión u omisión.Perdonar cosas leves contra nosotros mismos es relativamente fácil, pero cuando se trata de algo más serio como un asesinato, una violación, una infidelidad conyugal por ejemplo, la dificultad de superación del dolor aumenta considerablemente. Por eso que la Doctrina Espirisista nos hace reflejar, que el perdón será siempre el sentimiento que en las superaciones personales trascienden al propio ser.Debemos dar el derecho de la persona ser agresiva, pero no darnos el derecho de revidar la agresión. La rabia es semejante a un rayo. Puede provocar daños graves. Es inesperada. Pero el rencor es calculado. Es necesario que aprendamos a colocar uno para-rayo y evitemos los tóxicos de este sentimiento negativo. Contudo, olvidar ofensa depende de nuestra memoria. Mucha cosa queremos olvidar y simplemente no olvidamos. Sentimos el impacto y no tenemos como evitar la rabia, es fisiológico, reaccionamos en el momento. Pero conservar el dolor es de mi gana. Si yo conservar el dolor tengo un trastorno psicológico, soy masoquista, me gusta sufrir. Como seres emocionales sentimos el impacto de la agresión, pero no debemos quedarnos enfadados, y trabajemos para olvidar. (1)Perdonar no es olvidar por olvidar. Es comprender y colocarnos en el lugar del otro. El olvido solamente viene cuando la memoria se encarga de diluir la impresión negativa, lo que demanda tiempo, reflexión y auto-superación. Son claras las palabras de Jesus en el evangelio de Mateus: "Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y odiarás a tu enemigo. Yo, sin embargo, os digo: Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen y calumnian; (2)". Jesus trata de una de las más complejas dificultades del ser humano: perdonar a quién nos ofende.Desarrollamos muchas enfermedades porque no conseguimos perdonar, es decir, cristalizamos en los dolores los procesos de venganza a través de las ideas obsesivas, cuyas causas se desplazan del campo íntimo en desarmonia exteriorizándose en el somático. En verdad los estados mentales enfermos serán invariablemente reflejados en el cuerpo físico a través de varia sintomatología sea en el odio, en el rencor, resultando, por vía de consecuencia, en nuestra prisión a influencias inferiores, engendrando una cadena mórbida de patologías devastadoras.El espíritu de Manoel P. Miranda dice que "(3) el odio es fruto del egoísmo, del personalismo lastimado", y Kardec comenta en el Evangelio según el Espiritismo que "El odio y el rencor denotan una alma sin elevación y sin grandeza. El olvido de las ofensas es propio del alma elevada, que paira por encima del mal que les quisieron hacer. (4)"Investigaciones modernas indican que el acto de perdonar puede aplacar la tensión, reducir la presión sanguínea y disminuir la tasa de batimentos cardíacos. Perdonar, por lo tanto, no es solamente una cuestión de conquista emocional y espiritual, es también una cuestión de salud. Evangelista Mateus narra el pasaje en que Jesus dijo: "Si contra vosotros pecó vuestro hermano, id a hacerle sentir la falta en particular, solo con él; si atenderos, tendréis ganancia vuestro hermano. Entonces, aproximándose de él, le dijo Pedro: 'Señor, cuantas veces perdonaré a mi hermano, cuando hubiera pecado contra mí? Hasta siete veces?' - Le respondió Jesus: 'No os digo que perdonéis hasta siete veces, pero hasta setenta veces siete veces". (5)No hay duda que aprendiendo a perdonar, estaremos promoviendo nuestro crecimiento espiritual. La condición del verdadero perdón es el olvido. Pero no podemos dejarnos encharcar de hipocresía al punto de que digamos que ya conseguimos eso con todos los que nos ofenden.Es correcto que para nuestras apariencias sociales "el perdón significa renunciar a la venganza, sin que el ofendido necesite olvidar llenamente la falta de su hermano; sin embargo, para el Espíritu Evangelizado, perdón y olvido deben caminar juntos aunque prevalezca para todos los instantes de la existencia la necesidad de oración y vigilancia. De hecho, la propia ley de la reencarnación nos enseña que sólo el olvido del pasado puede preparar la alvorada de redención". (6)El Evangelio Según el Espiritismo en el capítulo X da la dimensión del perdón, en su forma más simple y más agradable a Dios, llevándonos a reflejar en las palabras del Maestro registradas por Mateus entre las Bienaventuranzas: (7) "Que se perdones a los hombres las faltas que cometieron contra vosotros, también vuestro Padre celestial os perdonará los pecados; pero, sí que no perdonarais a los hombres cuando os hayan ofendido, vuestro Padre celestial tampoco os perdonará los pecados". (8) Jesus, aconsejó amar nuestros enemigos en el enfoque de no devolver con la misma moneda aquello que nos fue desferido. Ofreciendo, sin embargo, la otra faz, la faz del bien, pues así se cortaría por la raíz los sentimientos de venganza.Cabe aquí un registro de gran importancia es el ejercicio del perdón en la intimidad familiar. No podemos perder de vista la suprema necesidad del perdón en familia. Necesitamos mucho más del perdón, dentro de casa, que en la vida social, y mucho más de apoyo recíproco en el ambiente en que somos llamados a servir, que en las veredas ruidosa del mundo. Y se Jesus nos enseñó perdonar setenta veces siete a nuestros enemigos, cuantas veces deberemos perdonar a los amigos (familiares) que nos mantienen la alegría de vivir dentro del ambiente doméstico?Entonces, nos acontezca lo que acontecer, no cedamos, nunca, a pensamientos de rencor y de venganza; esto pondría en acción fuerzas destructivas que, a la corta o a la larga, reaccionarían contra nosotros mismos. Ciertamente, los agravios que nos hagan no se quedarán impunes, pero dejemos a cargo del Creador la justa corrección.
    Jorge Hessen
    FONTES:1- Periódico Verdad y Luce Nº 170 - Marzo/2- (Mateus, 5: 43 y 44)3- FRANCO, Divaldo Pereira. En las fronteras de la locura, Dictada por el Espíritu Manoel Philomeno de Miranda. Salvador: LEAL, 1982 .4- KARDEC, Allan - El Evangelio según el Espiritismo - Perdonad para que Dios os perdone, Cap. X. Edición EME5- (MATEUS, cap. VIII, vv. 15-22.)6- Xavier, Francisco Cândido. El Consolador, Dictado por el Espíritu Emmnauel, RJ: Ed FEB, 2001, cuestión 3407- Kardec, Allan. El Evangelio Según el Espiritismo, RJ: Ed FEB, 1999, Cap. X8- (MATEUS, cap. VI, vv. 14 y 15.)

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