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  • segunda-feira, 28 de setembro de 2009

    ESPIRITISMO, BASE PARA TRANSFORMACIÓN DE LOS PARLAMENTOS TEOLÓGICOS EN ACADEMIAS DE ESPIRITUALIDAD (07.12.05)



    Podemos afirmar con tranquilidad que el Espiritismo es una religión incluso porque Kardec registró que en el sentido filosófico el Espiritismo es una religión, y de eso nos honramos, pues que es la doctrina que funda los lazos de la fraternidad y de la comunión de pensamientos no en una simple convención, sino sobre la más sólida de las bases: las propias leyes de la Naturaleza.

    Añade, que para muchos la religión es incompatible con los postulados kardecianos puesto que el término religión es inseparable de la noción de culto, y evoca únicamente una idea de forma, con lo que el Espiritismo no guarda cualquier relación. Si se hubiese proclamado una religión, el público en el no vería si no una nueva versión de los principios inexorables en cuestión de fe, una jerarquía sacerdotal con su cortejo de convencionalismos, ceremoniales y privilegio; no lo distinguiría de las ideas de misticismo y de los equívocos contra los cuales se está frecuentemente bien instruido.

    No presentando ninguna de las características de una religión, en la aceptación usual de la palabra, el Espiritismo no podría ni debería ornarse con un título sobre cuyo significado inevitablemente habría malentendidos. Es por eso que se dice simplemente una doctrina filosófica y moral.

    Es menester considerar que la gran diferencia entre el Espiritismo y las religiones ordinarias es que éstas normalmente interpretan el Señor de la Vida como un ser supremo, creador de todo lo que existe, pero con características humanas (antropomorfismo). Filosóficamente la Doctrina Espiritista lo enuncia como "la Inteligencia Suprema, Causa Primaria de todas las cosas" dándole por atributos "la eternidad, la inmutabilidad, la inmaterialidad, la unicidad, la omnipotencia y la soberana justicia y bondad" lo que evidentemente excluye cualquier carácter antropomórfico.

    Otra diferencia básica se encuentra en la forma por la cual la Doctrina Espiritista entiende que la búsqueda de Dios debe ser realizada sin especial carácter de reglas morales o de la satisfacción de cultos formales y externos de varias órdenes. En las huestes espiritistas sus postulados no se acoplan a las prácticas de bautismo, confirmación, comunión, confesión, participación en cultos exóticos, rituales ceremonias, realización de gestos corporales, recitación de fórmulas y rezas, adoración de imágenes y objetos diversos; promesas, penitencias, ayunos etc...

    Los Espíritus explicas que la comunión de la criatura al Creador se hace básicamente por la coherencia de su conducta a determinados códigos morales y las medidas de orden exterior siendo tenidas como dispensables.

    Difiere también la propuestas kardecianes en lo que respecta a las cuestiones de orden morales. El Espiritismo las entroniza como, sobretodo aquellas sugeridas por Jesús, y que se circunscriben como precepto del amor al prójimo. Ya las religiones tradicionales tienden a incluir o no las que tienen fuerza de normas evangélicas, o incluirlas parcialmente, o añadirles otras, o alterarles la interpretación original, etc. De esta forma, terminante diferencia surge en el modo por el cual esas reglas éticas son justificadas.

    Actualmente el cristianismo moderno "justifica" las normas morales que propone, evocando la autoridad de ese o aquel individuo o institución; son dogmas, por tanto artículos de fe a ser aceptados sin examen. Reflexionando sobre la mecánica lógica de la vida, un día vendrá en que los fieles intérpretes de kardec serán auxiliares preciosos en la transformación de los parlamentos teológicos en academias de espiritualidad. Incluso porque el Espiritismo estriba sus preceptos éticos en el conocimiento de que científicamente alcanza las consecuencias de las acciones humanas a lo largo de la existencia ilimitada de los seres (reencarnaciones), conjugado a la cláusula teológica de que todos desean la felicidad. En sus postulados no hay espacio para dogmas e imposiciones dogmáticas, sino, exclusivamente investigación libre y racional de los hechos.

    La misión del Espiritismo consiste precisamente en aclararnos sobre la inmortalidad, la comunicación de los "muertos", la reencarnación, la habilidad en otros planetas.

    Es la realidad que nos aparece, pues que son los propios seres de más allá de la tumba que nos ven describir la situación en que se encuentran relatar lo que hacen, facultándonos a asistir, a todas las vicisitudes de la vida nueva que allá viven y mostrándonos, por la mediunidad, el hado inevitable que nos está destinado, de acuerdo con nuestras obras.


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