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  • terça-feira, 29 de setembro de 2009

    LA JUVENTUD DE LA POS GUERRA – CONFLICTO DE LAS GENERACIONES (19.02.08) .....


    Traducido por: Merchita

    Mucho se habla y se especula sobre el modelo comportamental del joven en las tres últimas décadas.

    El hombre es por naturaleza un ser social. Sus relaciones con el mundo forman los grupos fundamentales de la sociedad. La familia, la escuela, el trabajo, el doping, el club etc. Retratan muy bien la necesidad que el hombre tiene de relacionarse con los otros, en constante reciprocidad. Nadie vive aislado y nadie es autosuficiente.

    A grosso modo, el tipo de agrupamiento joven en el periodo propuesto está asentado, fundamentalmente, en una base material, conocida, en varios círculos, por base económica. Claro que de ella se originan los diversos tipos de relaciones psicosociales, inclusive conflictos urbanos y bélicos. En esa base, ideológicamente surge el concepto de súper estructura: el Estado, las leyes, las religiones, la Filosofía, la cultura, la educación. Surge en fin, la sociedad, hoy marcada por cultura hedonista y utilitarista, y por la violencia estructural.

    La economía pasa a influir en la vida de relación, o sea, en las ideas en general, en los comportamientos, en el psiquismo individual y colectivo.

    Después de la Segunda Guerra Mundial. Alemania derrotada era un verdadero caos en el tejido social y en el campo económico. Sus líderes procuraban reorganizar la Nación, ideológicamente dividida entre dos tendencias políticas. Por eso, surgen la Alemania Occidental y la Alemania Socialista. En ese clima, encontramos la mocedad europea, especialmente la alemana, totalmente sin rumbo. Sociólogos, pedagogos, psicólogos, especialistas y profesores se preocuparon mucho con aquella generación de jóvenes marcada por los terribles sufrimientos físicos y morales, resultantes de un conflicto trágico, testimonios oculares de una guerra que comenzó en septiembre de 1939, con la invasión de Hitler a Polonia, y se extendió hasta Agosto de 1945, con las explosiones de las dos bombas termonucleares en Japón.

    La pregunta que afloraba en cada joven después de la guerra era: ¿y ahora, que vamos a hacer de nuestras vidas? ¡Ya no nos basta trabajar, ganar dinero, comer, beber, procrear! La vida no puede constituirse solamente en eso, conforme escribió Juvanir Borges, en el Reformador, de agosto de 1994.

    En ese clima, observamos que los jóvenes tenían una cierta razón, una vez que sus conocimientos y enseñanzas de sus creencias religiosas no respondían a las ansias idealistas construidos en las dolorosas repercusiones de la guerra. Ante esa inestabilidad psíquica y la ausencia de orientación moral y espiritual, se tornan presas frágiles del materialismo. En consecuencia, esa generación fue una generación destrozada.

    La filosofía del existencialismo impulsó a la reconducción del joven a la era de las cavernas, haciéndolo sumergirse en los subterráneos de las grandes metrópolis y, allí, entregándose a la fuga de conciencia y de la razón, por la búsqueda del placer alucinado por el gozo inmediato. Joanna de Angelis explica esa situación, afirmando que, de la aberración pura y simple a desequilibrios cada vez más graves, la juventud, se desgobernó y la filosofía de la flor y del amor asumió proporciones alarmantes, convocando a hombres éticos a actitudes, para la elaboración de nuevos conceptos filosóficos, capaces de frenar la ola de sexo y erotismo. Era el resurgimiento apoteótico del viejo sistema de Diógenes, acrecentado por el súper lujo y desinterés por la vida. El cinismo irrumpió en las últimas manifestaciones filosóficas, transformando a los alucinógenos, barbitúricos y benzodiazepinicos en gustosos manjares para las fugas espectaculares de la realidad y completo intromisión en el “vació existencial”.

    Por tanto, la generación del pos guerra fue una generación confusa, sin norte y corrompida. La panorámica internacional de la Guerra Fría de los años 50 forjó la irrupción de la nominada juventud extraviada en los escenarios norte americanos. Este movimiento dio base para la generación de la contracultura de los años 60, por estar en desacuerdo con los valores tradicionales de la clase media americana. Percibían el paternalismo gubernamental, a las corporaciones industriales y a los valores sociales tradicionales como parte de un “establecimiento” único, y que no tenía legitimidad. Por tanto, la filosofía hippie (*) no era nada más de lo que la bizarra forma de vida de los diogenos contemporáneos, en el esfuerzo de la quiebra de las amarras vitorianas de manera contundente. En los idos de los años 70, encontramos una generación con características amargas, en Brasil, vivimos lo que algunos llamaran de Años Rebeldes. La juventud era la resultante de un régimen militar y muchos sumaron esfuerzos en el sentido de transplantar para acá la Revolución Soviética, lo que resulto en gravísimos conflictos ideológicos, en una lucha por reivindicaciones inexpresivas (sin legitimo valor), en lo tocante a situaciones económicas y sociales. En los años 80 y 90, hubo una invasión mundial de ideologías bizarras, con el surgir de atavíos de experiencias progresivas, y surgen las ganguees neonazista, los bad boys, los Punks. Paralelamente, las búsquedas de esos grupos extraños, se desencadena, de otro lado social, la explosión del consumo con el aparecimiento, en profusión, de los centros comerciales. Los medios de comunicación quebraron los valores regionales e introdujeron una cultura uniforme, sin fronteras. Cara a los valores como el amor, la libertad, la justicia y la fraternidad, que en la práctica perdieron el contenido original, surgía una nueva realidad, el CONSUMO, estableciendo sus propios valores: el suceso y la competición.

    Los empresarios descubrieron, en el joven inmaduro, todo el potencial del consumidor. Según levantamientos estadísticos, en apenas 40 años, el número de jóvenes entre 15 y 24 años duplico; los 500 millones de 1960son más de un billón, en ese nuevo Siglo. Toda la línea de producción, como discos, ropas, espectáculos, fue concebida a partir de ellos y para ellos. Los personajes que los jóvenes transformaron en ídolos (Beatles he Guevara, etc.), justamente, porque habían contestado al sistema, les fueron devueltos, comercializados: pósteres de los Vétales, camisas con el rostro de Che Guevara, etc. El consumo transformaba la contestación en un producto de consumo y el joven, en referencia de gasto.

    Cierta vez, hablando sobre conflictos de generaciones, el médico inglés Ronald Gibson comenzó una conferencia citando las siguientes reflexiones:

    “Nuestra juventud adora el lujo, es mal educada, burla la autoridad y no tiene el menor respeto por los viejos. Nuestros hijos, hoy son verdaderos tiranos. Ellos no se levantan cuando una persona mayor entra, responden a sus padres y son simplemente malos.

    “No tengo ninguna esperanza más en el futuro de nuestro país, si la juventud de hoy tomara el poder mañana; porque esa juventud es insoportable, desenfrenada simplemente horrible.”

    “Nuestro antiguo mundo es su punto critico. Los hijos no escuchan a sus padres. El final del mundo no puede estar muy lejos!

    “Esa juventud está estragada hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y peligrosos. Ellos jamás serán como la juventud de antiguamente. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura.”

    Después de haber leído las cuatro citaciones, quedo muy satisfecho con la aprobación que los espectadores daban a las frases. Entonces, reveló el origen de ellas:

    La primera es de Sócrates (470-399 a.C.), la segunda es de Hesiodo (720 a C), la tercera es de un sacerdote del año 2000 a C, y la cuarta estaba escrita en un vaso de barro descubierto en las ruinas de Babilonia y tiene más de 4000 años de existencia.

    Gibson concluye que el conflicto de generaciones es normal y la generación que está siendo substituida siempre sin disminuir las capacidades de que está ascendiendo. Sin embargo, toda la juventud tiene el poder de transformación y debe usarlo para crear sociedades más justas.

    A despecho de todo eso, aseguramos que, después de los procesos de aferición y selección de los valores morales en la Tierra, en un determinado momento quizás no muy lejano – la sociedad será contemplada con una generación de espíritus que, en el transcurso de la adolescencia, por el plantío de la paz, con Jesús, en su más legitima ideal.

    (*) El termino derivo de la palabra en ingles hipser, que designaba a las personas EUA que se envolvían con la cultura negra, e.x.: Harry “The Hipster” Gibson. El 6 de septiembre de 1965, el término hippie fue utilizado por primera vez, en un periódico de San Francisco, un artículo del periodista Michael Smith. Disponible en http://pt.wikipedia.org/Hippie,acceso en 19-02-08




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